¿Es culpable la autoridad de la pederastia?

He explicado muchas veces que este blog no tiene fronteras, porque se abre a todos y llega a cualquier rincón. Pero en cambio, si tiene límites, que son los de su editora, aquí no cabe todo. Especialmente no cabe hundir la cabeza de la Iglesia en el fango más y más cada día. Por eso me duele que alguien que ha sido jesuita y es teólogo, diserte continuamente contra la Iglesia, sin posibilidad de discutir su escrito, sin posibilidad de réplica. Hoy nos lo ponen en cabecera, explicando por qué se producía el silenciamiento de los casos de pederastas. Las explicaciones tienen enorme importancia por venir de quien viene. Si se tratase de Cayo Lara, estaríamos todos de acuerdo que se dejaba llevar por su pasión laicista. Pero viniendo de un ex religioso, duele más.

Pues miren, hoy también ha estado muy ágil la pluma de Juan Manuel de Prada, para recordar que la mayor parte de los cargos políticos de la actualidad recibieron su educación en un centro religioso. Da pena pensar lo poco que les importa la fe en la que crecieron. Pero cuando salen a la palestra formadores como el citado teólogo Castillo, no cabe la menor duda que lo que tenemos que rascar está muy cogido al fondo. Es un disenso tan radical de la doctrina de la Iglesia, que una tiene la sensación de que ya no creen en nada, y hablan para hacer daño. Los frutos de ese trabajo en muchos centros parecen bastante cuestionables, a tenor de lo que hay en la calle.

Querer hacernos creer que la norma ha sido ocultar y silenciar los casos de pederastas, es cuanto menos bochornoso. Estoy segura que se han secularizado la mayor parte de los abusadores y otros fueron enviados a tomar viento. Porque por mucha caridad que se tenga, cuando algo no está bien, los principios están para algo. Es cuanto menos un pelín tendencioso hacer caer la autoridad religiosa en la causa de esos casos. No sé cómo es la teología de los seminarios, pero entiendo algo del Evangelio, y la autoridad no tiene nada que ver con el encubrimiento. Cuando alguien es sometido a un abuso, debe poder denunciar el mismo a sus superiores y a la justicia civil. Otra cosa es que reunidas ambas partes se llegue a algún tipo de acuerdo. En este último caso, tal vez sea cierto que se ha tenido menos en cuenta la víctima que el prestigio de la institución. Pero ni aún así, podríamos generalizar.

Viene bien que haya luz y taquígrafos para que nadie se llame a engaño. Porque cuando Roman Polanski huyó de EEUU por abusar de una menor, la casi totalidad del mundo artístico no tuvo lástima de aquella menor, y se apresuró a recoger firmas para que el prestigioso director no fuera condenado a no sé cuántos años. ¿No es eso un escándalo que demuestra hasta qué punto está corrompida la sociedad?. ¿Por qué no habla de ello el Sr. Castillo, por qué no habla de las niñas musulmanas de nueve años que son casadas por su familia con un adulto?. ¿Por qué no tenemos en cuenta que la corrupción toca todos los estratos de la sociedad, incluso a las cárceles, o mucho más allí, donde también sabemos que han existido abusos sexuales?.

Quita eso gravedad a un solo abuso. No, ni por asomo, pero hay que hablar de establecer medidas preventivas y legales en todos los ámbitos. Y dejar de hablar exclusivamente de la Iglesia. O si se quiere, digan ustedes que se han sentido brutalmente agredidos por el voto de obediencia. Siempre he pensado que había algo abusivo en él. Y no voy a reprochar nada a quien lo denuncie. Es un voto que no se entiende en una sociedad que pasa olímpicamente de cualquier tipo de autoridad. Es un voto que está en crisis con la propia identidad personal. Pero eso no convierte a nadie en pederasta. Es cierto que donde existe una autoridad puede existir un abuso, pero de autoridad, no sexual. Y si esa autoridad se ha considerado con derecho a ocultar a los delincuentes, es tan delincuente como los primeros. Por lo que no merece tener nadie a su cargo.

Pero piensen antes como solucionamos el problema de las jerarquías, porque existen en todas las profesiones y son establecidas para hacer que las mismas funcionen. A los cargos directivos se llega con una determinada preparación y eso hay que respetarlo. Otra cosa es que esa persona sea un impresentable, para ello también se tendrán que establecer cauces adecuados que eviten el abuso de los superiores. Pero todo eso qué tiene que ver con la pederastia. ¿Es culpable el Papa de lo que hace cualquier sacerdote en el mundo?. Un poco de por favor, no nos vendrían mal.

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Acerca de Carmen Bellver

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