"Pequeñas mentiras sin importancia"

He tenido un fuerte encontronazo con alguien a quien aprecio de verdad. La cuestión banal en sí misma, aunque muy profunda en su origen, era la calidad de una película de moda. Una de esas películas montadas con un guión que cuadra perfectamente con una imagen de la modernidad, pero llena de los tópicos de esta sociedad que intenta relativizar los valores sociales. Y no era una película que tuviera escenas típicas de sexualidad explícita, sino algo peor. El ambiente de un grupo de amigos manifiesta un vacío existencial abrumador. A medida que pasaban los minutos más me preguntaba por lo extraño que me resultaban sus diálogos. Y al finalizar supe que no me gustaba porque publicita unos valores con los que no me reconozco. Pero mira por donde, eso era precisamente lo que más le gustaba a mi interlocutora, porque según ella era un fiel reflejo de la sociedad.

Me resulta asombroso que se califique a la película como obra maestra. No me gusta “Pequeñas mentiras sin importancia”, para mí no refleja la sociedad actual. Unos amigos que abandonan a uno de ellos al borde la muerte en un hospital y no renuncian a vivir unas vacaciones a “mesa y mantel” gracias a otro amigo. Esa generosidad de potentado en un propietario de restaurante, que apabulla a sus amigos a base de mostrarse generoso, me indigna. No me resulta creíble, porque muestra hasta qué punto el individuo es capaz de dejarse comprar. El planteamiento me parece inmoral desde los primeros minutos. Y ese malestar iba en aumento a medida que avanzaba la película.

La tensión dramática se sostiene mediante el tópico del enredo: uno de ellos, le confiesa a otro su amor. El anzuelo bisexual planea sobre el resto de la película como nexo de unión para las diferentes miradas de cada uno de los personajes. El joven y padre de familia, se siente turbado por sus sentimientos. La reacción del amigo provocará una suerte de situaciones cómicas que le dan a la película un cierto aire de comedia. El malévolo guión llega a extremos de paroxismo, hasta alcanzar construir la figura un personaje bisexual y buen padre de familia. Todo ello desenvuelto con gracia y buen hacer, lo que resulta más sutil y peligroso. Y ahí viene el dilema. ¿Es buena la película porque vende la sociedad bisexual?. ¿O es sencillamente el anzuelo para poner la guinda sobre el pastel de una falta de sentido en la vida de cada personaje?.

Los diálogos entre amigos muestran, eso sí que las relaciones entre ellos tienen múltiples aristas. Y aunque sea una película coral, lo cierto es que su guión sólo se sostiene por el gancho homosexual. No hay profundidad en ninguno de los personajes. Que se limitan a beber como cosacos, liarse porros y fornicar con quien puedan. Si eso es el reflejo de nuestra sociedad, no es extraño que cada uno de ellos se muestre desquiciado en determinados momentos. Sin sexo explícito, queda sin embargo claro que las relaciones sexuales forman parte importante de su vida, junto con la diversión alocada entre ellos.

Guillaume Canet ha realizado una película que gusta, porque pone en acción el resorte de los sentimientos entre las personas. Aparentemente el guión trata sobre la amistad. Pero a mi juicio no termina de profundizar, aunque ha hecho un intento en su final moralista y edulcorado con el que da por terminado el film. Quedan demasiadas cosas por explicar. Personajes que no se perfilan dramáticamente. Aunque también tiene numerosos gags de extraordinaria sensibilidad, como cuando uno de ellos pone sus manos sobre la barriga de la amiga, dando por entendido que conoce su embarazo. Cabe destacar la fotografía y el montaje de la cinta. Pero su banda sonora no ayuda demasiado a redondear la película. Tampoco destaca ninguna de las interpretaciones diluida entre excelentes actores.

Me molesta comprobar cómo se puede encumbrar una obra mediocre a base de la buena crítica. A mí juicio es una obra menor de Guillaume Canet donde la amistad es puesta a prueba, dejando al descubierto unos seres mezquinos que al final convierte en entrañables. Esta es mi valoración personal, que claro está, no coincide con la crítica erudita, encandilada por las emociones hedonistas de sus personajes.

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Acerca de Carmen Bellver

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