I Encuentro de blogueros con el Papa

Han pasado ya algunos días de ausencia en el blog. Se os echa de menos. Vuelvo para anunciaros que el 17 de Agosto se celebrará en Madrid un Encuentro de Blogueros con el Papa. Espero estar allí, compartiendo con el resto de los asistentes la alegría de la venida del sucesor de Pedro a Madrid. Mientras tantas sombras se ciernen sobre su llegada, sombras que hablan de lo que dirá o no dirá, de si eso se puede o no consentir. Sombras que critican las macro celebraciones negando la sal y el pan a quienes se pagan de su bolsillo la alegría de compartir unos días con Benedicto XVI. Sombras que cuestionan la efectividad pastoral de esa visita, como si el Espíritu se pusiera siempre al servicio de unos y negase formar parte de los otros. Cuando la realidad es que Dios se presenta siempre de la manera menos esperada, va por caminos extraños y puede hacerse presente en un encuentro de jóvenes con el Papa, o en cualquier otra circunstancia. No tenemos por qué cuestionar la efectividad de tal encuentro. Aunque todos sabemos que las grandes aglomeraciones conllevan un poco de todo.

Estamos en nuevos tiempos, la llamada a la evangelización se dirige de manera más inmediata a esos católicos alejados de la Iglesia, quienes han olvidado que su vida pertenece a Dios y que Él les sigue esperando con paciencia infinita. Necesitamos una nueva evangelización pero de los buenos, de los que entran dentro de la estadística de creyentes y, sin embargo se comportan como si no fuera con ellos la fiesta. Son esos hermanos alejados quienes necesitan un nuevo empuje. Y sólo lo conseguiremos con comunidades abiertas y vivas, dispuestas a hacer más de lo que humanamente se puede. Convencidas de que en la fe se encuentra ese tesoro por el que se vende todo lo demás.

Pero no vamos a negar que hay muchos pastores amuermados en el cultivo de su pequeño rebaño, sin ganas ni empuje para salir al encuentro de los alejados. Sin demasiada esperanza en los nuevos modelos de evangelización. Llevan años comprobando como disminuye la ratio de asistencia al culto, se preguntan si tiene sentido seguir dispensando sacramentos como si fueran células de identidad, a saco, y si te he visto ni me acuerdo. Ellos también necesitan ser evangelizados, renovados cada día por el Espíritu para que les de ánimo y fuerzas ante la dura realidad del día a día.

De manera que sí, estamos con el Papa, no lo queremos encerrado en los muros del Vaticano, mirando su ombligo. Necesitamos hacernos visibles en el mundo, aunque sea arrastrados por su presencia; porque la sociedad actual sin norte, cubiertas sus expectativas inmediatas, balanceándose en el hedonismo y con un horizonte sin futuro, puede caer en el pozo de las aberraciones. Cuando el hombre se aleja de Dios, suceden fenómenos extraordinarios que sólo el paso de los años permite descubrir. Porque en esta historia milenaria, la Iglesia ha visto de todo. Bárbaros que trasformaron una cultura grecorromana en naciones diversas. Estados que se levantaron contra la Iglesia y cuyos fieles cristianos regaron con su sangre aquellas revoluciones que traían otro tipo de sociedad. Y siempre tras la tormenta regresaba la calma, con nuevos ímpetus evangelizadores. Por eso cuando se acusa a la Iglesia de estar alejada de la sociedad, conviene sacar a la luz esos testigos de la caridad que estuvieron en la frontera de la nueva evangelización.

Hombres y mujeres que encontraron nuevos caminos para hacer presente el amor de Cristo hacia la humanidad. Estamos en los albores de una nueva revolución social, las nuevas tecnologías permiten que nos reconozcamos unos a otros desde nuestros hogares a miles de kilómetros de distancia. Son caminos en los que la Iglesia debe encontrar su sitio. Y desde allí volver a lanzar su mensaje revolucionario. Ser testigos de la alegría de compartir la resurrección de Cristo de formar parte de un destino infinito. Creemos en la resurrección y que el trigo y la cizaña crecen juntos hasta la siega. También sabemos que crece la semilla en proporciones incomprensibles para nuestra razón. Pero crece, no cabe duda. Por eso debemos devolver la esperanza a nuestros hermanos cansados de tantas batallas en las que nunca vieron frutos evidentes. Que sepan que aunque ellos no puedan verlos como no vio Moisés la tierra prometida, lo cierto es que la levadura está fermentando la masa.

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Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
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2 respuestas a I Encuentro de blogueros con el Papa

  1. Salvador dijo:

    Hola Carmen, gracias por aparecer y compartir. Se hace necesario no sólo ser sino también parecer, porque lo oculto no se manifiesta, y la verdad está para dar luz.Y este encuentro es una gran oportunidad para todo los españoles blogueros conocernos porque nos es más fácil, y yo soy de los más lejos. Pero también para todos los que están en otros lugares más alejados y pueden hacerlo. El sacrificio vale la pena y el testimonio nos reclama.Así que, desde este magnifico blog de Carmen, me permito, con su permiso, gritar a los cuatro viento el ánimo de convocatoria el próximo 17 de agosto en Madrid junto al Papa.Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.

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  2. Carmen dijo:

    Muchas gracias, Salvador. Que Él nos sostenga siempre.

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