Los homosexuales quieren ser padres. Y tienen derecho, oiga.

El PSOE registró ayer una proposición no de ley en el Congreso en la que instó al Gobierno a iniciar en el plazo “más breve posible” la reforma de la ley sobre técnicas de reproducción humana asistida para garantizar “de forma explícita” el acceso a estas de los matrimonios homosexuales. Todas las fantasías que se puedan imaginar respecto a la reproducción asistida, están ya en la calle. Las lesbianas vienen ejerciendo su derecho a la maternidad, tomen nota del término derecho porque vuelve a utilizarse de manera grosera y egoísta. La ley viene ahora a refrendar lo que es un hecho. Así es posible embarazar a solteras con el síndrome maternal convertido en capricho, pese a que la sensatez y el sentido común demuestran que una mujer cuando se le ha pasado el arroz, lo único que debe ser es tía, pero nunca madre. Primero por el peligro para su salud y la del bebé; segundo porque las perspectivas de cuidarlo y educarlo quedan reducidas a medida que aumenta la edad de maternidad. Pero eso no fue un imposible para que aquella española en edad del INSERSO mintiese y consiguiese quedarse embarazada. Tampoco lo es para que las parejas lesbianas utilicen como vientre de alquiler a una de ellas y la otra sea donante de gametos. Así también encontramos el caso de Ricky Martin que a golpe de talonario ha conseguido ser padre de manera completamente artificial.

Lo que no cuentan las crónicas y debemos avanzar, son las piruetas que la vida puede originar en estos niños utilizados desde el comienzo de su existencia. Por ejemplo que se enamoren de su padre, anónimo donante. Que se casen con su hermano, otro gameto perdido en un vientre de alquiler. Excuso decir las múltiples modalidades que se pueden realizar entre homosexuales para ser padres. Si el sentido común exigía a los niños de la inclusa determinadas características para ser adoptados, el caso de la reproducción asistida es ya un escándalo. Donde los gametos se mantienen disponibles para quien pueda pagarse un embarazo a la carta.

Esta demencial industria de alquiler, de quita y pon según me convenga, traerá sus consecuencias dentro de unos años. Y no parece que vayan a ser positivas, cuando se ha utilizado la ciencia sin conciencia. Vuelvo a retomar un artículo pasado titulado Dios bendiga a los gay y la jurisprudencia proteja a los niños. Y sigo convencida de las bondades de este título. Las parejas pueden funcionar con el mismo sexo, pero cuando hay un niño por el medio, éste se convierte en moneda de cambio. Los divorcios producen angustiosos problemas a los hijos, salvando aquellas excepciones donde es mejor para la salud y el equilibrio de los niños, que sus padres estén lejos de ellos. Pero aquí, en estos casos fuera de toda lógica natural, el niño podría llegar a sentirse utilizado desde su nacimiento.

Si la ley va a ser modificada para que la reproducción asistida esté al alcance de cualquier que pueda pagarla. Tendremos que reconocer que la ley, está en manos de quienes la utilizan proyectando beneficios para determinadas industrias. Los políticos no pueden representar la voluntad popular, cuando introducen leyes que no iban dentro de su programa en las elecciones. Y ese es el caso que nos ocupa, de la misma manera que se modificó la Ley del aborto obviando la voluntad popular, que según las encuestas no consideraban de recibo que el aborto sea un derecho; menos aún que se ofrezca como una chuche para adolescentes con problemas.

Bien, siguiendo las estrategias de la desmembración social, ahora se permitirá que cualquier “familia”, cualquier “matrimonio”, decida qué prole quiere y cómo la quiere. Y supongo que cuando llore por la noche, igual contratan a una nurse para que se ocupe del niño. Al fin y al cabo, lo eligieron para sentirse realizados como pareja, no para quedarse en vela si llora por las noches.

Ya sé que generalizar es injusto. Que Manuela y Beatriz son dos mamás como la copa de un pino. Y Juan y Miguel unos padrazos. Pero a mí no me gustaría ser la hija de ninguna de esas dos parejas. Y me pongo en la piel del niño con su derecho a un padre y una madre heterosexual. Y creo que ese derecho no se le puede negar al futuro gameto, por mucho que resida en un laboratorio a la espera de ser fertilizado.Que Dios proteja a los niños.

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Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
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Una respuesta a Los homosexuales quieren ser padres. Y tienen derecho, oiga.

  1. Hola Carmen como has dicho que Dios proteja a los niños, de verdad que él es el unico que puede hacer algo al respecto. Pues muchos hombres estan cometiendo muchos errores hoy en día, ya hablamos del aborto y es un tema que nunca terminara. Ahora esto.Que Dios los ampare…

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