Mientras las economías de los países occidentales se desmoronan con agujeros negros de insospechadas succiones, por donde pierden fuelle las arcas del Estado, el inmigrante, el más pobre entre los pobres, va tener que elegir otro destino. En nuestro país la futura Ley de extranjería avisa del peligro inminente. La mano de obra barata vuelve a ser nacional y sobran los de fuera. A eso se le llama proteccionismo. Pero nadie dijo que fuera justo ni bueno. A los católicos nos queda siempre la sensación de vivir contracorriente. No podemos dar la espalda al más necesitado.Porque lo cierto es que todo se tambalea. Si no hay cobertura legal, ayudar a un inmigrante puede convertirse en delito. De nuevo la ley queda al margen de la justicia. Se ve de manera clara y diáfana como se penaliza aquello que molesta y cuando molesta. Mientras se exonerá de culpas a quienes nos han llevado al callejón sin salida. Es la ley del más fuerte, del poderoso. Y no sucede de manera exclusiva con el inmigrante.
Lo cierto es que el problema reside en un cruce de intereses donde la persona deja de ser objeto de derecho para pasar a ser una cifra estadística. Es el resultado de buscar siempre la mayor rentabilidad por encima de unos valores inmutables. Llega un conflicto, te cambian las leyes y la solidaridad se convierte en un delito. La persona íntegra se enfrenta a dilemas morales que el Estado no resuelve.
Son verdades de Perogrullo que se ocultan para dejar paso a una falsa imagen socialista que olvida a los más pobres, al tiempo que gestiona una Ley de plazos para convertir en derecho el aborto, ahorrándose medidas de carácter pro-vida que deberían formar parte de un gobierno progresista, que ve venir el invierno demográfico y el necesario relevo generacional. Pero lo cierto es que las multinacionales de la muerte influyen de manera decisiva en todos los países. La objeción de conciencia se hace cada día más necesaria para no colaborar con injusticias patentes. Y de nuevo serán los cristianos quienes levanten la voz para proteger al más vulnerable.
Mientras los médicos y sanitarios reciben una educación en defensa de la vida, algunos de ellos se convierten en matarifes que se dedican al negocio de la muerte. Y la sociedad queda anestesiada por esa falsa legalidad que los poderes establecen, que ya no habla de despenalizar un delito, sino que incluso promueve el aborto con leyes que deciden donde se establece la frontera que separa el bien del mal. Si es legal se supone que está bien. Así se duermen las conciencias.
Por fortuna existe gente de bien en todas partes. Gente dispuesta arrimar el hombro y facilitar ayudas a la mujer joven y embarazada que custodia una vida en su seno. Gente que seguirá acogiendo al inmigrante aunque no tenga papeles y reciba una multa por respuesta. Es la sociedad del humanismo cristiano que se revela contra el relativismo del momento. En la medida que sepa reaccionar será la voz profética del siglo XXI, como lo fue en el pasado siglo frente a los totalitarismos de diferente cuño. El Estado está para gestionar el bien común, pero también comete errores porque son las personas quienes forman parte del entramado social que lo conforma.
En este momento de crisis global, las respuestas deben ser también globales. La única defensa ante la inmigración es dejar de esquilmar la riqueza de sus países y ayudarles a salir del agujero de la miseria. Fomentar el desarrollo de sus economías, devolver aquello que les pertenece. En cuanto a las políticas de la muerte, hace falta un partido que defienda el derecho a la vida y las medidas de asistencia a la mujer embarazada. Y hacen falta ciudadanos que reprueben la manipulación de embriones y el aborto. La voz de la Iglesia no es la voz de una secta, lo ha demostrado en miles de situaciones. Siempre es la voz que se adelanta a su tiempo, con medidas sociales que luego asumen los Estados. Hoy ser progresista es defender al ser más débil y al más vulnerable de la sociedad.
hola. soy el editor de la Revista ABBA (www.abbaonline.es.tl) apenas vi tu comentario y me parece interesante tu blog, ojalá me puedas pasar algún banner para ponerte entre sitios amigos y ojalá puedas postearnos tú.gracias..!! (constestame, por favor, a revista_abba@hotmail.com)
Veo que has cambiado la plantilla, pero tambien has cambiado la URL del blog pues pinchando la dirección que tenia guardada no me conecta y he tenido que encontrar el blog por tu perfil de blogger, esto tiene algun inconveniente puesto que si alguien te enlaza el blog o algún artículo luego no les conecta, debemos andar con cuidado a la hora de cambiar las urls de los blogs y de las entradas. Ya me guardo tu nueva url. Aunque veo que no me sale la barra de arriba que conecta con el Blogger común, algo te falta por poner. Este sistema de poner comentarios sin la ventana emergente he comprobado en otros blogs que tiene algún fallo, el fallo consiste en que si quieres suscribirte por correo a un artículo no acaba de funcionar a veces correctamente.
Ahora entiendo un poco más, has cambiado de servidor. No te sale el BLOGSPOT en la dirección del blog que es esta: http://www.carmenbellver.com/
El problema está en que mucha gente no quiere reconocer que las personas que vienen de otros territorios son una fuente cultural que nos permite conocer gente fascinante de distintos rincones del mundo y nos abre el mundo. Quizá hay demasiada gente que piensa que este es “su país” y todavía no se han dado cuenta que este país lo formamos todos. Un saludo y enorabuena por el blog