Increíble pero cierto, las felinas han salido a combatir a la Conferencia Episcopal. Se llaman “Las linces” y han abierto un blog, luego se han dado de alta en todas las redes sociales y además cuelgan montajes del niño y el lince manipulados, donde quien está en peligro de extinción es el mismísimo Rouco. Eso significa que la campaña ha dado en la diana. Otros fingirán diciendo que el cartel se ha vuelto contra la Conferencia Episcopal. Pero lo cierto es que a vuelapluma y en la calle, tienen más respaldo las sotanas.El furor que muestra el contraataque es muy curioso porque no proviene del partido socialista que en sus expresiones a la prensa se muestra comprensivo y democrático: “La Iglesia siempre se opuso al aborto, tiene derecho a hacer las campañas que quiera”. Asombroso quienes se han lanzado a la yugular en ambos extremos son las asociaciones. De un lado los pro-vida que están organizando otra gran manifestación. Del otro, los pro abortistas que siguen legislando según la moda europea aunque estas leyes ya hayan demostrado lo absurdas e innecesarias que fueron.
Mucho más claro está, a poco que se investigue, que los próceres que nos gobiernan no confían en la juventud, están convencidos que deben protegerles de su libido, que los arrastra hacia el contagio venéreo o el embarazo innecesario. De ahí que quieran rebajar el derecho a decidir qué hacer con su cuerpo. Lo letal es el resultado: que no se está violentando su cuerpo, sino el de otro ser que ha sido anidado en su interior.
El verdadero progresismo está ahora en respetar la vida y proporcionar políticas coherentes con el respeto a la dignidad del feto. Esas políticas pueden pasar por hacer factible la conciliación laboral y la maternidad; facilitar la entrega en adopción de los niños no deseados; obligar a las pruebas de paternidad a quien se inhiba de sus responsabilidades; fomentar una educación sexual que vaya más allá del póntelo-pónselo. No convirtiendo el sexo en un juego de fin de semana sin consecuencias
Las linces no están por esa labor. Apuestan directamente por las clínicas matarifes, y creen ser muy modernas si consiguen convertir en derecho el aborto. Las consecuencias de este patinazo legal no las contemplan. En el momento que dejamos de respetar la vida, cualquier vida, esto se convierte en la ley del más fuerte. Por eso no hay que tener miedo a postularse contra el pensamiento dominante.
Queda todavía mucho camino y juventud muy sana y responsable. No todo es una bacanal tras otra. Los hay quienes saben que la sexualidad es un componente más de nuestra personalidad que no puede dominar al individuo sino ser sometido al raciocinio y el sentido común. Hay quien está dispuestos a excederse por mucho que les pongas semáforos en su camino y códigos de circulación. En definitiva, la Iglesia y sus enseñanzas, nos muestran siempre el camino de la responsabilidad y de la donación de sí mismos.
Vuelvo a insistir el tema está bien planteado. Alguien lo definió muy bien: “El Amor es un yo que busca un tú para formar un nosotros”. El sexo desgajado de su humanidad esclaviza en las redes de pornografía a quien busca ávidamente sensaciones más fuertes. Por ahora las clínicas de desintoxicación trataban las drogas y el alcohol, pues bien ahora ya están incluidas otras adiciones como el sexo o la navegación por Internet.
Proteger a los jóvenes de sus excesos es ser progresistas. Enseñar el valor del esfuerzo y de la dignidad propia, parece que no lo contempla Educación para la ciudadanía. Pues rectificar es de sabios, ya saben hay otros caminos que no son precisamente los de la promiscuidad