Volvemos a las andadas. La Generalitat Valenciana ha tomado medidas para la protección de la maternidad y la paternidad. Es una ley que contempla ayudas a las madres gestantes en situación de riesgo. Es una iniciativa que deberá ser debatida y aprobada en las Cortes. El Programa “+Vida” surge en el marco de lo dispuesto en el artículo 8 de la Ley de Protección de la Infancia y la Adolescencia, aprobada el pasado año. Según informa religiónenlibertad.com, donde pueden encontrar más detalles. Pues la editorial de El País ataca al Gobierno Valenciano y le hace poseedor de imponer medidas legislativas de corte confesional.
Algunos marean la perdiz de manera alarmante, casi rayan lo esperpéntico. En su día quedó claro que la Ley del aborto no obligaba a toda la población española, contemplaba unos supuestos donde era despenalizado un delito. Desde ahí algunos han planteado el aborto como supuesto “derecho”. Pues no, eso sería caer en una incongruencia jurídica de proporciones alarmantes. Y con buen criterio la Generalitat Valenciana siguiendo unos postulados de protección al bien común, trata de aprobar unas medidas de ayudas para proteger la maternidad.
Mientras no cambie la ley, seguirán existiendo abortos. Y aprobar medidas que faciliten la maternidad, es una iniciativa social de gran calado que se debería generalizar en todas las autonomías. La pionera ha sido la valenciana y no es lógico que se instrumentalicen los motivos políticos sobre un tema que debe estar más allá de cualquier consideración ideológica.
Mezclar la asignatura Educación para la Ciudadanía y el Anteproyecto de Ley del gobierno valenciano, es instrumentalizar las iniciativas sociales en el juego sucio de la política. Hay una cosa que debe estar por encima de cualquier consideración, si es que se actúa para el bien común, y es precisamente apoyar cualquier proyecto que beneficie a la ciudadanía. Atacar un anteproyecto de ley como lo ha hecho El País, deja en muy mal lugar a quienes dirigen ese medio que cada día está más desnortado y falto de sentido común.
Mezclar la asignatura Educación para la Ciudadanía y el Anteproyecto de Ley del gobierno valenciano, es instrumentalizar las iniciativas sociales en el juego sucio de la política. Hay una cosa que debe estar por encima de cualquier consideración, si es que se actúa para el bien común, y es precisamente apoyar cualquier proyecto que beneficie a la ciudadanía. Atacar un anteproyecto de ley como lo ha hecho El País, deja en muy mal lugar a quienes dirigen ese medio que cada día está más desnortado y falto de sentido común.
Apoyar recursos para defender la vida y la maternidad, no “es utilizar recursos públicos para sufragar las iniciativas de un sector social que se enfrenta a un derecho, el de abortar -en determinadas condiciones”. ¡En qué cabeza cabe esa mezquindad!. Aquí se habla de un tema muy serio y es el aumento aterrador de las cifras de abortos, mientras algunos están interesados en seguir utilizando la vida como negocio. Si vemos bajo la misma mirada ruin y con visión de futuro, se podría decir que la ratio de hijo por matrimonio no alcanza la cifra que producirá un relevo generacional para que puedan seguir existiendo presupuestos de jubilación.
¿Queremos hacer demagogia de un tema como la vida y la educación?. ¡Ya está bien!. Y ya en el dislate máximo de comparaciones se quiere relacionar la política del gobierno valenciano con Berlusconi y el caso Eluana. Mandan bemoles. Finalizan con la coletilla laicista de rigor: “uno de los logros de ese Estado laico, que Camps cuestiona, es que las leyes no conviertan lo que es un pecado para unos en un delito para todos”. ¿Qué tendrá que ver la conciencia religiosa con una ley que beneficia a personas en situación precaria y que además facilita la maternidad en una sociedad donde quedarse embarazada puede significar perder el puesto de trabajo?.
Menos lobos Sr. Cebrián, se le ha ido la pluma por los Cerros de Úbeda. Repose la cabeza en la almohada y considere si beneficia más a la sociedad la protección de la familia o el desmembramiento de los fetos. ¡Qué cara más dura tienen algunos!. Encima titula la editorial “La Valencia confesional”.
Menos lobos Sr. Cebrián, se le ha ido la pluma por los Cerros de Úbeda. Repose la cabeza en la almohada y considere si beneficia más a la sociedad la protección de la familia o el desmembramiento de los fetos. ¡Qué cara más dura tienen algunos!. Encima titula la editorial “La Valencia confesional”.

hola pasa por mi blog e l tuyo esta muy bueno el mio es asi http://conceptcar-tunning.blogspot.com/
Pues no había leído hasta ahora que la nueva ley valenciana debe pasar por Las Cortes, a lo mejor no la aprueban como es más seguro ya que pueden alegar implicaciones religiosas. La Generalitat valenciana en estos casos debería tener libertad de actuar por su cuenta, como Carod en Cataluña que abre embajadas catalanas en todo el mundo. Ya veremos como acaba la cosa.