El Vaticano: algunos le llaman la fábrica de santos

Algunos consideran que los santos proclamados con tantísima alegría durante el pontificado de Juan Pablo II, merecen muchas críticas. No es extraño porque han quedado algunos en el camino. El caso más paradigmático es el de monseñor Romero, a quien el pueblo también aclamó santo súbito, pero sin conseguir acelerar ningún proceso para subir a la gloria de Bernini. Y llama la atención que este mártir de la iglesia fuera ignorado por Juan Pablo II, incluso anonadado en un acto de extraordinaria insensibilidad por parte del pontífice. Ejemplos así hace que nos quedemos decepcionados con esas dobles varas de medir. Recordamos también la facilidad con la que subió a los altares monseñor Escrivá de Balaguer, en otro proceso raudo y polémico. Y es que como dije en alguna ocasión, los santos están ahí, sin necesidad de pasar por el Vaticano. Los celebramos cada 1 de noviembre. Lo otro, parece más bien el deseo de la misma Iglesia por recordar a personas que vivieron la fe de manera extraordinaria, y que sirven como ejemplo de que Dios suele hacer cosas grandes con quienes se entregan a su presencia. Pero no dejan de caer en el tira y afloja de las consideraciones humanas, por muy venerables que puedan ser.

Cuando vivimos un capítulo de la historia de la Iglesia en el que su presencia queda reducido a lo testimonial, se eligió el camino de hacer visible la fe en grandes manifestaciones por todo el mundo. Fue la estrategia Wojtyla, encaramado a escenarios multitudinarios, proclamando la santidad desde los cuatro puntos cardinales. Su sucesor Benedicto XVI no ha querido desaprovechar el tirón mediático de Juan Pablo II, para rubricar sus extraordinarias cualidades humanas y la recia fe que profesaba. Queda bien glorificar las virtudes de aquellas personas tocadas por el soplo divino, pero da munición a los enemigos de la Iglesia. Los actos multitudinarios tienen un peaje muy duro, conllevan gastos que muchos consideran superfluos en tiempos de crisis económicas y aprecian la labor encomiable que se podría hacer si se destinase el importe a la caridad. Pero en estos casos conviene recordar el perfume derramado a los pies de Jesús por María de Betania, escándalo para Judas que consideró un derroche, mientras fue aceptado sin mayores escrúpulos por el Maestro como un acto de amor. (Jn, 12:3).

Así son las cosas de Dios, no merecen entrar en las consideraciones humanas, porque se escapan a su control. Van más allá de la comprensión de vía estrecha que algunos puedan aplicar, permanecen los deseos del pueblo y la pasión visceral que supera los criterios mundanos. De esta manera se glorificará a Juan Pablo II, admitiendo que tuvo errores y equivocaciones muy sonadas, pero que por encima de ellas supo estar permanentemente al servicio de Dios. Esa es la grandeza de la santidad, que no está exenta de los defectos personales. Hay una hagiografía numerosa tras estos dos mil años de cristianismo. Y en ella podemos encontrar hombres y mujeres de todo tipo y condición. En su tiempo también les llovieron las críticas, no estuvieron exentos de polémicas, hicieron cosas que se salían de la ruta convencional. Pero tienen todos en común lo fundamental, el amor a Dios, la fidelidad a la Iglesia y el deseo de ser instrumentos en la mano del Señor.

Desde aquí mi deseo para que todo aquel que peregrine a Roma este fin de semana, pueda recoger la semilla de la fe, enardecida, aumentada, redoblada, para que quede en su memoria a lo largo de toda su existencia. Reconozco que no me van las proclamaciones multitudinarias, ni siquiera entiendo bien a quienes desean participar en ellas. La masa enfervorizada me produce escalofríos, pero daré gracias tras la beatificación por ese hombre de Dios que tuvo en sus manos el timón de Pedro durante un cuarto de siglo. Solicitando su intercesión para que la fe de la Iglesia se expanda en una época en la que parece menguar.

3Share

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Actualidad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s