El Catecismo no es una faja ortopédica

Algunos comentaristas están por la labor de educar en la fe al libre albedrio, por eso este post se corresponde con el anterior. Soy partidaria del Catecismo y eso se lleva muy mal con las tendencias progresistas que dan primacía al Evangelio, como si el Catecismo no estuviera íntimamente relacionado con él. Creo que se pueden tener una cultura evangélica y al mismo tiempo conocer qué es lo que creemos. Porque si a alguien se le pregunta si ama a Dios, igual se queda con la copla de que a quien hay que amar es a los demás, borrando de un plumazo que “El fin del hombre es dar gloria a Dios, conocerle y amarle”. Por supuesto el reflejo de ese amor apunta directamente hacia los demás. Pero la esencia del hombre, el hecho de haber sido creado por Dios, nos lleva a preguntas que se han hecho los hombres en todo tiempo y lugar: ¿De dónde vengo?. ¿Quién soy?. ¿A dónde voy?.
A veces la fe la fundamentamos en cosas muy endebles y sucede que se derrumban esos débiles pilares en los que sustentábamos nuestro Credo. O no se derrumban pero poseemos apenas un pálido reflejo de lo que debiera ser nuestra esencia cristiana. El Catecismo es un pequeño tratado de teología no un camino de obstáculos, sino precisamente una senda que lleva directamente hacia las preguntas que dan sentido a la existencia. Saber que “Dios ha creado al hombre para que participe en su felicidad y que por tanto Dios está de continuo junto al ser humano: lo llama y ayuda a encontrarle” es fundamental que lo tengamos claro.

Y no estoy sacando de la manga una filosofía barata, sino que precisamente me estoy basando en el Catecismo de la Iglesia, para desmontar ese mito de que es un conjunto de normas que como una faja constriñen nuestro cuerpo. Si nuestra vida tiene como meta el cielo para ser felices toda la eternidad, la gente tendrá que conocer que su vida tiene un sentido y que si no consigue la salvación, habrá sido un fracaso su peaje por el mundo. Como ven la cuestión de la salvación y de la felicidad si decide ya aquí, en este momento, en el lugar que nos encontremos. “Yo existo para dar gloria a Dios, para manifestar su bondad y su amor”. Esa es la finalidad y la esencia de la fe. Hay que creer que estamos de paso, pero ya aquí resolvemos qué sucederá en el más allá. Nos acogemos a la misericordia de Dios que es bondadoso y conoce nuestras dificultades.

Por eso debemos conocer las enseñanzas de Jesucristo, porque es nuestro Dios, nuestro Maestro y nuestro Modelo. En la Eucaristía leemos la Palabra de Dios y le alabamos, le bendecimos, le adoramos y le pedimos toda clase de bienes. Creemos firmemente que allí nos alimentamos de su Cuerpo y su Sangre que nos da fuerza para ser otro Cristo, otra persona entregada a los demás. La importancia de la oración en la vida cristiana es de la misma categoría que la liturgia y los sacramentos. No se puede disociar ningún paso, todos obran conjuntamente. Para ser felices y hacer felices a los demás debemos de cumplir los mandamientos. Por eso la cuestión de educar en la fe no finaliza cuando recibimos la comunión, o la confirmación, sino que se prolonga durante toda la vida.

De esta manera leer el Catecismo y profundizar en sus enseñanzas es un sencillo método de estar al día en aquello que profesamos en el Credo. De manera que vuelvo a insistir, el Catecismo no es un manual rutinario de normas. Dios en su bondad y sabiduría se revela al hombre por medio de acontecimientos y palabras. La Iglesia ha recogido esa revelación y la da a conocer. El Catecismo, por tanto, es una manifestación de esa revelación. Allí no sólo encontramos las citas bíblicas que han alimentado durante siglos a nuestros hermanos, sino también el estudio que se ha ido realizando a lo largo de estos miles de años sobre cada una de las verdades que manifestamos en el Credo.

Pues nada, insisto, tenemos una visión deformada de lo que es el Catecismo. Y estamos en la obligación de mostrar que no es un libro para memorizar, sino para degustar y reflexionar. Para debatir con otros hermanos de la fe, para inferir un poso con más fundamento que el meramente rutinario.

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Religión. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s