Hay cosas que sorprenden porque tienen el doble juego muy marcado. Por ejemplo que hoy se hable de antisemitismo en España, es jocoso. Una religión que tiene acuerdos establecidos con el Gobierno, que realiza su actividad sin problemas, incluso con ayudas específicas. Lo mismo sucede con los musulmanes, llevan una actividad de total normalidad, tienen incluso derecho a menú especial en los comedores escolares. Que no se imparta su religión en la escuela, no es un problema de tolerancia sino de la falta de profesores musulmanes, porque carecen de la capacitación pedagógica.
Sería absurdo negar que existe una mayor presencia en la sociedad actual de otras confesiones, problema que no estaba presente hace tres décadas. Y existe el peligro de que se acreciente la xenofobia, eso sí que es real. Lo es en la misma medida que se ataca a lo católico, se presiona para suprimir los símbolos cristianos en la sociedad, se intentan repudiar desde el Parlamento las palabras de Benedicto XVI en un determinado discurso, o se pintan las paredes de las iglesias con consignas beligerantes.
Quiero decir que motivos claramente antirreligiosos los hay. Es posible que esa empanada llamada Alianza de Civilizaciones lleve escondida en su manga, un laicismo de cuño ateo. Porque la convivencia con determinadas religiones se hace difícil. Sobre todo cuando sus creencias exigen respetar unas formas que chocan con el secularismo de nuestra sociedad actual y con el relativismo moral.
El presidente de la Federación judía Jacobo Israel especifica en RD que ellos no son proselitistas. Es notoria la capacidad de adaptación del pueblo de Israel. Así como su escasa presencia numérica que, no obstante les permite crecer con salud en todos los países del mundo. Y está claro que si hay xenofobia no es hacia el pueblo judío, sino por motivos políticos hacia el Estado de Israel. De la misma manera que se puede tener antipatía hacia todo lo musulmán, desde que el terrorismo islámico golpea en todos los rincones del planeta.
No se puede afirmar que existe xenofobia hacia los musulmanes, sino en general hacia la sociedad islamista y sus leyes que chocan con nuestro modo de vivir. Y a ello no favorece el hecho de que aumenten los asesinatos de jóvenes musulmanas a manos de familiares que no consienten el deshonor hacia su religión. En otras palabras no admiten nuestra cultura y exigen cumplir la pena máxima a quienes optan por otro modo de vida. Y por si fuera poco, algunos de ellos proclaman su deseo de Guerra Santa y conversión al islamismo de todo el mundo.
Y ahora viene el tema del cristianismo, que también es una religión proselitista, porque desde su origen tiene como misión llevar la Buena Nueva a todo pueblo y nación. Lo que puede considerarse un serio peligro con respecto a otras religiones. Tanto es así que prohíben la predicación de la fe cristiana bajo pena de muerte en muchos países. Y se acosa a los escasos cristianos de algunas regiones. Este goteo de víctimas es ocultado de manera interesada por los medios de comunicación. Mientras se habla de xenofobia hacia musulmanes o judíos.
Y ahora viene el tema del cristianismo, que también es una religión proselitista, porque desde su origen tiene como misión llevar la Buena Nueva a todo pueblo y nación. Lo que puede considerarse un serio peligro con respecto a otras religiones. Tanto es así que prohíben la predicación de la fe cristiana bajo pena de muerte en muchos países. Y se acosa a los escasos cristianos de algunas regiones. Este goteo de víctimas es ocultado de manera interesada por los medios de comunicación. Mientras se habla de xenofobia hacia musulmanes o judíos.
En realidad la futura reforma de Ley de Libertad Religiosa se ofrece a otras confesiones como una delicatessen que podría ocultar, no la búsqueda de una mejor convivencia en la pluralidad, sino precisamente disminuir la influencia cristiana de nuestra sociedad actual, siguiendo la máxima de César: divide y vencerás. Pues bien, creo que se está jugando con fuego y las consecuencias irán hacia mayores enfrentamientos y mayores conflictos. Porque se está intentando desterrar a Dios de la sociedad, mientras se cubren las apariencias con acuerdos con todo tipo de religiones. Eso sólo cabe en la mentalidad laicista. Y la pasividad de unos grupos hará que sean sometidos por otros grupos con mayor grado de beligerancia. La Alianza de Civilizaciones otea el horizonte y proclama la sociedad laicista devolviendo la fe a la esfera de lo privado. Para conseguirlo, ahora ofrece su mano abierta a cualquier religión que se enfrente a la católica.
Las estadísticas les dan la razón, el número de católicos practicantes disminuye exponencialmente, mientras aumenta el número de agnósticos por metro cuadrado. Al mismo tiempo que proliferan las sectas destructivas. El resultado si Dios no lo remedia lo verán ustedes dentro de treinta años. Europa es posible que haya dejado de ser cristiana. Pero Dios seguirá presente en el mundo occidental aunque tengamos que volver a las catacumbas. No olvidemos que es el Dios del Amor
