Marana tha: Ven Señor Jesús

Lo proclaman con saña. No les gusta que se hable de Dios. Tienen pavor a la expresión pública de la fe, pero especialmente a esa fe que sale a la calle y no se arruga. Le llaman la caverna. Y la caverna debe tener muchas sombras en sus paredes, sombras que sólo ellos ven, como en el mito de Platón. Por eso se hace más obligado que nunca hablar de Dios. Pero si cabe, es más importante hablar con Dios y más fácil de lo que parece. Basta que sepas recibir la mañana en todo su esplendor, que descubras los rayos de luz atravesando la ventana. Y exclames con gozo ¡gracias, Señor, por la vida, por la gente!. Sólo un corazón agradecido sabe de plenitudes. Y es que a ras de suelo nos vienen pensamientos negativos. Esa deuda pendiente, ese jefe malhumorado, esas mañanas tensas detrás del mostrador. Son miles de pequeños momentos que pueden agriar el día. Pero si has respirado hondo desde los primeros rayos de la aurora, entonces todo resulta más fácil.

Hay que probar esa oración matutina, ese ofrecer cada uno de nuestros pequeños gestos y pensamientos, para que estén de acuerdo con el Señor, para que podamos ser colaboradores de su obra. Porque en definitiva aquí venimos de paso, y lo importante sucede precisamente cuando nos vamos. Saber que alguien nos ama desde la eternidad es un bálsamo para cualquier herida que recibamos en el camino. Por eso hay que proclamar nuestro agradecimiento. Y cuando las cosas se tuercen basta mirar alrededor para descubrir que es un pequeño bache, que saldremos adelante. En definitiva el creyente no tiene miedo a esa zona en la que todo se difumina, donde acomete la desesperación. Porque todo es luz, claridad diáfana, el bien se escribe con reglones torcidos pero es reconocible incluso en la más absoluta de las cegueras. Hay que saber mirar, con agradecimiento.

Hemos entrado en el Adviento, preparamos el camino al Señor, que vendrá como todos los años a devolvernos la esperanza. A partir el pan con nosotros, a hacerse uno de los nuestros. Y en ese caminar vamos preparando la venida, con la plegaria diaria, con las lecturas y los detalles de este preludio navideño. Pero tendremos que mirar lejos de los escaparates rebosantes de artículos de consumo. Tendremos que ir allí donde se reparte el amor con unos cuantos sacos de legumbres, alguna botella de aceite, esos juguetes que estorban y que dejaremos envueltos en celofán para algún niño que espera con ilusión los Reyes Magos. Mezclar la solidaridad con el amor es un mazapán de gozo que devuelve la alegría a los rostros sacudidos por la crisis.

Preparemos estos días para la fiesta compartida. Demostremos al mundo nuestra alegría por sabernos rescatados de las sombras. Qué más da si no nos entienden, sobran las palabras cuando hay una estallido de gozo que explota desde dentro. Sobran los regalos si hay gestos de cariño y solidaridad que nos vuelven un poco más hermanos unos con otros. Porque eso es lo que desprenden esos anuncios de neón que alumbran las calles. Navidad, tiempo de familia, de felicitaciones, de detalles comprados en tiendas de consumo justo, para que al menos nuestra suerte de pertenecer al primer mundo, deje unas gotas de amor en quienes menos tienen.

Y todo eso con alegría sana, de la buena, de la que no necesita mezclar lo ordinario con lo cotidiano. Por eso apagaremos el televisor que nos vende otra Navidad distinta, una Navidad injusta para quien nada tiene y debe ir al comedor social, mientras contempla las calle repleta de gente con bolsas de todas las tiendas por donde derraman su infelicidad. Navidad no es consumo por obligación, sino fiesta compartida y gozo por estar juntos al lado del Señor. Marana tha: Ven Señor Jesús

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Acerca de Carmen Bellver

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Una respuesta a Marana tha: Ven Señor Jesús

  1. EL DESARROLLO HUMANO INTEGRAL, comentarios a la encíclica "Caritas in Veritate" de BENEDICTO XVILa primera encíclica social del Santo Padre Benedicto XVI Caritas in veritate anuncia desde el comienzo un principio capital que orientará todo el texto pontificio: “La caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad” La obra tiene como objetivo ayudar a descubrir, reflexionar y profundizar en algunos mensajes de la encíclica, especialmente relevantes desde una perspectiva ético-social, y con especial énfasis en el desarrollo humano integral en nuestro tiempo. En ella, se recogen de una forma estructurada y rigurosa, extensos y riquísimos comentarios de carácter interdisciplinar, a diferentes temas que integran el contenido de la encíclica Caritas in veritate.Siguelo en http://www.editorialiter.blogspot.com

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