Las filias y las fobias de la teología

Debo ser una insensata porque hay toda una Academia de la Lengua que trata de unificar criterios de un lado y otro del charco y yo discrepo de sus sesudas modificaciones. No estoy por dejar de acentuar los pronombres demostrativos. Pero hete aquí que entiendo bien como se modifica la lengua porque sabemos que es un ser vivo, sufre mutaciones que pueden ser verificadas accediendo a cualquier biblioteca. La lengua de Cervantes tiene hilos comunes con nuestra lengua, pero acoge muchas palabras en desuso, al mismo tiempo que vemos como se incorporan las nuevas aportaciones de la técnica que nos llevan a todos a remolque, me refiero a software, o hardware y otras más que siguen incorporándose a medida que vamos utilizando las nuevas tecnologías. Son palabras tomadas de prestado a otros idiomas.

Si cuento estas cosas es porque me llama la atención lo mal que llevan los teólogos el Magisterio de la Iglesia. No hay nada más normal que intentar unificar criterios y que estos se adecuen a la tradición. Si no fuera así, tendríamos tantas religiones como personas. En cierto modo, que exista un camino para aportar nuevas ideas que esté trufado de obstáculos, es de lo más normal. Pero ello no debe llevar a reclamar con autoridad que es necesario suprimir la fe infantil por una fe madura. Yo no me resigno a esas consideraciones. No hay nada más puro que una fe infantil. Esa que cree hasta una coma del catecismo, sin poner nunca en tela de juicio las verdades recibidas como depósito de esta fe.

Para qué nos sirve una fe adulta, excepto para salirnos por la tangente y pasar años de penuria, diciendo que la resurrección no es física, hablando de la pureza de María como un símbolo, destripando los dogmas con sacamuelas, cuestionando todo; criticando también todo lo que hay. Encima consideran que la fe del carbonero es menos fe que la suya. Pues va a ser que no. Estos señores con tantas elucubraciones y buscando conjugar el agua y el aceite, terminan por alejarse del Credo. Y cuanto esto sucede, no se está teniendo una fe madura, sino más bien se ha dejado de tener fe, a secas, sin más florituras. Pero se intenta elaborar un constructo mental para seguir creyendo que se trata de una fe madura.

La fe de un padre nuestro y de un rosario, no tiene nada que envidiar a la oración mental. Considerar la piedad como anacrónica ha llevado a vaciar las iglesias. El compromiso con los pobres ha secularizado más clérigos que cualquier revolución social. El caso es que no se puede separar lo que va unido. Por eso me llama mucho la atención el afán con el que se leen determinados libros de teología tras la búsqueda de la piedra filosofal. Si la fe fuera fruto del trabajo intelectual exclusivamente, estaríamos condenando a miles de hermanos nuestros que han hecho del Credo su hoja de ruta. La fe no se esconde en los libros, aunque se explique en muchos de ellos. Y por supuesto no tengo intención de socavar la labor callada y preciosa que realizan miles de teólogos, tan sólo explicar algo elemental, no seguimos lo que dice determinado teólogo para creer. Como al parecer algunos hacen. La fe se pone en Jesucristo y en el Magisterio de la Iglesia, y nos educamos para poder aceptar sin traumas aquello en lo que creemos y muchos antes que nosotros también creyeron. Pero cuando veas aparecer un iluminado alejándose de lo que dice el Magisterio, vale la pena borrarse de los mismos.

No hay que creer en el primer libro que cae en tu mano, ni en los teólogos que elaboran sus propias doctrinas. Hay que dejar pasar por el filtro del Magisterio las innovaciones. Y aquí la Iglesia ha sido más madre consentidora, que firme inquisidora como algunos pretenden. Yo al menos, no pienso hacer caso de quienes cargados de doctorados viven aplaudidos. Las filias que nos rebajan el depósito de la fe a la altura del betún, vale la pena ignorarlas. Pero con esto no dicto ninguna clase magistral. Sé muy bien de qué viven algunos heterodoxos. La cuestión es de quién me fio. Y hoy por hoy, me fio de la Iglesia, no de ningún teólogo en concreto, como algunos parecen dar a entender

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Religión. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s