Los anti todo están que trinan

Estamos en un estado permanente de come cocos. Ahora resulta que el Papa se equivocó en su descripción sobre el laicismo en España. Y van por ahí recordándonos que no se queman iglesias, ni se fusilan curas. Como si esa realidad no fuera precisamente la que aletea en las mentes de algunos infames personajes. El laicismo agresivo sí está vigente en España, pide la retirada de los símbolos religiosos y la salida de la religión de las escuelas. Como si el derecho fundamental de los padres y de la libertad religiosa no estuviera reflejado en la Constitución. No van más allá porque sería considerado delito, pero no se quedan quietos y cada día mueven más barullo.

El señor Zapatero nos quiere vender una España aconfesional cuando le interesa, especialmente cuando le dejan las posaderas al aire, como hizo Benedicto XVI. Seamos sinceros, hay autobuses ateos contratados con el único objeto de fastidiar a los creyentes, convertidos en secta que acosa la religión mayoritaria de este país. Y también están los bobos solemnes de esa otra Iglesia es posible, que se dedican un día sí y otro también a atacar sin sonrojo a la Iglesia, como si no comulgásemos todos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Enemigos si cabe más furibundos que los propios agnósticos, como el Sr. Tamayo que ha vuelto a acosar a Benedicto XVI hablando sin tapujos de papolatría. Y es que se puede ser seguidor del equipo de fútbol que se desee y acudir a todos sus partidos en cualquier punto del mundo, que ha eso se le llama hinchas. Pero si se trata de ver al sucesor de Pedro y escuchar sus palabras, entonces todos sus seguidores son poco más o menos que unos memos.

¡Ya está bien!. Los discursos y homilías del Papa han sido fabulosos, completamente pastorales. Ha venido a animar nuestra fe, con palabras y con gestos como su peregrinaje a Santiago. Y por supuesto nos ha ofrecido una ceremonia de consagración de un templo único como la Sagrada Familia. Obra de larga duración pese a los avances arquitectónicos, pero que encierra la misma complejidad que las catedrales medievales. La Sagrada Familia es una catequesis en piedra, y así nos lo ha querido manifestar el Santo Padre.

Le podemos considerar demasiado mayor para una ceremonia tan larga, pero ahí estaba cumpliendo con su papel. Y miren que la ceremonia se prolongó durante más de tres horas. Gracias a ella hemos podido ver como la liturgia cumple un papel fundamental en la unidad de la fe. Cada acto obedece a una razón precisa, desde la aspersión del agua hasta ungir con el óleo sagrado el altar. Si no hubiera laicismo agresivo no saldrían tantos artículos y comentarios criticando la ceremonia y la supuesta pompa. Quienes me conocen saben que prefiero lo sencillo. Pero el domingo estuve pendiente de cada paso. Y lo que pude atisbar es que la belleza de la liturgia también agrada a Dios. Es una manera de dar culto honrando a quien lo merece. La música, los cantos, la luz. Todo tenía su razón de ser. Y gracias a la visita del Papa así lo han podido disfrutar miles de fieles y no fieles.

No deja de ser significativo que algunos reseñen que su intención de hacer negocio de esta visita se ha visto defraudada. Querían alquilar vistas de primera línea. Pero no estábamos ante un personaje de la farándula, quien deseaba ver al Papa o era para denigrarlo con sus besuqueos provocadores, o era un fiel deseoso de mostrarle su cariño y cercanía. No voy a justificar lo injustificable, que para muchos sería reducir su presencia a los cuatro muros del Vaticano. Les guste o no la Iglesia también sabe adecuarse a los tiempos y lo hace con las tecnologías del siglo XXI. Al que le pique que se rasque. Nadie ha sido obligado a soportar su presencia.

Y por último el hecho de reivindicar la realización personal de la mujer en el hogar, no está reñido con el feminismo. Más de una trabajadora desearía una conciliación laboral y del hogar facilitada por las medidas gubernamentales. ¿O no?. ¿Por qué se han empeñado en leer mujer atada a la pata de una mesa y no mujer con facilidades de horario para hacer compatible su trabajo y su hogar?. Y cuando digo mujer también considero que esas medidas son válidas para el varón. Paridad pero con facilidades para sacar adelante a los hijos.

En fin, creo que una visión menos sesgada puede presentar a Benedicto XVI algunas cosas evidentes, una mayor presencia en la vida de la curia de la mujer, en puestos que sean tan significativos como los de los varones. Esa reforma no la hará Benedicto, pero puede quedar en la agenda. El tiempo nos dará la razón. Mientras tanto los de siempre se tiran a degüello, pero ya nos vamos conociendo. Por cierto, lo de las monjas limpiando el altar está siendo manipulado. Las hay en todas las Catedrales, su carisma consiste en ocuparse de esas cosas. Sustituirlas hubiera sido bochornoso. ¿A cuénto de qué?.¿Sólo para evitar los comentarios con segundas intenciones?. Me pregunto cuántos hombres se ocupan en su casa del hogar, y todavía no me salen los números. En cuestión de machismo hay cosas que no son lo que parecen

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Acerca de Carmen Bellver

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