Elecciones catalanas trufadas de quimeras

El ser humano es una especie singular. Con toda probabilidad la única en tropezar dos veces con la misma piedra. Si Cataluña perdió sus fueros fue por jugar sucio en política, por alianzas estratégicas que le salieron rana. Ahora ha creado un conflicto territorial con el único objetivo de ocultar sus vergüenzas, esos números que no le salen, o que salen hacia otros países en cuentas que miren por dónde parecen corresponderse con quienes toman la patria por un cortijo personal.

Pero el ser humano curiosamente tiene una debilidad y es recordar las gestas pasadas. Glosar sus conquistas y victorias. Y así comprendemos que la manipulación educativa de estos treinta últimos años, sólo sirve para dar un poco más de leña al fuego que se aviva con consignas demagógicas. Pero no duden que todo se caerá por su propio peso como fruta madura. Le pese a quien le pese. Cataluña no puede ser el problema de España, sino parte integrante de su solución.

Y ahí están los políticos de baja estofa, intentando ocultar la realidad a sus súbditos abducidos, mientras intentan repartirse el despojo de una presa que ya no da más de sí. Lo cuenten como lo cuenten, no hay quien se crea que Cataluña está maltratada y saldrá adelante sola y con la cabeza alta. No salen las cuentas. Pero el tema dará de sí lo que dé. Y mientras tanto se seguirá espoliando a esa molt honorable nació, su patrimonio y su riqueza. Pero no por España, sino por sus muy desleales gobernantes. Eso cuentan las crónicas. Y no vale decir que es falso, sino más bien demostrar la propia honorabilidad.

Lo que sucede es que Mas ya lo ha dicho, respetará la voluntad del pueblo, decida lo que decida. Que es tanto como afirmar, seré presidente de Cataluña Nació o de Cataluña autonomía. Es decir que seguiré dando guerra. Le pese a quien le pese.

Es cierto que la unidad territorial de España tal y como la conocemos se remonta a los Reyes Católicos. Pero también es verdad que esa unidad fue el origen del imperio donde nunca se ponía el sol. Y comenzó a declinar cuando la azotaron los mismos males que hoy nos sacuden: el amiguismo, la corrupción, los intereses particulares por encima de los nacionales, los validos y reyezuelos sin dotes de gobernantes.

Me asusta pensar que lo de Cataluña sólo ha terminado ahora mismo de comenzar. Que este proceso suicida siga en manos de caraduras dispuestos a hundir un territorio con tal de seguir rentabilizando sus beneficios propios. Estas cosas se saben cómo comienzan pero no tienen visos de acabar bien. Y entre todas las desdichas personales que pueden sufrir los habitantes de Cataluña la peor es la del enfrentamiento entre hermanos. Y eso es lo que se avecina si alguien no pone punto final al sueño secesionista.

Preocupa también que la Iglesia en Cataluña esté comprometida con una causa que puede dividir el país. Y en tiempos de crisis que sigamos hablando de supuestas nacionalidades con derecho a secesión es de tal frivolidad, que no se puede perdonar a quienes han iniciado ese juego peligroso. Tendrán que dar cuenta de ello, no con la batería mediática de unos medios comprados, sino con el registro claro de su maquiavelismo.

Y no me cabe duda que el partido socialista va a pagar su doble juego. Ese querer estar a todo lo que les pueda beneficiar, sin altura política para responder a la crisis. Lo vuelvo a repetir el juego nacionalista ha dado todo lo que podía dar de sí. A partir de ahora viene la cuesta abajo. Al tiempo. Se ha perdido el seny catalán por un sueño quimérico.

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Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
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2 respuestas a Elecciones catalanas trufadas de quimeras

  1. José Luís Samper dijo:

    Suele ocurrir que la realidad es más compleja que nuestros análisis… Estoy de acuerdo con el sentimiento que expresa este escrito: el de asombro y escándalo ante la barbaridad de querer romper España y la insensatez del delirio nacionalista y la baja estopa de los caudillos apalancados por esa ideología. Pero dicho esto, conviene recordar que los que juegan sucio, los beneficiados, etc. nunca son los pueblos o territorios, sino personas y grupos de personas que hacen su juego según las situaciones y buscando sus intereses. Pienso que se debería ser cuidadoso cuando se utilizan palabras como “Cataluña”, “Valencia” o “Pueblo x”, pues fácilmente alguien puede sentir que se le menosprecia o falta al respeto; y eso favorece las adhesiones a los grupos nacionalistas.
    En cuanto a la Iglesia… Efectivamente hay una “iglesia de Cataluña o catalana” y una “iglesia en Cataluña”. La preposición es importante. Hay cristianos, entre los que se encuentran obispos y sacerdotes para los que su sentimiento nacionalista limita su fe en Cristo. Es lo que tiene pertenecer a una Iglesia que es santa, pero no formada por santos. Ojalá su oración y su fe arroje luz en el lío en el que estamos metidos.
    Quede Vd. con Dios y adelante con sus escritos.
    J.L. Samper

    • Muchas gracias por su buen juicio. Efectivamente hay que ser respetuosos con los catalanes, y con sus realidades lingúñisticas y específicas. Otra cosa es dejar pasar la crítica sobre determinados gobernantes que juegan con esos sentimientos en beneficio propio. Un cordial saludo.

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