Está bien, lo confieso: los diálogos entre Mari Puri y una servidora, son un recurso literario. No tengo ninguna amiga Mari Puri. Pero estoy por volver a retomar el personaje en otra ocasión, da otro ritmo al tema que quieres tratar, mucho más desenfadado, sin el aire avinagrado de la crítica, todo liviano y superficial que es lo más adecuado para el verano.
Con estos calores nadie se puede tomar en serio que una mujer se presente en una piscina con un burka veraniego para bañarse según el pudor del Islam. Pero hay foto incluida, no sé si es un montaje, aunque da para hablar del pudor largo y tendido. Eso que se ha perdido y que conviene retomar. A la gente le falla la urbanidad, no puedes ir a recibir la eucaristía con bermudas o un escote que maree al pobre párroco. Pero así son las cosas, te acercas por las Iglesias y hay que dar gracias por las ovejas fieles al rebaño, aunque no sepan de buenos modales.
Me dicen que algunos colegios van a imponer por acuerdo del Consejo Escolar el uniforme. Os aseguro que esas vueltas al pasado me resultan divertidas. Es lo más sensato que he oído para tiempos en crisis y marcas de estatus diversos. Claro que no se puede imponer, vivimos épocas de no imposiciones, dónde iba a quedar la libertad. Aquí no se impone ni el código de circulación, por mucho que pongan multas a quien lo infrinja. Así que los uniformes es una idea a tener en cuenta, pero sólo una idea, no vayan a pensar otra cosa.
Por ese mismo motivo, el de las imposiciones, resulta difícil llevar a la gente joven a la Iglesia. Les fastidian las obligaciones. Es un problema de educación, suelen salir a su aire según el producto televisivo mamado en sus años mozos. Claro que es bonito decirles que Dios siempre te espera con la puerta abierta, que nadie obliga a nada, pero necesitas participar en la oración común por toda la parroquia, en la relación fraternal con ellos, en la eucaristía que es el mismo Cristo ofreciéndose una vez más por todos nosotros.
Un verdadero problema, porque a la Iglesia se va en familia y, la realidad es que son los padres quienes han abandonado la educación religiosa de sus hijos en manos de la escuela. Porque son católicos, no practicantes, que es una variedad que se lleva ahora con mucho glamour. Eso indica que cumplirán con el bautizo, la comunión, la boda y el responso final, punto pelota.
Enseñarán a ser buenas personas a sus hijos, pero nada de moralinas que traumaticen a ningún niño, que los psicólogos del cole son los gurús del siglo XXI y los curas están desfasados.
Así que no hay que hablar de pecados, infierno, temor de Dios, mandamientos. Hablemos del amor, la paz, la solidaridad, el buen rollito y cero en nivel de exigencia, sistema LOGSE reconvertido en LOE. Varias generaciones perdidas. ¿Y ahora qué?. A espabilar, a demostrar al mundo que el cristiano es una persona feliz y nada traumatizada. Que los límites educan, imprimen carácter y, vienen muy bien para cuando las cosas no te salen como esperabas. Hay que tener capacidad de aguante frente a la frustración. En serio, la disciplina no rebota a nadie, si se imparte con sentido común.
Es hora de decir que las nuevas corrientes pedagógicas están desfasadas en toda Europa, es lo que tiene legislar por modas. Más de lo mismo con el aborto, cuando los países pioneros se convierten pro-vida, los de economías emergentes copian recetas que han demostrado ser un fracaso social. Pero es la vida, no puedes impedir que la gente crezca y tome decisiones equivocadas, es el camino de la madurez en lo personal y en lo social. Lo dicho, España sigue modelos que son un fracaso social. Nos falta personalidad, basta mirar a los líderes políticos. Se bambolean según sople el viento y así va el país. Pero por hoy basta. Otro día seguiremos el ritmo de la actualidad
