No es corporativismo, en serio, más bien una cuestión genética. Hablan mal de las mujeres y tengo que salir en su defensa. Me parece que eso también les sucede a los hombres, entre ellos. Debe ser un proceso de solidaridad gremial. Pues hoy reconozco que estas líneas están escritas para levantar una lanza a favor de la vida religiosa femenina, cuyo reportaje emitido por TVE y dejado caer en el blog de La Cigüeña de la Torre merece al menos unas líneas.
Se trata de un repaso por la vida religiosa de España que la TVE ha titulado “Mujeres de Dios”.(Pulsen el título y verán el programa) Y es bastante curioso lo que ha salido a flote. La verdad es que no deja de sorprender la facilidad pasmosa con la que ha entrado la vena de la secularización por Institutos y Congregaciones, cuyo atractivo parece residir exclusivamente en lanzarse en los brazos de la Teología feminista, entendida ésta como reivindicación hacia el sacerdocio, y una mayor presencia de las mujeres en los centros de “poder”. Dicho esto desde una televisión, da la triste impresión que la mujer desea la paridad por bemoles. Y quienes les hacen renunciar a su pretensión atacan su conciencia.
Afirmo que no me gusta esa estética de una vida religiosa, que no se diferencia para nada de un club de solteronas jubiladas: Pelo cano, atuendo rancio y descuidado o próximo a la vanidad mundana. Y es que mezclar aceite con agua es imposible. Pero de todo hay en el reportaje, hasta una especie de simulacro de eucaristía religiosa que da grima. Si además nos hablan de que los obispos son célibes y no deben meterse en la sexualidad de las personas, pues ya da ganas de reír a carcajadas. Creo que han hecho tantos cursos de terapia personal que no dan para más.
No sé de dónde salen estas hermanas desnortadas, pero estoy segura que son muchas menos de las que se supone, por fortuna. Luego están las clausuras, donde algunas hacen vida activa por mucho que pertenezca a una orden contemplativa. Y se lanzan con frenesí a dar cursos, conferencias, programas televisivos, etc. No lo voy a cuestionar, debe ser el signo de los tiempos, hay que estar a todo y si es en Internet o televisión mejor.
Pero lo cierto es que querer conquistar el mundo a base de marketing y publicidad pone los pelos como escarpias. Porque es como si los mercaderes del templo exhibiesen sus productos con ofertas incluidas. Pero en muchos casos la supervivencia de la orden está precisamente en la publicación de cualquier tipo de libro que tenga un aire de espiritualidad, sea ésta la que sea. En otros casos la democracia les ha permitido salir de la miseria de subcontratas en negro, para elaborar productos como si de una empresa de alimentación se tratase. No sé, al fin y al cabo todos estamos en el mundo y de algo hay que comer.
Dicho esto, me reafirmo en que la mujer ha hecho la mayor revolución de la historia en el siglo XX. Es una transformación tan radical de la sociedad, que muchos hombres se sienten agobiados, no terminan de encajar la goleada. Las quieren sometidas y ellas aspiran a ser compañeras de camino. Quien no entre en esa dinámica lo va a tener muy difícil.
Supongo que la vida religiosa femenina tendrá que encontrar su camino. Y si es cierto como dice en este reportaje una superiora, que sólo admiten la autoridad de la Santa Sede, pues algo es algo. Soltar con frescura que son completamente autónomas me parece elogiable, con la que está cayendo eso ya es para dar felicitaciones.
Pero mucho me temo que volver al pasado va a ser más difícil. La independencia y la autonomía son dos conquistas a las que la mayor parte de las mujeres no quieren renunciar. Le duela a quien le duela, hoy una monja tiene carrera universitaria y capacidad para estar en cualquier cátedra. Y a quien le pique que se rasque. Eso sí no dejen de ser monjas, que hace falta presencia religiosa por la calle. Pero impidan que la calle conquiste sus conventos. Un cura o una monja que no quiere aparentar que lo es, que abandone cuanto antes.
