Nuestro reconocido catedrático de Teología y Ciencias de las Religiones Juan José Tamayo, no pierde comba para decir que existe un feminismo islamista, como si estuviéramos tontos, nos vende un mundo civilizado; aunque algunos denuncien en la prensa que ya se pasean por las Ramblas de Barcelona mujeres con burka; o que en determinados países se condena a latigazos a otra por beber una cerveza; tampoco importa que se las entierre de medio cuerpo condenadas a la lapidación; que sean asesinadas por sus maridos para cobrar la dote; que exista el crimen de honor.
Ayuda a la Iglesia Necesitada lleva denunciando el acoso hacia los cristianos en países islamistas que últimamente tienen por costumbre hacer grandes barbacoas con cristianos de su misma nacionalidad; este tema ha dado como resultado una emigración lenta y patética que abandona los lugares de culto cristiano en Oriente.
Pero lo que cuenta para el Sr. Tamayo es vender un Islam civilizado aunque existan decenas de normas en su libro sagrado que condenen a la mujer. Cierto que la Biblia no le va a la zaga, leer el Antiguo Testamento puede revolver las tripas a cualquier mujer; se tiene que hacer con unas buenas dosis de formación en historia de las civilizaciones. Y no caer en fatalismos impuestos como el que supone sometida la mujer a la autoridad del varón. Ya sabemos que históricamente el contexto social para las mujeres en general, ha sido siempre bastante diferente al de la actualidad.
Si hay alguna autoridad ecuánime es la del mismo Jesucristo que promulga que todos somos hijos de Dios y que nos hizo complementarios, sin poner a uno por encima del otro. Pero esto llevaría a otro tipo de debate, en el que hasta los mismos creyentes andamos divididos. Y lo que yo quiero precisamente, no es impedir el culto de otras religiones, pero sí su deriva en ciertas costumbres que podrían llegar a modificar la actual legislación.
Aunque suene fuerte, veo reclamar la poligamia, porque en razón de los hechos ya está arraigada en muchas familias dentro de España. Lo mismo digo para la ablación del clítoris o para el velo en las escuelas. Aquí se las dan tolerantes porque hemos sabido resolver el problema, yo creo que lo veremos magnificado en cuestión de años. Resulta paradójico que quieran quitar el crucifijo de los espacios públicos y no les moleste el velo en una menor de edad. Otra cosa muy diferente, es que por la calle decida vestirse siguiendo su tradición religiosa.
Y esto lo dice quien está de acuerdo con introducir una historia de las religiones cuanto antes, pero no admitiría muchas otras cosas. La pluralidad religiosa siempre ha existido desde tiempos inmemoriales, pero nunca ha estado exenta de conflictos. Para qué nos vamos a engañar, es un hecho que más pronto o más tarde existirán más musulmanes que católicos practicantes, lo que puede imponer de manera inexorable la modificación de las leyes civiles de este país.
Pues yo reclamo la defensa del crucifijo y del espacio católico en la vida pública. La tolerancia no trata de arrinconar ninguna religión, sino permitir la práctica de todas ellas. La gente siempre se ha agrupado por afinidad, son numerosos los espacios que corresponde a las juderías, los barrios enteros que ocupaban los musulmanes; la convivencia en una sociedad occidental como EEUU con barrios llenos de chinos. Estoy pidiendo guetos. No lo sé, expongo lo que son hechos incuestionables.
Me molesta ver a mujeres con el velo y no soportaría compartir mi espacio con mujeres que lleven el burka, sin lanzarme a la soflama feminista. Así que mucho mejor que se dediquen a vivir en sus barrios; a los ojos de muchos extranjeros las occidentales somos todas unas despendoladas, evitaremos que nos miren con ojos lascivos; y de paso daremos una oportunidad a cada mujer para que decida libremente su destino.
¿Condenaríamos al ostracismo a estas compañeras de fatigas a las que la suerte les hizo caer en otra religión y otro barrio?. No, mientras no se impongan las escuelas islamistas como una variedad permitida. En tanto en cuanto la educación sea un derecho universal y gratuito, al menos podemos disponer de un espacio común para toda clase y condición, con una cultura occidental.
Ellas son las que deben decidir salir de su fatídico ostracismo. Aquí en el mundo libre, las esperamos con los brazos abiertos. Lo que sucede es que hasta para conseguir sus votos, son capaces determinados políticos de pactar con el mismísimo Satanás. Y mira por donde el voto islamista está comprado por el puño y la rosa, que es quien más les mima aunque a los católicos nos persiga con medidas absurdas que nos ofenden día si y otro también. ¡Mujeres de España despertad!.
