Quien calle ahora tal vez mañana se arrepienta

No, no estoy por el enfrentamiento bronco, pero tampoco por el silencio cómplice. Ver aprobar leyes que destruyen el tejido humano de la sociedad no va a convertirme en una espectadora sumisa. Europa ha cambiado, desde el hundimiento del bloque comunista, podemos decir que nos invade una especie de desconcierto. Las utopías cayeron con el muro. No era cierto que el socialismo repartía mejor la justicia, lo confirmaban los numerosos gulags y también la falta de libertad para creer en un ser trascendente, por encima del nihilismo ateo.

Cierto que el pensamiento socialista tiene una matriz muy cristiana, tanto es así que dio origen a la Teología de la Liberación y se convirtió en la bandera de América Latina, tierra llena de desequilibrios estructurales, donde unos pocos ricos, sometían al resto de la población. Pues bien, no han cambiado las cosas, ahora seguimos igual de peor o más, porque tenemos un enorme baile de la confusión. Los socialdemócratas cubren el despilfarro de los banqueros y sangran las economías modestas, mientras ofrecen en bandeja los subsidios a quienes guardan sus ahorros en paraísos fiscales.
¿No hay ninguna voz que denuncie las subidas desproporcionadas de salarios a Consejeros de Administración?. ¿Nadie que denuncie las cuentas opacas?. No me he inventado la realidad, los hechos se empeñan en demostrar que unos pocos controlan el tinglado y el resto sobrevive como puede. Pero las desigualdades aumentan. Las esclavitudes se suceden, aunque el gobierno sea socialista y existan los sindicatos, el trabajador en precario, no puede hace otra cosa que callar y venderse por un plato de lentejas. Hemos construido una sociedad cínica y cada día más deshumanizada.
Por eso es tan importante la voz de Benedicto XVI, no calla frente al mal estructural, denuncia las injusticias y propone lo que un judío nazareno predicó hace dos mil y pico años, la conversión del corazón, la fraternidad y el amor como brújula en nuestras relaciones unos con otros. Hoy nos dice en el Evangelio del domingo:
“si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.” Marcos 9, 43-49.
Para quienes busquen lo cómodo y fácil está muy claro. A veces hay que arrancar de cuajo aquello que nos ata al pecado, porque corremos el peligro de condenarnos. Por ejemplo no levantando la voz frente a estructuras injustas: la banalización de la sexualidad; la consideración de derecho para el aborto; la subida de impuestos que no gravan a quienes más tienen para ayudar a los más necesitados; las mentiras repetidas una y otra vez para dominar a la opinión pública. Nuestros descendientes nos lo echarán en cara si ahora nos callamos. No, no estoy haciendo política. Estoy hablando del cristiano comprometido con la sociedad, activo y coherente.
Jesús ha venido a superar cualquier división, pero nos exige renunciar a nuestros apegos y egoísmos. También nos propone un camino difícil, porque decir la Verdad supone enemistarse con los poderosos. De esta manera las palabras de Benedicto XVI se convierten en puñales que atraviesan la corrupción de todos los partidos para llegar al corazón de cada persona, sin distinción de clases. Y además de actuar nos pide orar, porque el mundo sí puede cambiar a través de la comunión de los santos. Podemos y debemos intentar construir un mundo más justo y más fraterno. Que el Señor nos ayude
About these ads

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Actualidad. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s