Las reacciones ante el debate de los dos grandes candidatos del PSOE y el PP han dejado valoraciones y comentarios en todos los medios de comunicación. Fue penoso asistir a la representación del Sr. Rubalcaba y del Sr. Rajoy a quienes desde aquí propongo como candidatos a los premios Goya al mejor actor protagonista y al mejor guión ante el 20 N. Puestos a analizar sus intervenciones descubrimos que todos los problemas son económicos, gran verdad, pero nadie nos supo explicar cómo vamos a salir de la crisis. Para uno todo consiste en gravar impuestos a las grandes fortunas y en aplicar tasas a los bancos por sus transacciones. Algo que podía haber hecho pero que nunca se atrevió a acometer. El candidato en la oposición apuesta por ajustar los presupuestos e incentivar la economía con un modelo que les dio resultado en el pasado, pero que no sabemos bien si nos llevará a la ruina. La solución según él pasa por abaratar los créditos y dar facilidades a los inversores para que se cree empleo. Lo malo es que dar dinero que no se tiene es una insensatez que estamos pagando ahora mismo con la quiebra técnica de Cajas de Ahorros y Entidades Financieras a quienes se les está proporcionando dinero que proviene de otros préstamos cuyo capital nadie sabe bien dónde está.
Toda esa locura financiera tiene un nombre que se llama avaricia. Y para ello nada mejor que dejar claro que todos los gobiernos del mundo consienten que existan paraísos fiscales. Lo que viene a incentivar la evasión de impuestos e incluso de capital de un país hacia otro. Y eso señores parlamentarios me gustaría que llegase a las instancias pertinentes. Digo yo que algo tendrá que decir al respecto el Fondo Monetario Internacional y los Organismos competentes en materia económica. Pero nuestros políticos rehenes del sistema financiero que les proporciona inyecciones de capital para financiar sus campañas, callan como pícaros ante una situación que está enriqueciendo a unos pocos y empobreciendo al resto de la sociedad.
Yo no tengo soluciones, no me presento por ningún partido. Hoy veremos qué ofrecen cada uno de ellos en otra representación teatral de dimes y diretes. Pero sigo oyendo las mismas quejas desde hace treinta años. Un sistema educativo que no funciona, una falta de inversión en Investigación y Desarrollo, escasez de tejido industrial. Etc, ect. Por no hablar del Estado de las Autonomías y la duplicidad de organismos que resultan onerosos. Hay mucho por donde se puede recortar. Pero lo primero que se hizo fue congelar los salarios de los funcionarios. No sé si eso reactivo la economía, a mí me gustaría que se congelen las comisiones bancarias, robo permitido por las transacciones de ciudadanos modestos. Mientras no se gravan esos movimientos de grandes capitales que salen de España hacia las Islas Caimán, por decir un lugar.
Como bien dice la Doctrina Social de la Iglesia, si no poneos en el centro de la vida social el bienestar común y nos basamos en egoísmos e intereses particulares. El hombre se convierte en un animal peligroso para su propia especie. Porque deshumaniza el trabajo, y pervierte el sentido de las cosas. Convirtiendo en un fin, el dinero, cuando debería ser sólo un medio. Invito a los representantes políticos de esta noche en TVE a que hagan su propia autocrítica. Especialmente a los partidos nacionalistas que han estado pactando según los intereses de una determinada zona de España, perdiendo muchas veces el norte que es en definitiva la justa distribución de la riqueza entre todos los españoles.
Como no tengo soluciones, dejo caer mi lluvia de ideas. Cuando Felipe González subió al gobierno en los años 80 del pasado siglo, prometió crear 800.000 puestos de trabajo. Hoy el mismo partido del Sr. González, nos deja como herencia 5.000.000. de parados. Y el candidato a ser futuro presidente nos muestra con cifras que en España tras treinta años de democracia la separación entre ricos y pobres ha aumentado. Parece que alguien no ha hecho los deberes y es justo que muchos pidan a quienes convirtieron sus puestos de representación social en pingües beneficios, que paguen también su irresponsabilidad, su egoísmo y su búsqueda de la propia riqueza por encima del bienestar social al que se consagraron cuando fueron elegidos representantes del pueblo español.