La frase no tiene desperdicio: “No dejes que la verdad te estropee un buen titular”. Digo que no tiene desperdicio porque alude al escaso respeto que cierto mundillo periodístico tiene hacia la verdad. El imperio mediático lleva tras de sí el calificativo del cuarto poder. Dime quien financia y cubre las espaldas de un rotativo y te diré a qué causa sirve. Pues ahora mismo gracias a la red, brilla por momentos la libertad de información, que ya no tiene monopolio y, en cambio, los medios se convierten en marionetas intoxicadoras. Aunque siempre nos quedará la opinión, esa mirada lúcida que en ocasiones poseen algunos profesionales.
Y es que hay profesiones que no deben ser sacrificadas a las excelencias del dios Mamón. Profesiones donde la calidad humana, la preparación y la vocación, no saben de horarios o de vacaciones. Detrás de un buen cirujano existe un hombre capaz de aguantar el tirón de doce horas de quirófano. Y cuando hablamos de los jueces a cuyas espaldas caen gruesos dossier, sucede otro tanto. Por eso, la vocación no se compra y es libre. Más aún quien cobra por hacer aquello que le gusta y en lo que se realiza, puede dar gracias a Dios.
En esta canícula insoportable un buen periodista sabe vender su historia y olfatear el titular detrás de cualquier acontecimiento. Si todo el mundo se preocupa ahora de Honduras, es gracias al mundo periodístico, que explica la relación entre el depuesto presidente y los Césares de las repúblicas bananeras del Cono Sur. Relatar un golpe de Estado, que no es tal para algunos, mientras se ve salir a la calle al ejército y palpar la movida apasionada de un país convertido en foco estratégico de determinados políticos, es propio de uno de los clásicos de Woody Allen.
Pero es que además uno de los papables del último Cónclave, el Cardenal Madariaga, ha levantado su voz, situándose en una esquina determinada del conflicto. A mí lo único que me viene a la cabeza es que Honduras va camino de convertirse en satélite de oscuros intereses. No me negaran que el viajecito de quien fuera su presidente, sacado con nocturnidad del país, da juego para muchos relatos y películas. Mejor vivir en el exilio que morir con las botas puestas, o con las zapatillas de andar por casa, todo sea dicho. ¿Quién es capaz de retar dos veces a la parca?.
Hemos estrenado el milenio con un nuevo ensayo de golpe de Estado. Ya no se elimina al enemigo, se le deja asilado en otro país, a la espera de que busque refuerzos y vuelva a entrar a sangre y fuego en lo que considera su terreno. Ya puede sentirse afortunado el depuesto presidente. Y a todo esto qué pinta la Iglesia. Pues lo mismo de siempre, auxiliar al desvalido y denunciar al tirano, aunque a veces se equivoca de territorio y termina por callar frente al peor de los asesinos. Es el tiempo el que marca inexorable el éxito o el fracaso de una decisión. Mientras ésta se toma, sólo podemos confiar en la buena voluntad y abandonarse en las manos de Dios.
Que Él acompañe a ese país convulso en estas horas inciertas, donde cualquier pequeña equivocación puede dar lugar a otra guerra enquistada. Que por cierto, le vendría de maravilla a algunos mandamases innombrables de determinados países que servían de ejemplo para el depuesto presidente.
A todo esto, felices vacaciones a quienes hoy inician su descanso y paciencia a quienes están a la espera de los ansiados días de asueto
El sapiesn actual es uno que ha evolucionado y tiene un sexto sentido para leer 'entrelíneas' de lo que sale por la tele o el internet…¿Te has preguntado qué hacían los presidentes de Paraguay y Argentina en la reunión extraordinaria de la OEA?…Si sabes responderla, sabrás mucho de por qué se tomaron esas decisiones, y por qué se le dio tanto bombo periodístico…Pero, lo que parece, es que realmente pasará mucho tiempo para que sepamos a ciencia cierta, lo que realmente pasa en Honduras, aparte de la pobreza (en todos los sentidos) que caracteriza a nuestros países latinoamericanossaludos cordiales