Menudo regalo de Reyes

Hace años que dejé de fumar, y no me puedo quejar, me va bien. Pero ahora los Reyes nos han traído una ley llamada intolerancia. Sorprende que se prohíba fumar en locales que son propiedad de otros, en los que se ejerce la libertad de expresión y de condumio. Es como si nos obligasen a pedir el menú del día. Una barbaridad. Está bien que se conciencie a la gente para no fumar, pero esto otro suena a ley seca, a totalitarismo. En serio, bastaba con respetar los lugares libres de humos, o añadir la coletilla “aquí se fuma, si le molesta no entre”. No sé, en un país que tiene libertad para ejecutar a un inocente, considerándolo poco menos que un adiposo quiste en el vientre de su madre. No se termina de entender que se prohíba fumar de este modo tan cerril. Y puestos a pensar, nos vienen las mismas dudas de siempre: ¿No estarán fabricando una cortina de humo?.

Lo digo porque ha entrado con sus Majestades la subida de la luz, el agua, y la cuesta de enero es una verdadera escalada en condiciones muy penosas. Pero si hablamos del humo, evitamos quejarnos de otras cosas. Muy listos estos paladines de la libertad, estos defensores de los pobres, que suprimen ayudas y subsidios e impiden fumar. Para colmo son ellos mismos quienes se enriquecen con la venta de tabaco. La verdad es que es de locos. No hay quien entienda este país que parece volver a ser de pandereta. Y es que hay cosas que no son serias.

Bueno, al menos no tengo que sufrir la ansiedad por no poder fumar. El reto ya ha sido superado. Y animo a todos a que se apunten, la salud lo agradece y el bolsillo también. El único perjudicado es el Estado que no recauda impuestos. Aunque los efectos colaterales también les llegan a los cultivadores del tabaco. Agricultores que ven disminuir la demanda. Y es que en el mundo para que a unos les vaya bien a otros les tiene que ir mal. ¿No se han fijado?. Y puestos a recaudar menos impuestos, las arcas del Estado también deben notar esa congelación.

Hemos empezado el año en manos de los chinos. Esos simpáticos seres que obligan a tener un hijo por familia. Esos paladines del comunismo capitalista que fabrican objetos a la mitad de precio, hundiendo los mercados. Estos simpáticos de ojos rasgados empiezan a dominar el mercado mundial. Ellos pagarán nuestra deuda pública, confían en España y a mí me hacen recelar. No me fio de un país que se vende al capitalismo y controla la libertad de su población. Me encantó El último bailarín de Mao. Es un canto a la libertad, mientras muestra las rudas condiciones de un sistema que dicta hasta lo que se debe decir. Es una obra genial donde unos niños elegidos se educan en una férrea disciplina para bailar al dictado del partido.

Allí nos sorprende la sensibilidad de alguno de sus educadores que hablan del ballet en mayúsculas, de las grandes obras prohibidas en China, donde todo se supedita al partido. Y esa historia convierte China en un país antipático. Un país que obliga a supeditar el arte al partido, es peligroso cuando trata de imponer su economía a todo el mundo. Y su economía se basa en fabricar por debajo de los precios del resto de los países, con unos costes de producción que barren del mercado cualquier competencia. De manera que ahora quien quiera subsistir tiene que fabricar en China y exportar al resto del mundo. Y esto con el acuerdo tácito de las grandes potencias. Una locura que nos explotará en las manos cualquier día. Pues eso, que ahora nuestro Zapatero impone al dictado una prohibición de humos, mientras firma acuerdos leoninos con la dictadura comunista-capitalista de nuevo cuño. Como para echarse a temblar. Menudo regalo de Reyes.

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Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
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Una respuesta a Menudo regalo de Reyes

  1. RafaCD dijo:

    Verdaderamente estamos inmersos en una corriente de prohibiciones y permisividades que no tienen ningún sentido, el legislador está viviendo una fiesta que está dejando sin valor a la propia Ley. Y eso, al mismo tiempo está haciendo más necesario unos valores firmes ante lo ambiguo, lo temporal y lo dicotómico. Un saludo.

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