Mis tardes con Margueritte, una película que sorprende

Película inverosímil pero encantadora. Digamos que un cincuentón casi analfabeto queda prendado de una ancianita devora libros a la que conoce en un parque y quien le va a introducir en el mundo de la literatura, leyendo todas las tardes algún clásico. Depardieu está genial, borda su papel de patán tierno y afectuoso con todo lo que se mueve. Se encuentra marcado por una madre que ha sido poco cariñosa con él. Y encuentra en la viejecita esa sintonía que no pudo hallar con su progenitora. La ancianita, científica retirada en una residencia, es una erudita que se gana al bueno de Germaine al leerle unas historias que abren su imaginación. La abuelita es Gisele Casadesus, una dama de la escena que está genial, frágil, candorosa dejando prendados a los espectadores con su naturalidad de noventa y cinco años.

Jean Becker nos muestra una historia humana basada en la novela epónima de Marie-Sabine Roger que da juego a muchas reflexiones. Siempre desde la periferia de la gran ciudad, recordemos su memorable “Conversaciones con mi jardinero”. La película podría ser perfectamente una obra teatral, lo más importante son los diálogos. La puesta en escena parece secundaria, una población pequeña donde todo el mundo se conoce y un jardín para el encuentro de nuestros protagonistas. El descubrimiento de que la amistad puede forjarse entre dos seres tan diferentes da pie a lo más importante de la película, la humanidad de sus protagonistas. Sin descuidar a los secundarios que también bordan el papel.

Estamos por tanto ante una comedia dulce llena de valores que parecen caducos en nuestra sociedad. La amabilidad, la capacidad para aprender, la ilusión por vivir, el encantador sentido del humor de los diálogos, nos envuelven en una atmósfera agradable de las que nos gustaría entrar a formar parte. Una se pellizca buscando despertar de ese dulce encanto que derrocha a caudales el film. Adecuado para todos los públicos, sin escenas subidas de tono, nos muestra una historia que yo dije inverosímil, aunque ustedes pueden discrepar.

Nos encontramos ante una gran película por lo peculiar y lo personal que caracteriza a unos de los mejores directores del cine francés. No estamos ante un gran argumento y ni una extraordinaria película, sino frente a un relato de profunda humanidad, algo tan inusual que hace sobresalir y destacar esta película. Pondrán reír, pero también pensar en esos fragmentos de clásicos franceses cuya profundidad nos sacuden en la oscuridad. Les aconsejo que vayan y disfruten de unos agradables minutos, es mucho más de lo que otros pueden ofrecer.

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Cine. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s