“De una Virgen hermosa”

Tendremos que reconocer que a veces resulta difícil tocar determinados temas. En este día que celebramos a la patrona de España, quiero aprovechar para felicitar a las Puris e Inmaculadas que visitan este blog. Pero también me siento movida a hablar de mi relación con María. Lo dije en otra ocasión, cuando la tibieza envuelve mis momentos de oración, me basta recurrir al rezo del rosario para que de nuevo se restablezca esa sintonía especial que establece la oración con Dios. María es una presencia que nos lleva a Jesús. Es la mano providencial que nos muestra cómo debe ser la relación con Dios.

La entrega de una joven judía a la promesa del Señor muestra confianza y mucha valentía. Sin ella no hubiera sido posible el milagro de la Encarnación. El Señor siempre nos pide una colaboración libre y genuina. No impone, seduce, persuade, ofrece. Somos nosotros quienes de modo completamente libre decidimos sujetarnos a su yugo. Un yugo que por otra parte es liviano y fuente de permanente libertad ante la esclavitud del pecado.

María, sin pecado, así lo proclamó durante generaciones el pueblo, mucho antes de que se estableciese tal dogma mariano. Y es inevitable pensar en sus gestos para encontrar un modelo, un referente claro, que nos hace confiar plenamente en las promesas del Señor. Ella es la auxiliadora y la llena de gracia. Recurrir a su amparo y protección es camino seguro para llegar al Señor.

En tiempos de exaltación del individualismo, de no estar dispuestos a sacrificar nuestros egos frente a nada, ni nadie. Encontramos la figura sencilla de una joven que dice un sí confiado, pese a la carga que suponía ser madre sin haber conocido varón. Una confianza en la que estuvo presente el sereno amor de San José, dispuesto a recibir como esposa a una mujer embarazada. A un paso de exaltar a la Sagrada Familia, como modelo de confianza en Dios, aprendemos de esos dos gigantes de la fe, que todo es posible al Señor. Pero aún así quiere la colaboración del ser humano.

Celebremos con gozo esta fiesta nacida del fervor popular en España y proclamada de forma universal por la Iglesia católica, exaltada por pintores como Murillo y poetas como Lope de Vega:

De una Virgen hermosa

De una Virgen hermosa
celos tiene el sol,
porque vio en sus brazos
otro sol mayor.

Cuando del Oriente
salió el sol dorado,
y otro sol helado
miró tan ardiente,
quitó de la frente
la corona bella,
y a los pies de la estrella
su lumbre adoró,
porque vio en sus brazos
otro sol mayor.

«Hermosa María,
dice el sol vencido,
de vos ha nacido
el sol que podía
dar al mundo el día
que ha deseado».
Esto dijo humillado
a María el sol,
porque vio en sus brazos
otro sol mayor.

Autor: Lope de Vega

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