Aunque el Consejo General del Poder Judicial proporcione carta blanca a la reforma de la Ley del aborto, éste seguirá siendo un coladero inhumano. La verdadera educación pro-vida consiste en facilitar la asistencia a madres en riesgo de aborto. Los tres supuestos que la primera Ley enumeraba se convirtieron de hecho en una sangría que clama al cielo. No se puede fomentar una educación sin conciencia hacia el ser más débil e indefenso de la Tierra. Por mucho que algunos insistan en que un embrión no es un ser humano. No voy a debatir sobre parámetros antropológicos o biológicos. Creo que el derecho a la vida debe estar por encima del derecho al aborto, así de simple.
Y además me permito señalar que cualquier ambigüedad en este sentido por parte de la Ley es un retroceso para la humanidad. Progreso no es abortar, progreso es saber hacer frente a una nueva vida y cubrir sus necesidades vitales. Progreso es que la comunidad ofrezca asistencia psicológica, médica y social, para que una joven no decida abortar. Pensar que una niña de dieciséis años debe elegir el aborto como solución para no complicarle el futuro, es lo más inmoral e inhumano que jamás sociedad humana concibió.
En principio estamos rebajando la edad para mantener relaciones sexuales, ese es el resultado de las campañas de educación sexual, aumento de la promiscuidad, banalización de la sexualidad, ausencia de responsabilidad por parte de los implicados, en definitiva un fracaso social que nadie está dispuesto a reconocer. La mujer es la más perjudicada en esta permisividad social, donde siempre es ella la que carga con las consecuencias de un acto realizado entre dos personas. Y rebajar la edad del aborto, o convertir en derecho el mismo, es tratar de eludir la reflexión de fondo, la que nos indica que a este paso consentirán relaciones sexuales con menores sin penalizar el abuso.
No estoy buscando alarmar, lo dicen las mismas encuestas que han promovido esta reforma de la ley. Al parecer un gobierno no es progresista si no es a su vez permisivo en material moral, de manera que es cada día más frecuente noticias como las que hoy publica el país. “Cinco menores detenidos por violar a una niña de trece años”. Según explican coaccionaron a la joven con una grabación donde la menor había mantenido relaciones consentidas. Eso sirvió para que abusaran repetidamente y que la atemorizasen. Se ve muy claro quien coacciona, quien manipula y quien es sometido a la vejación. Supongo que el aborto será la siguiente opción.
No hubiera sido más fácil, educar en el respeto a la propia dignidad. Hoy las jóvenes lo tienen muy difícil para relacionarse afectivamente sin mezclar el sexo por medio. Sexo que se convierte en un juego más junto al alcohol y las drogas de diseño. No parece que las campañas de prevención resulten efectivas. Y es que si una enciende el televisor y contempla dos actrices menores de edad que hablan de felaciones o relaciones completas, como si fuera lo más común, no es de extrañar que el gobierno decida a continuación vender sin receta la píldora del día después, como solución preabortiva. Sin contemplar los efectos secundarios.
Pues nada, frente a ese desbarajuste que van remendando a golpe de ley, la propuesta cristiana es la más estable para la sociedad y la más fructífera para el ser humano. La familia como recinto sagrado y las relaciones cuando el amor se convierte en un proyecto de vida en común. No se trata de prohibir sino de educar en el respeto a la propia dignidad y el de la otra persona. Cuando se da la espalda a Dios, también se da la espalda al ser humano. No olvidemos que estamos hechos a su imagen y semejanza y destinados al Amor; no a hacer el amor, eso es sólo un componente del sacramento del matrimonio, no su finalidad. La pareja aprende a entregarse en comunión y donación, por eso frente al divorcio expres, también el cristiano pide asesores familiares y discernimiento profundo para reorientar la relación. Así podríamos seguir en un largo etcétera que demostraría las bondades de la civilización cristiana frente al hedonismo cultural de este principio del siglo XXI.
¿Y cómo es posible llevar a cabo este proyecto?. Pues con oración y alegría de saberse hijos predilectos de Dios. Por eso estamos llamados a evangelizar que no es otra cosa que proponer un camino de vida fecundo, no imponer un pensamiento. Que es lo que algunos tratan de hacer para regocijo de los enemigos de Dios, que los señalan como la caverna ultramontana
