Totalitarismos de nuevo cuño: Lady Pajín


La libertad ese don tarareado en el Nabucco de Verdi, va siendo solapada por los totalitarismos de nuevo cuño. Que aunque les resulte extraño van ganando terreno ante la mirada impasible de la sociedad. Totalitarismos que afectan a las estructuras económicas con ajustes dictados a los respectivos países de la Unión Europea, que inciden principalmente en recortes sociales. Podemos estar a un paso de perder el Estado de Bienestar, de hecho estamos muy cerca de ser engullidos por un sistema económico perverso, que en nombre del capital le hace la ola a las Entidades financieras y a los lobbys económicos, al mismo tiempo que determina la política de un país. Con esas cartas poco margen tienen los políticos, simples marionetas, que en no pocas ocasiones venden su cuota de votos por un estatus social vergonzoso, como estamos viendo. Origen de la corrupción, prevaricación y todos los males que quieran añadir.

Pues bien, frente a esta solapada dictadura de los poderes económicos, hay por el contrario un falso liberalismo propiciado por las Organizaciones Internacionales que van dictando su ingeniería social. Así observamos como nuestra flamante ministra Leire Pajín, con su Ley de Igualdad de Trato, penaliza la libertad de un centro que no permite ambos sexos en sus aulas. Da lo mismo que existan estudios y valoraciones explicando las diferencias de géneros en cuanto a habilidades intelectuales, con predominancia de determinados hemisferios cerebrales. Incluso que en algunos países exista toda una tradición para segregar géneros en las aulas. Porque ahora hay toda una innovación ideológica que habla de la coeducación como medida necesaria para la verdadera igualdad de géneros. Pero el caso es que las enseñanzas impartidas en los centros, llevan ya adosados sus temas transversales en cuanto a la igualdad. De manera que enseñar asignaturas curriculares nada tiene que ver con la convivencia en las aulas de ambos géneros, salvo cuando se quiere destruir por decreto la propia antropología del ser humano.

Con la nueva ley, puede incluso que sea peligroso profesar una religión donde la práctica de la homosexualidad es considerada un pecado. Tal vez no estén dispuestos a derogar un Concordato, pero sí a entrar en las conciencias ajenas vía decreto ley. Puede que el cuento de Blancanieves desaparezca de los textos escolares debido a que no representa ningún modelo de igualdad. Esa desestructuración social forma parte de las teorías de ciertos pedagogos y está siendo alentada por los poderes fácticos. Toda una batería de sin sentidos cuyos efectos sólo podrán medirse dentro de treinta años. Tal y como ahora visualizamos las medidas impuestas por la pedagogía socialista y sus respectivas leyes de educación.

¿Y dónde dejarán la libertad de conciencia estos sujetos, tan progresistas, que no tienen vergüenza en imponer sus ideologías por decretazo?. La mecánica es tan sibilina como la que recorrió Europa en los años treinta y cuyas consecuencias derivaron en una carnicería. Y es que cuando se olvidan los valores humanos, especialmente el del respeto a la pluralidad y la propia identidad personal, se pueden llegar a cometer muchas incongruencias. Por ejemplo que se llegue a enseñar en la escuela la exploración sexual, como método de maduración personal, como es el caso de la Junta de Andalucía. Que se decida vestir a los niños y a las niñas de idéntica manera: ellos con faldas, ellas con pantalones. Si piensan que soy una exagerada, les aseguro que no. Hay un precedente en un niño inglés que al ver denegado su derecho a ir en pantalones cortos, porque las niñas pueden ir en verano con falda, le encuentra sus puntos flacos al sistema, y decide protestar vistiendo falda como sus hermanas. Bien, por la igualdad. La dirección del centro no puede actuar salvo que discrimine al niño por llevar falda, con lo cual iría contra la ley. Rocambolesco, pero cierto.

Y es que cuando se trata de ideologías hay exaltados de todo color y condición. Y miren ustedes no se trata de retirar un concierto a un centro por no cumplir la normativa del Estado, se trata de perseguir la libertad en nombre del progreso, escondiendo un as bajo manga, para tirar al suelo todo una antropología, desestructurando la sociedad y jugando con ella. ¿Con qué objeto?. No lo sé, pero a mí no me gusta que se creen leyes sancionadoras al derecho a educar a los niños según los criterios que consideren oportunos sus padres. Esa libertad nos la están robando de las manos y nadie parece darse cuenta del peligro que conlleva. Hoy estamos más cerca de la dictadura tipo estalinista que de la democracia del sueño americano. Al menos allí sólo experimentan con gaseosa.

Acerca de Carmen Bellver

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