Necesitamos otro Dickens o Wolfe para radiografiar esta sociedad

France Telecom vuelve a ser noticia por el suicidio de uno de sus trabajadores. Un hombre de 57 años invitado a la jubilación anticipada, se ha suicidado a lo bonzo en el parking de la empresa a las afueras de Burdeos. Resulta llamativo que la empresa francesa tenga como media de doce a veinte suicidios anuales. Según las últimas fuentes el año 2000 se suicidaron 28 trabajadores en France Télécom; el 2002, 29; el 2008, 17; el 2009, 18; el 2010, 23. El gigante de la telefonía gala sufre las mismas trasformaciones que todas las empresas telefónicas. ¿Cuántas víctimas esconde la revolución tecnológica?. Nos acosan las llamadas de agentes con voz sudamericana, intentan vendernos maravillosas ofertas que a los dos días son superadas por otra voz. Miras la pantalla y los teléfonos provienen de diferentes provincias. El caos informativo produce reservas, faltas de cortesía. Pero detrás de la línea hay un operador que está siendo sometido a presión para cubrir determinadas cuotas de mercado. Y la ley, permite contratos verbales cuyas condiciones se modifican según le interese a la operadora de turno.

Tal vez sería conveniente tomar nota de cómo se deteriora la calidad de vida de un trabajador del siglo XXI. Los suicidios hablan de los más débiles, aquellos que no pueden superar el stress. Las olas de despidos por reducción de plantilla y modificación de condiciones laborales no afecta exclusivamente a la operadora gala. En España hemos visto caer el monopolio de telefónica, al entrar en competencia las distintas compañías de telecomunicaciones. El ciudadano medio no entiende de esos tiburones de las finanzas que compran y venden empresas de un día para otro. Sólo sabe que le ofrecen atractivas condiciones para mejorar su cobertura y el coste de llamada o conexión. Sin embargo, tras esas oleadas de llamadas con acento sudamericano se esconde un mundo trágico que nadie se atreve a desvelar. Tal vez algún nuevo Dickens relate el submundo laboral de esta década. Mientras otro Wolfe se ocupa de los grandes tiburones de este siglo. Una nueva “hoguera de las vanidades” para radiografiar el mundo financiero de este convulso siglo XXI.

Lo cierto es que hay mucho para analizar en esta crisis con sindicatos maleables a los intereses del poder. Sindicatos que han renunciado a defender al trabajador para mantener sus puestos de élite y las prebendas que conlleva pertenecer al mundo de los liberados. Estamos entrando en una nueva década de reestructuraciones económicas, hundimientos de empresas, rescates millonarios, blindajes de altos ejecutivos y evasión de capitales hacia países con mayores ventajas económicas. El movimiento de divisas puede hacer oscilar la bolsa en cuestión de horas. Y cada día se observa que los más ricos siguen siendo más ricos y más ajenos a la responsabilidad empresarial. Esa que se ocupa de sus trabajadores y de sus condiciones de vida. Esa que defiende la doctrina social de la Iglesia, y la voz del Santo Padre, sin demasiado éxito.

No obstante, va siendo hora de que la Iglesia no vuelva a perder a la clase trabajadora como sucedió en los siglos XIX y XX en plena industrialización. Cuando el proletariado tuvo que conseguir a golpe de revueltas mejores condiciones de vida. Hoy estamos a un paso de perder la sociedad del bienestar, con cinco millones de parados y gente revolviendo en los contenedores de las grandes superficies, para rescatar los productos caducados; el futuro se ve muy negro. Son cientos los bancos de alimentos que mantiene la Iglesia a través de sus parroquias. Pero es fácil callar ante las grandes injusticias del capital. A quienes tal vez debieran condenar sin paliativos, con firmeza. Pero claro, todos necesitamos a los banqueros, quienes explotan a los pequeños ahorradores y salen de sus crisis de rentabilidad, con mayores beneficios a cuenta del sufrido ahorrador.

Pues bien, todas esas pequeñas argucias, y grandes mentiras de los usureros, están ahora en la pantalla de nuestros televisores. Y mientras el rey se da su baño de oro con el emir de Qatar, a quien le ofrece su brillante sonrisa para que invierta en este país. El señor del turbante, sonríe junto a una de sus bellas mujeres, occidentalizada en el glamour. Esos inversores están aquí para ganar dinero, pero les importa poco o nada la situación económica de este país y las condiciones laborales de la mayoría de ciudadanos activos. Y digo yo, no es hora de que alguien pare los pies a esos tiburones que están convulsionando las economías de cientos de países, mientras juegan a mover ficha hacia donde consiguen mayor rentabilidad. Creo que hay una línea clara que la propia doctrina social de la iglesia determina con claridad. ¿No le es posible al gobierno de un país poner coto a cierto tipo de inversiones?. ¿Limitar salarios y bonificaciones de los altos ejecutivos?. Si no es posible, prepárense para sufrir una nueva oleada de rebeliones de esos que han sido expulsados del sistema hacia la cuneta, sin ningún tipo de contemplación. No recuerdo dónde leí que la historia permite reproducir de manera cíclica los mismos errores. Ojalá no se cumpla el pronóstico

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Sociedad. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Necesitamos otro Dickens o Wolfe para radiografiar esta sociedad

  1. lisensiada dijo:

    Buenas tardes: Nuestra comunidad de Mujeres Apañadas está intentado apoyar a una de tantas mujeres, heroínas anónimas, a cumplir su sueño gracias a un concurso que estamos promoviendo a través de Facebook. Una comunidad que cree que otro modelo de mujer es posible (http://youtu.be/c9lfeKmvBec) y en la igualdad de género, especialmente con aquellas mujeres en situaciones desfavorecidas a nivel socio-económico y que se mantuvo sin incentivos ni logo visible, solo con contenidos periodísticos diarios hasta hace poco.Este es el enlace a nuestra página: http://www.facebook.com/mujeresapanadasSe trata de una promoción para mujeres luchadoras en general. La promoción lleva por nombre “Pide un deseo” y se puede acceder a ella mediante la aplicación que hemos creado en nuestra página de Facebook: http://apps.facebook.com/cuentanostusueno/Las mujeres que concursen podrán hacer realidad sus deseos: Profesional (coach profesional), Académico (matricularse en un curso/master) y de Talento (curso en música, artes,…). Para ello deberán hacerse fans de la página, entrar en la aplicación y compartir con todos su gran sueño. El martes 31 de mayo a las 18.00 horas se cerrará el plazo y se elegirán cinco finalistas. La ganadora final se anunciará el 22 de junio . El importe del premio asciende hasta los 6.000 euros, dependiendo de la naturaleza del deseo de la ganadora. Pronto, y en una segunda fase, colaboraremos y recaudaremos fondos para una ONG que concederá micro créditos a mujeres emprendedoras en zonas rurales de Latinoamérica. En definitiva es para y por mujeres, tal vez lo percibes incluso como spam, pero, ¿y si otro modelo de mujer es posible en realidad?. En definitiva, se trata de transmitir valores de igualdad de género y reconocer el valor de todas esas mujeres a las que probablemente tenemos mucho que agradecer. Es por eso que más allá de que haya una marca detrás, se agradece difusión, menciones o boca o boca, lo que le apetezca y pueda cada una/o.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s