Pluralismo y democracia o obediencia debida

La posible fusión de La Sexta y Antena 3, está dando la medida de cómo es posible funcionar al margen de la coherencia ética por cuestiones tan banales como Don Dinero. Dos cadenas de trayectoria dispar, una es mero adoctrinamiento social y otra tiene ribetes liberales, están por unir sus intereses. Y eso me hace pensar en cómo ha caído la coherencia personal frente a otras razones que no tienen por qué ser exclusivamente económicas. Estamos viviendo una época de relativismo pacato. Parece que el pensamiento dominante contaminado del pluralismo no lleva a otro camino que al descafeinado ambiente del hedonismo en vigor. Somos capaces de aliarnos con quien sea. Siempre que nuestros intereses queden a salvo.

Sin embargo los principios exigen mantener una postura y unos criterios claros. Algo que en la actualidad se hace casi imposible porque navegamos todos en aguas turbulentas, donde las líneas se cruzan con extremada facilidad. Veamos sino el caso del nombramiento de obispos. Hay una cuña propagandística contra el actual sistema de nombramientos. Esa cuña, se limita a intoxicar el ambiente dando por supuesto que todo lo que venga de arriba está corrompido. Sin embargo, todos sabemos que en la historia han existido muy buenos obispos, con independencia del criterio para elegirlos. Lo que todos ellos tuvieron en común fue la obediencia a sus superiores. Algo que rechina en esos foros intoxicadores del odio visceral a la jerarquía.

Algo similar está sucediendo en la inspección que realiza el Vaticano hacia conventos de religiosas en EEUU. Y la tónica sigue siendo más de lo mismo, no admitir la obediencia y negarse a responder; algunas consideran dicha inspección una intromisión en la intimidad de las respectivas congregaciones. Pues bien, reflexionando sobre estas cuestiones a una le queda muy claro que la Iglesia jamás firmará la Declaración de los Derechos Humanos. Entre otras cosas, porque esos derechos esconden la supremacía del hombre frente a Dios. La subversión de los valores está clara. Ya no está primero Dios, sino primero mis derechos y luego, muy en segundo lugar, la Ley de Dios.

Si se pide democracia en la Iglesia se está favoreciendo a unos lobby determinados que están posicionándose para elegir al candidato idóneo según unos criterios que, como en el caso de los obispos vacos tienen a Dios en un lugar secundario, primando intereses específicos sobre el bien común. Desconfiando de la voluntad pastoral del superior que les ha sido asignado. Cierto que un pastor no puede hacer nada sin sus ovejas, pero es que en este caso no se trata de mansas y razonables hermanas en la fe, sino de lobos rapaces dispuestos a devorar a quien no piense como ellos.

De las hermanas sólo me cabe decir que tengo especial simpatía por el gremio femenino. Entiendo que en el siglo en el que una mujer puede ser presidente de una nación, no cuele tener que estar supeditadas a un superior. Pero lo eligieron con libertad. De la misma manera que hombres y mujeres se prometieron fidelidad en el matrimonio, ellas realizaron unos votos y unas promesas que están obligadas a cumplir. Comprendo que fastidie, mucho más si quienes exigen esa obediencia no son trigo limpio. Pero imagino que tendrán recursos para defenderse de los abusos, caso de darse.

Cuando encontramos religiosos que están a favor de la homosexualidad, de las relaciones prematrimoniales, de la masturbación, del aborto. En realidad nos estamos encontrando con el rostro contaminado del siglo XXI. Son ellos quienes se encuentran en las antípodas del Evangelio. Nadie dijo que ser cristiano fuera un camino de rosas, más bien y de manera muy clara se especificó que seríamos tentados de mil y un modo tal y como sucedió con Jesucristo. Pero el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia nos marcan un camino muy claro. Quien no quiera entrar por la puerta estrecha debe saber que no hay otro camino

Acerca de Carmen Bellver

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Una respuesta a Pluralismo y democracia o obediencia debida

  1. Roberto dijo:

    Tu artículo está muy interesante. No comentaré sobre lo que tratas, pues deseo, en estas fechas tan especiales, desearte de corazón una FELIZ NAVIDAD, que la acogida del amor que Dios nos tiene llene tu corazón de alegría y te haga portadora de paz para todosaquellos que le rodean…

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