Carrillo, la Iglesia y los tics del pasado

Qué complicada es la gestión de la jerarquía eclesiástica, haga lo que haga siempre será criticada. Es un comodín necesario para situar el eje político. Si se dice que la Iglesia es de derechas, uno tiene conseguido el pedigrí suficiente para sentirse progresista. Pero lo cierto es que la Iglesia es más de izquierdas que de derechas, si queremos utilizar el lenguaje político. La inmensa mayoría de sus obras sociales lo atestiguan. Se ocupa de manera pionera de los problemas de la sociedad y lanza su ayuda allí donde el Estado se ve incapaz de llegar. Sin embargo queda bien aplastar la cabeza de su imagen calificándola de derecha cavernícola. Siguen lanzando la falacia de que desean imponer criterios morales a toda la sociedad. Lo que no se tiene en cuenta es que son árbitros imparciales que molestan a los poderosos cuando intentan engañar a sus votantes.
Y es que hay que descubrirse ante ese juego que lleva siglos en la mente de los laicistas. Los valores que defiende la Iglesia molestan, les incomoda a los de la ingeniera social que no pueden seguir manipulando a la opinión pública. Carrillo ha dicho que seguimos teniendo una Iglesia de cruzada y reconquista. ¿A qué se refiere?. ¿A la Conferencia Episcopal?. Tal vez asociar la imagen de la Iglesia con una determinada política da réditos a esa izquierda que se ha quedado sin discurso. Que tiene que hacer la misma política económica que la derecha y sólo puede desmarcarse con sus desmanes sociales. Esos que permiten ingerir bombas hormonales a las jovencitas sin permiso paterno y con el beneplácito del Gobierno. Tal vez molesta que se descubra que este gobierno socialista deja en la calle sin subsidio a millones, mientras se permiten saquear al contribuyente, quien abona los gastos de representación de estos pretorianos del poder. Me refiero a las comilonas, viajes con coches oficiales y favores que rozan la corrupción.
Y no puedo dejar de señalar esas jubilaciones de oro que se permiten algunos políticos deshonestos, mientras el paro sacude a la sociedad con cinco millones de pobres. El Sr. Carrillo ha sido diputado, tiene muchos años y una larga historia con un pasado no del todo claro. Tenía mucho que callar y se le perdonaron los delitos de sangre, esa bonhomía se ha perdido en estos últimos años. Por eso se recrudecen los discursos con los tics del pasado. Y algunos no saben descubrir la manipulación bochornosa de esos discursos.
La Iglesia lleva años solicitando al mundo de la empresa que reparta sus dividendos con justicia social. Apoya a los más menesterosos. Fue pionera levantando Cajas de Ahorros a favor de los más necesitados. Sus obispos y cardenales son mileuristas al servicio de la Iglesia, hoy aquí, mañana allá. Donde sean requeridos. Su prestigio como analistas de la sociedad es innegable, por ello se les quiere callados, que no hablen porque su voz es la derecha. ¿A quién quieren engañar?. En esta caótica sociedad de la globalización, tal vez sería mejor descubrir las oscuras trastiendas de la banca y las multinacionales, esas que imponen políticas de ajuste que pagan los ciudadanos; los onerosos estipendios que circulan ocultos a los ojos del fisco; la inmoralidad de esos jubilados con el colchón público, que siguen cobrando de diferentes Consejos de Administración o de discursos y comparecencias donde nunca explican que su vida es la de un cómodo burgués a costa del erario público.
La Iglesia es por tanto una invocación recurrente, casi un mantra, que sirve para mover las piezas mareando la perdiz. Les reto a leer las homilías de los obispos todos los domingos. Les reto a hacer un seguimiento de las obras sociales que funcionan gracias a los católicos. Pagados de su bolsillo en el cepillo o en los donativos puntuales. Les reto a visitar las casas donde religiosos y religiosas se dedican sin salario a los pobres de solemnidad. ¿Para cuándo un análisis claro de la importancia de la Iglesia en la construcción de nuestra sociedad?.
Cuándo conseguiremos unir a los creyentes para que no se dejen machacar por ese discurso facilón de que la jerarquía está por la iglesia de cruzada y reconquista. Lo cierto es que lo único que piden es una mayor implicación social ante una sociedad enferma que agoniza en la abulia. Todos estamos llamados a cooperar en el bien común desde el lugar donde nos encontremos. De manera que abramos los ojos ante los lobos dispuestos a devorar con sus consignas la fe de los fieles. Esos lobos disfrazados con piel de cordero. Y no dejemos de rezar por el bien de toda la sociedad.

Acerca de Carmen Bellver

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