El mosqueo sigue en alza

Quería empezar hoy contando una historia, porque tal y como anda el patio seguir la crónica del affaire de L’Osservatore y la Razón nos llevaría al cabreo de un medio como El Diario Ya, que ofrece el link con el periódico del Vaticano y encima lo rotula en grande “Ya puede leer el periódico del Vaticano con el DiarioYa”. Y entre pillos anda el juego. Todos los periódicos tras la pieza y despechados quienes no la consiguieron.

Hoy monseñor Camino ha querido utilizar el ABC para retar al futuro con nuevas convocatorias por la familia. Si esto queda institucionalizado la próxima convocatoria no será europea sino mundial. Y va a resultar un grano en las partes pudendas de la progresía, uno de esos granos enquistados que duelen un montón. Tanto es así que se lanzan a la yugular para destacar que las fuerzas ultraconservadoras defiende lo indefendible, porque ya no existen familias tradicionales, todas están marcadas con un hijo homosexual casado como manda Zapatero o un divorcio con hijos suyos y nuestros. Eso es lo que dice El Público, que como saben defiende al respetable presidente de la ingeniería social.

El caso es que para dar un buen bofetón no hay nada como demostrar que los católicos somos progresistas y no conservadores. Se les va a caer la venda a la “ gauche divine” con el esquema que tienen grabado a fuego. Si ser progresista consiste en que debes estar con el aborto, el divorcio y el matrimonio homosexual, van dados. La realidad es que la progresía o la izquierda tengo entendido que trataba de redistribuir la riqueza ayudando a la clase proletaria y facilitando ayudas familiares. Pero como hoy les da por subvencionar a los banqueros y dejar en el paro a millones de trabajadores, pues tienen que inventar otros reclamos para que les voten. El caso es que se olvidan de favorecer a la familia trabajadora, y dejan a las clases medias estranguladas, mientras los millonarios de postín siguen tan ricamente.

Si les decimos que los cristianos buscamos favorecer a los más necesitados, les hundimos el chiringuito. Si además nuestro amor no tiene fecha de caducidad les duele la evidencia. Lo vengo repitiendo cuatro años, hay que sacar a la pobreza de las bolsas de Cáritas, para que se vea la realidad de quién está por los más necesitados y quién por pasar las Navidades en un idílico país con hotel de cinco estrellas. Y es que ahora nos venden sucedáneos, productos de baja calidad hasta en el Parlamento, esa es la realidad. Por eso los sindicatos subvencionados son la mayor estafa de la clase trabajadora. Allí residen los enchufados liberados y a los pobres de solemnidad que los atiendan las hermanitas de los ancianos desamparados. Ya pueden criticar a la Iglesia por defender la familia abierta al don de la vida y con bienes mancomunados, ya pueden gritar que a la plaza de Lima la llenan los grupos neoconservadores y que había menos gente de la prevista. Que el invento de engañar al respetable les va a explotar en la nariz.

Las manifestaciones que convoca la izquierda periclitada, no llegan ni a la mitad de los que llenaban la plaza de Lima. El mundo seguirá girando como hasta ahora, pero lo cierto es que tendrán que pensar un poco más antes de modificar la genética social. Lo digo porque la Iglesia, que somos todos los fieles creyentes, no va a callar. Tenemos mucho que ofrecer

Acerca de Carmen Bellver

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