Qué esconde el número 11 para el Islam

Los más optimistas prevén una primavera democrática tras las revueltas islamistas. Pero a mí no me quitan de la cabeza que el número 11 ha sido fatídico en dos ocasiones. Y eso que le habíamos atribuido al número 13 el augurio de la mala suerte. Pues hete aquí que el 11 nos lleva de las Torres Gemelas a la Estación de Atocha. Y recién estrenado el año asistimos a la convulsión en toda la geografía de Oriente Medio. Es como para inquietarse con esta numerología de advenimientos desastrosos. Y no, no es que yo reniegue del derecho a que el pueblo se levante protestando contra tanta corrupción y francachela. Ya quisiera ver el mismo ímpetu en tierras de la piel de toro. Aunque sólo fuera para que a sus señorías se les atragantase la nómina y vomitasen alguna ley contra sí mismos. Vamos, una reducción de dispendios en toda línea, un rechazo a sobresueldos y dobles nóminas; una congelación de indemnizaciones bochornosas.

Algo de ese espíritu del que aquí carecemos, está moviendo los hilos en Túnez, Egipto, Marruecos, Yemen o Siria. El caso es que las revueltas se saben cuando empiezan y nunca cuando finalizan, y lo que es peor, tampoco cómo finalizan. Y miren ustedes los analistas empiezan a estar preocupados de una posibilidad más que probable, la radicalización del islamismo. No es para menos, tienen el precedente de Irak, Irán y Afganistán, enquistados sin perspectivas de mejoría a corto plazo. Conflictos que ya no se resuelven con las típicas guerras tribales. Ahora parece que lo que se lleva es el terrorismo con toda su crueldad. Un panorama desolar y preocupante, porque se extiende a lo largo del globo.

Pues ante esas fatídicas señales que el número 11 ha ido levantando por doquier estos últimos años; algunos, ciudadanos de a pie, constatamos que algo se mueve. Y confiamos que sea todo para bien. Pero también sabemos que se necesita hombres y mujeres con fuste. Capaces de construir leyes sólidas y formas de gobierno estables que piensen en el bien común. Entre cuyas medidas concretas incluyesen la manera de evitar la evasión de capitales, esos que pasan de una mano a otra para refugiarse siempre en su Arcadia feliz. Ni una sola moneda de especulación en las bolsas de Tokio o New York. Y bancos transparentes, con cuentas éticas. ¿A ver quién le pone el cascabel al gato?.

De momento aquí en Religión Digital, nos hemos quedado congelados. La portada se ha quedado muerta desde el viernes. Dicen que por problemas técnicos. Ya ven ustedes lo frágiles que pueden ser estas cosas de Internet. Mejor sería volver a construir redes como las de toda la vida, esas que obligaban a mirar de frente. Porque aquí todo son seudónimos o nicks como dicen ahora, importando siglas. ¡Viva la inmersión lingüista tecnológica!. Esto que hago yo en otro tiempo se denominaba artículo, pero ahora viene reconvertido en post. Así que estoy posteando y dentro de unos minutos colgaré en la red esta pequeña reflexión a la actualidad diaria.

Mientras, intento digerir los últimos acontecimientos. Esos que asoman a la ventana de Internet y de los televisores. Oiga, si parece que no saben hablar de otra cosa. Les ha venido bien parta hacernos olvidar las miserias propias, especulando sobre lo que puede suceder en Oriente. Y ese copia y pega de noticias se convierte en enervante. Todos los periódicos dicen lo mismo. Ya estoy harta de revueltas. Me vuelvo a casita y desconecto. Y entonces recuerdo que en la pura inopia vivieron muchos años gente de todo el mundo, sin saber qué pasaba más allá de su pueblo o ciudad. Porque no había los medios de comunicación que disfrutamos hoy en día. De manera que el fatídico 11 se desvanece, ya no temo el futuro. Siempre hubo guerras y revoluciones que Dios las mantenga alejadas de nosotros. Lo que es evidente es que tras una tormenta regresa la calma, pero saquemos consecuencias de los errores. Al menos para que no se trasmuten en revueltas sangrientas. A las que parecen haber condenando a algunos países. Aquí apostamos por una sociedad trasparente y menos intoxicación informativa. Hay que leer entre líneas para descubrir que sólo es noticia lo que interesa a algunos

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Sociedad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s