Todos juntos a favor de España

Hoy es San Benito, patrón de Europa y del monacato occidental. Los benedictinos y benedictinas están de fiesta. Pero en Montserrat, allí donde se ha vertebrado la cultura catalana a lo largo de los siglos, el abad lanza su puya contra el Tribunal Constitucional, mostrando su disconformidad contra la Sentencia del Estatut que ha sido modificado en puntos no sustanciales, por mucho que a los catalanes les moleste, especialmente a quienes llevan las riendas de una independencia que dividiría al mismo pueblo de Cataluña.

No me sorprende la deriva secesionista de los catalanes. Me sorprende más que en una era de espacios globales, algunos reclamen en su ADN pureza de sangre. Un pueblo que ha sido enriquecido por una numerosa emigración, es capaz también de convertir al foráneo como es el caso de sor Lucia Caram. Penoso adoctrinamiento que convierte en más catalán al de fuera que al propio nativo. Yo llevo apellido catalán y navarro y me siento española, además de valenciana. No quiero ser catalana, aunque aprecie su cultura y me enriquezca leyendo su lengua sin problemas. Pero es que para mí la lengua une a los pueblos no puede dividirlos. Y hoy por hoy, la política lingüística de las autonomías crea más división que unión.

Nos hemos alineado todos con la roja, la selección española causa furor, es probable que venzamos y deberíamos sentirnos orgullosos de nuestro equipo, el que lleva la identidad de todas las regiones de España. Si Cataluña quiere ser una nación independiente, está jugando con fuego, porque el País Vasco o Galicia, tienen también una lengua propia para reivindicar ese nacionalismo secesionista. Y el mal llamado País Valenciano, se convertiría en un puzle de rivalidades entre vecinos cuya lengua siempre fue el castellano hasta la llegada del Estado de las Autonomías y su imposición del bilingüismo.

Desde este bloc reprochamos en su día a CatalunyaReligió.cat, su salto al vacío. Hoy tenemos que lamentar que consideren un derecho escribir en la lengua de sus ancestro en detrimento de la lengua de todos los españoles. Lamentamos que la religión se inmiscuya en la deriva secesionista. Y estamos seguros que ese referéndum del Estatut refleja sólo una parte de la realidad, fueron muchos más quienes no lo votaron, porque no tenían opción a rechazar el Estatut, ni la política de inmersión lingüística. La iglesia en Cataluña ha tomado un camino equivocado, se ha aliado con la corriente secesionista y ha impuesto la lengua de unos en detrimento de la lengua de todos. Ese camino lleva al precipicio, y así ha sido en la mayoría de las iglesias.

El proceso se ha exportado a Valencia y lleva camino de convertir este Reino, en un satélite catalán. Dentro de poco se cumplirán los treinta años de adoctrinamiento lingüístico, y lo que debiera ser una riqueza añadida, deviene en germen y semilla de identidad que se inocula como un virus en la sangre de los individuos. Cuando uno deja de sentirse español y reivindica peculiaridades particulares, es el momento de elegir entre una guerra sin cuartel y una paz llena de armonía. La paz que lleva el Evangelio nos identifica a todos como hermanos, no convierte a unos en especiales, ni con más derechos. Cuando el Evangelio se predica en una lengua que se impone, el Espíritu de Pentecostés no está ahí. El don de lenguas, desaparece, y ya nadie oye lo que debe oír, no se entienden todos en su idioma, sino que sólo se oye una voz impositiva, que aleja a los hermanos en otra dirección.

San Benito, rechazaría hoy esas propuestas lingüísticas. Buscaría la lengua que es capaz de predicar en todos los rincones, la lengua común a la mayoría de los españoles. No dejaría que por culpa de un idioma, se perdiera ningún alma. El cristianismo busca lo que une. Eso es lo que yo quería decirles a mis hermanos catalanes, buscad lo que une, porque aquello que divide no es obra de Dios.

Este ha sido un pequeño paréntesis en ese silencio que me he impuesto para dejar reposar cuerpo y espíritu. Sigo de vacaciones y aprovecho para agradecer a los amigos sus comentarios. Ellos saben que prefiero el diálogo antes que la polémica, pero hay veces que resulta imprescindible tomar partido, hacer opción. Y he de confesar que el Estado de las Autonomías no puede ser motivo de peleas entre españoles. Porque si ello llevara a las disputas entre territorios yo siempre me inclinaría a favor de España. Feliz domingo.

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Acerca de Carmen Bellver

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