No hay nada más triste que la manipulación de la historia. Cuando nos la cuentan, creemos que los hechos fueron así, la desmoralización llega cuando atinamos a saber que aquello pudo ser de otra manera. Ese es el juego peligrosísimo al que se dedican ahora las mentes pensantes de la progresía. Quieren borrar la historia y dejar escuetamente la que a ellos les interesa. Por eso hay quince personajes asesinados en la Guerra Civil y en el franquismo que han sido representados por cineastas, actores, músicos y escritores. Por cada uno de esos personajes yo pediría los quince del otro bando, con esa misma condición de víctima. Y no me vale que digan que ellos ya fueron rescatados de la memoria. Porque la única memoria que quisimos construir en la Transición era la que nos unía a todos para forman un país democrático.

Ahora sin embargo, se agitan los fantasmas del pasado para idealizar una República que tuvo sus luces y sus sombras, y estas fueron tan evidentes que no hubo más remedio que lanzarse al enfrentamiento. Pido al Ministerio de Cultura y a sus aledaños que sean ecuánimes. No se equivoquen otra vez, azuzando odios y rencores. Si se trata de reivindicar la memoria histórica, es más importante reconciliar el pasado con el presente. A eso debería destinarse las sustanciosas financiaciones de series televisivas y reportajes. Una memoria que dejase reposar las tumbas, con aquella libertad sin ira que cantábamos en la Transición. Que honren a sus muertos, pero no que los conviertan en personajes idealizados y casi míticos.

Me duele ver a los jóvenes manipulados hasta la idiocia considerando los salvadores de la patria a partidos que no han pedido perdón por las atrocidades que cometieron en la Guerra Civil, sino que además reivindican la condición de víctimas con salero, sin explicar que muchas de aquellas víctimas tenían las manos manchadas. Otras no, claro está, y ese espanto de injusticia sólo tiene una terapia, el perdón, la reconciliación y el saber construir un futuro con dignidad. Poner rostro y voz a los asesinados durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, es abrir una fosa, que no sirve nada más que para caer y magullarse. Mejor sería construir puentes, con víctimas de la guerra, que tuvieron gestos de coraje y valentía por encima de las circunstancias que les tocó vivir.

Me estoy refiriendo a esos republicanos que acogieron en sus casas a religiosos, para que otros republicanos no los llevasen al paredón. Me estoy refiriendo a esos ciudadanos de una zona o de otra que supieron ser personas y comportarse con humanidad. Esas son las memorias que nos interesa conocer. Porque la guerra y la posguerra fue penosa para todos. Y rescatar solo una parte, es injusto además de un despropósito que confunde la verdadera historia.

Este vídeo de quince personajes, realizado por la cineasta Azucena Rodríguez sirve para convertir en mitos quince historias muy dispares. Y eso no es bueno para nadie. Puede que los familiares de las víctimas se sientan así más tranquilos. Seguro que evitaron hablar de aquellos hechos durante años. Y ahora ven salir a sus parientes de las fosas como el general Custer, mitificado por Errol Flynn para el celuloide y cuya figura ha sido convertida unas veces en tirano y otras en héroe. Así se manipula la historia. Rescatando la memoria desde un solo ángulo, dejando en silencio a la otra parte.

La verdadera historia sabe ser ecuánime. Y como sea que ambos bandos cometieron vilezas similares, lo más correcto es decir que la República fracasó, no supo mantener el orden y controlar a sus ciudadanos. Y aquello hizo que la convivencia resultara insoportable. No dejen de reflejar que atacaron con celo Iglesias y conventos, con un anticlericalismo visceral. No dejen de reflejar que consideraron a cualquier empresario como una pieza o trofeo de caza. Ni que decir tiene que los monárquicos tuvieron que exiliarse abandonando sus propiedades.

Esta monarquía de ahora es Juan Carlista, muchos de quienes prometieron obedecer a la Constitución son acérrimos republicanos. Si inoculan sólo una parte de la historia están manipulando a la sociedad. Y quienes amamos la paz no podemos callar frente a ese malvado sectarismo. Sobre todo cuando vemos como las generaciones más jóvenes son sometidas al adoctrinamiento gregario. Cabe decir que el Ministerio de Cultura es un patrocinador que favorece la revancha. Mal asunto.

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Actualidad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s