Si, protesto, no quiero dejar de ser progre, ni moderna, ni feminista, ni católica. Meter todo en el mismo saco es más complicado cada día. Pero es que lo ponen a huevo. La campaña Pro Vida de la Conferencia Episcopal levanta la inquina de los progres de salón. Basta que sea un campaña a favor de la protección de la vida para que la asocien a la Iglesia del no. ¿Qué tendrá que ver lo uno y lo otro?. Pues así es. Mentes preclaras del catolicismo abominan de la campaña por su forma y su fondo. ¡Ahí queda eso!.
Todos los años la Iglesia celebra una jornada Pro Vida. En esta ocasión hay a las puertas una modificación de la ley del aborto que pretende asimilar la matanza con un derecho; además de facilitar su acceso a menores de dieciséis años, sin consentimiento de sus padres. Así que el fondo está justificado. ¿Y la forma?. Pues también. ¿Hay algo más evidente para la gauche divine que defender la naturaleza y las especies en peligro de extinción?. Pues ahí les han dado de lleno. No pueden negar que están labrando una ley para facilitar la eliminación de seres humanos. Mientras se encarcela a quienes no respeten al lince o la foca monje o el cangrejo saltarín de las rías. ¡Qué se yo!.
El caso es que tenemos a unos católicos que debieran hacer piña con la Conferencia Episcopal y se dedican a cuestionar la campaña. Y digo debieran hacer piña porque lo que para algunos cuenta es dejar a la jerarquía por los suelos cada vez que se tercie. Y Dios me libre, no me gusta que se instrumentalice la religión, pero no vamos a callar por esa simplicidad manipulada hábilmente durante toda la democracia; mientras el resto remolonea con casuísticas extremas dejándose llevar por la bondadosa mirada del samaritano misericordioso. ¿No sería posible unir ambos extremos?. La misericordia no debe estar reñida con Verdad, así en mayúsculas.
Y digo yo que no hay nadie más misericordioso que quien decide defender a quien no tiene voz. Un derecho, el de la vida, que debe considerarse en todas las legislaciones sin menoscabo de que exista una despenalización para determinados supuestos. Pero de lo que aquí se trata es de cerrar filas para que el aborto no se convierta en un negocio. O en la salida anticonceptiva más socorrida y usada por la juventud, y eso después de estar siendo adoctrinados en la sexualidad con condón y anticonceptivos a tutiplén, por cerca de dos décadas de LOGSE, ahora transformada por el arte de birlibirloque en LOE, antes LOCE defenestrada en aras del aprendizaje comprensivo.
Se aproxima una nueva manifestación, a la que se van sumando más voces. Salen manifiestos a los que se adhieren profesionales y científicos. Hay pues un fondo de cultivo claro. Se ha visto en las clínicas del terror fetos triturados. Seres humanos eliminados por la frivolidad de la moda social. Porque frente a la facilidad para abortar, antes debe existir la protección a la vida y la facilidad para ser madre responsable, sin temor al futuro, ni a la educación y cuidado del bebé que está por llegar.
Así que no nos vengan con milongas. Las católicas por el derecho a decidir que se vayan con su lema a otro país, donde sea necesaria su deliberación. Aquí, en la sociedad del bienestar, ser madre soltera no es ningún problema. Las hay que deciden inseminarse, miren ustedes como han cambiado las cosas. Mientras, otras deciden que no quieren una responsabilidad a su cargo que interrumpa su brillante porvenir. No seré yo quien le ponga coto al campo. De entrada obligaría a la prueba de paternidad a los varones implicados en el tema, para que su responsabilidad sobre el futuro fuera compartida plenamente.
Y esas medidas protegen la vida, mientras que la futura modificación de la Ley del aborto lo que hace es rebajar el listón de raciocinio de quienes debieran ser asesoradas sobre el ser que gestan en su interior, antes de dar un pasaporte al sumidero al ser más débil.

Aquí en Cataluña no creo que se cuelguen estos carteles del gato y el niño en demasiadas iglesias, aquí en Cataluña todo lo que sale de la Conferencia Episcopal es Nacionalcatolicismo que hay que desobedecer. Ya no se hizo nada sobre la campaña del Matrimonio y sería esperar un milagro demasiado grande que se preocupen del ahora del aborto.