El vuelo: drogas, alcohol y redención

Se pueden preguntar por qué presento una película de estas características en tiempo de Cuaresma. Lo cierto es que estamos en un período donde es propicia la reflexión y les animo a que vean esta película porque en ella se dan los ingredientes naturales para un buen coloquio posterior. Porque es una película de redención, de presencia constante de Dios, sin beaterías absurdas. Un impecable guión que nos presenta algo más que acción, drogas o alcohol. La sinopsis no deja entrever todo lo que oculta este film: Tras un aterrizaje de emergencia gracias al cual salvan la vida un centenar de pasajeros, el capitán Whip Whitaker (Denzel Washington), que pilotaba el avión, es agasajado como un héroe nacional. Sin embargo, cuando se pone en marcha la investigación para determinar las causas de la avería, se sospecha que, fue precisamente el piloto quien puso en peligro la vida de los pasajeros debido a su alcoholismo.

A partir de este momento entramos en un thriller de impecable factura con una brillante interpretación. Protagonizada por Denzel Washington, con unos secundarios de lujo, Robert Zemeckis, dirige una de las mejores películas del 2012. Escenas con excelente fotografía y ambientación, y un sabor de fondo moral que sobrevuela los pies de barro del héroe, sumergido en una vida sin sentido cuesta abajo.

No sé si es posible salvar un vuelo con la pirueta acrobática que realiza el piloto en la película, pero indudablemente las escenas de acción tienen unos efectos especiales que aportan todo el dramatismo que necesita como arranque de inicio este drama. La historia del capitán Whip Whitaker es tan verosímil en su cruda adicción al alcohol que nos trae a la memoria otras películas legendarias abordando la misma toxicomanía pero con otra perspectiva. Lo bueno es que en este caso los tintes dramáticos cobran solvencia con la evolución psicológica que realiza el personaje, que siempre cree dominar la situación hasta verse completamente desbordado por ella.

Algunos opinan que sobran los apuntes melodramáticos y las alusiones a la providencia divina. Pero a mi juicio ese caer en la cuenta sobre la fugacidad de la vida, ese destino que nos depara la existencia, esas alusiones constantes en pequeños detalles a lo largo de la película, la convierten en un buen argumento para realizar un coloquio final sobre ella. Seguro que podemos extraer consecuencias positivas. Y precisamente ese fondo moral ha sido lo más criticado de la película. Como si no se pudiera hablar de la redención de un personaje, de la asunción de los propios demonios interiores, y de la superación final de todas las adversidades.

Me gusta encontrar una película que aborda el abismo de la culpa y hace renacer de sus cenizas al atribulado capitán Whip, quien ha visto como sus adiciones le separaban de la familia y le envolvían en un apasionante juicio para dirimir las causas del accidente. Un final que muestra el lado más sólido del héroe, capaz de reconocer sus propios errores y tomar las riendas de su vida. Les recomiendo que no se la pierdan, vale la pena ver como la marginación de unos seres marcados por sus adiciones no se convierten en una película morbosa, regodeándose en el barro de las infamias humanas.

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Acerca de Carmen Bellver

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