Tras su primera vez dice haber sido violada

Que las costumbres se han relajado es algo bastante conocido. No necesitamos a ningún obispo, ni ninguna carta pastoral para constatar que hoy en día el inicio en la actividad sexual es más precoz que hace unos años. Con todo el adoctrinamiento del póntelo y pónselo, con campañas masivas de información en materia de anticonceptivos, con una avalancha de programas audiovisuales que banalizan las relaciones sexuales. Podemos afirmar categóricamente que la mayor parte de la sociedad no toma conciencia de la presión sexual a la que se somete a la juventud.
El caso paradigmático provocado por ese estado de cosas ha tenido lugar en Turín. Una joven tras su primera experiencia confesó haber sido violada. Ya sé que muchos me dirán que una buena educación sexual y unos padres condescendientes, tendrían efectos menos perniciosos. Supongo que si los padres le hubiera provisto de preservativos todo iría sobre ruedas y la joven no hubiera tenido ocasión de inventar una historia tan truculenta. Pero la realidad es que la jovencita en cuestión es todavía menor y está bajo la responsabilidad de sus padres. Y a ningunos padres sensatos se les ocurre decirle a su hija que todo el monte es orégano.
La segunda consecuencia ha sido declarar culpable de violación a un varón de etnia gitana. Y ahora tengo que aclarar que este suceso que puede muy bien repetirse en España ha tenido lugar en Italia. Los italianos son tan mediterráneos como los españoles y las consecuencias funestas de una mala acción provocaron un motín popular que afortunadamente no ha tenido víctimas, pero sí graves consecuencias sociales. Se ha visto que el racismo está como caldo de cultivo presto a desparramarse con actos de inusitada violencia. Hemos comprobado que hay riesgo de que la sociedad tome la venganza por sus medios. Y cuando esas cosas suceden es porque existe una total ausencia de confianza con la justicia.
Pero quiero resaltar exclusivamente la actitud inmadura de la joven que esconde su primera vez con una mentira canallesca. Quiero reflexionar en voz alta sobre la presión mediática que sufren las menores para iniciarse en sus primeras experiencias sexuales. En primer lugar la joven de dieciséis años no se fue con ningún compañero de colegio, sino con un italiano mayor de edad. Miren ustedes a qué punto llegamos cuando una persona adulta se aprovecha de la inmadurez de una adolescente. Y adviertan las consecuencias que pueden ocasionar esos actos festivos de fin de semana.
La pérdida de la castidad, la falta de educación en el amor y la procreación sepultadas por la banalidad de la sexualidad, que hoy se mide por la cantidad de jóvenes con los que eres capaz de acostarte, lleva a un incendio de chabolas en Turín y un altercado social de tales consecuencia que bien nos iría reflexionar sobre ello. Podemos decir que para un cristiano la sexualidad no es un tabú, sino el paso decisivo de la unión de dos personas que han recibido el sacramento del matrimonio.
Convengamos en que muchos sacerdotes por temor a ser considerados poco modernos, toman las relaciones prematrimoniales como algo puntual a lo que no debemos dar importancia. Y mucho me temo que los católicos tenemos que volver a considerar el don de la vida con todas sus consecuencias. No se trata de ser más o menos moderno. Sino de saber exactamente qué nos jugamos en cada uno de nuestros actos. En el pasado una joven casquivana pasaba de mano en mano, hoy la mayoría de las jóvenes viven en permanente estado de tensión por cumplir con el rito social que les lleva directamente a la madurez. Así están las cosas en nuestra sociedad europea, con las excepciones naturales que muchos conocemos. Pero seamos conscientes de que la familia no puede sobrevivir con unos pilares tan endebles.
La pareja necesita su tiempo para madurar si puede o no formar una familia y el sexo no puede estar al margen. Por eso la educación sexual que estamos dando a nuestros jóvenes va directa a la crisis familiar. Muchas experiencias sexuales no aseguran un excelente matrimonio y una elección de la pareja ideal. En realidad lo que hacen es convertir el acto unitivo de amor en un elemento devaluado. Afortunadamente el ser humano sabe reponerse ante cualquier adversidad, pero sentir que eres utilizado pasa factura tanto a hombres como mujeres. No nos extrañe el aumento de divorcios y la crisis de la familia que estamos viviendo.
Por último estas son mis reflexiones personales sobre el hecho, en base a la fe que profeso, que en ningún momento considera el sexo como un tabú, sino como la plenitud de una relación que busca proyectarse y crecer juntos en madurez y afectividad. Imagino que otros pensarán de otro modo. Pero desde luego mi opinión es que considerar el sexo como un pasatiempo sin consecuencias, es un penoso error.
About these ads

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Sociedad. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Tras su primera vez dice haber sido violada

  1. Voy a acostumbrarme ahora cuando hable yo en alguna tertulia sobre el "póntelo pónselo" en usarlo con los acentos invertidos, así: "pontélo ponsélo". Queda más humorístico y divertido, además de burlón hacia la Izquierda Nefasta.

  2. Carmen dijo:

    Muy graciosos Silverri. Un saludo

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s