¿Quién dijo una España menos católica?

Ante la visita de Benedicto XVI a España en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, El País dedica un artículo al catolicismo español, para dejar bien claro que Dios no ocupa un lugar preferente en nuestra sociedad. Y cae en las argucias de la periodista el experimentado director de Eclessia Digital, Don Jesús de las Heras. Jugando con la relación estrecha que tiene su revista con la Conferencia Episcopal, le lleva al huerto con suma facilidad. Espero que esta experiencia le sirva para no prodigarse en medios dispuestos a retorcer el colmillo. Porque sus respuestas vienen condimentadas por una preparada argucia sentimental, el testimonio de una familia de varias generaciones, donde sólo se muestran como fieles católicos los abuelos. Con este as bajo la manga, se lanzan a discreción los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas, por si había alguna duda sobre la cada día más secularizada sociedad española.

Increíble la astucia con la que se presentan los datos. No podía faltar para dar un barniz contestatario el cura Baeza de la no menos mediática parroquia de San Carlos Borromeo, dato que eluden por un eufemístico párroco combativo de la iglesia de base. Para redondear la alicaída disposición del padre de las Heras, completamente convencido de que los datos no mienten y que se lucha contra los elementos, la periodista remarca mediante otras voces lo malísima que es la jerarquía y lo lejos que se sienten los jóvenes de su doctrina moral.

No sé si es muy profesional tomar datos de diversas fuentes y macerarlas como una ensalada al gusto de la periodista, para dejar caer: “Ahora, seis de cada 10 católicos no pisa “casi nunca” la iglesia, si se descuentan las citas con cariz social (bodas, bautizos, funerales, comuniones)”. Se obvia la pregunta fundamental ¿dónde está Dios en esta sociedad, qué papel ocupa?. Parece que esa cuestión es menor. Aunque se intuye en una de las respuestas de Don Jesús de las Heras: “Las causas de la secularización son variadas y complejas”, analiza el sacerdote De las Heras. “En parte, la sociedad se ha olvidado del más allá, de la trascendencia. Con el desarrollo económico, ha sustituido los bienes espirituales por los materiales y se ha apartado de la fe”. A eso se añade “la ausencia generalizada de Dios en la sociedad que presentan el mundo mediático y el de la cultura”, afirma”.

El quid de la cuestión sigue siendo la misma pregunta “¿Qué lugar ocupa Dios en nuestra sociedad?”. No se trata de saber si hay más o menos creyentes que van a misa. Como al parecer sugiere el tono de este entretenido artículo donde un jesuita emboscado afirma: “La gente en general cree en Dios, pero pierde fe en la jerarquía”. La realidad es que poca gente tiene tiempo para ocuparse del sentido trascendente de la vida, salvo que Dios disponga otra cosa. En una sociedad mediatizada por los medios de comunicación con ídolos de ir por la calle, que sustituyen los afanes e inquietudes espirituales por un fanatismo laico de seguidores del equipo o líder del grupo, cualquier antropólogo respondería que Dios es sustituido por el consumo, el placer y el egoísmo como moneda de curso legal que se vende en los escaparates mediáticos.

Parece que la felicidad se encuentra en salir en la tele y ser famoso, tal vez en ser jugador de fútbol o estrella del pop. En eso sueñan nuestros niños de hoy. No piensan en un oficio que les dignifique. Nadie quiere ser médico o ingeniero, nadie piensa en ser un buen hijo de Dios. Ni aspira siquiera a ser un hombre de bien. Queda todo difuminado por una solidaridad de escaparate a la que se acude en determinadas fechas con objeto de calmar un poco el aguijón de la bondad.

Es decir que hemos relegado el sentido trascendente de la vida por la banalidad fútil que nos presentan el cine, la radio y la televisión. Las sesiones iniciáticas en esta sociedad idiotizada e incapaz de preguntarse por el sentido de la vida, se lo debemos a esos demiurgos que manejan las encuestan y rigen la sociedad según les interesa. Por eso Dios queda eclipsado, porque El nunca se encuentra en lo aparente y maravilloso, no se presenta en televisión, ni hace juegos malabares para llamar la atención, como muy bien nos decían las lecturas de este domingo. Dios se hace presente a Elías en la brisa, no en el terremoto, ni en la tormenta.

Podemos estar seguros que hay gente, mucha y extraordinaria que sí busca a Dios y lo tiene como referente en su vida ordinaria. Pero pasa como la brisa, completamente desapercibida, no es palpable en la sociedad, hay que ir a buscarla. Y en ese sentido, los creyentes “como pueblo de Dios” tenemos parte de culpa. Hemos dejado que nuestra vida se desarrolle completamente al margen de la Iglesia, con la que solemos cumplir como mucho en determinadas ocasiones puntuales. También tiene su proporción de culpa, la jerarquía que forma parte de esta Iglesia, que es incapaz de salir de su caparazón y seguir el modelo del predicador valiente que sabe que lleva un tesoro en vasija de barro.

Tal vez el ejemplo palpable de querer mostrarse a la humanidad se encuentre en estos acontecimientos que vamos a vivir próximamente en Madrid. Las Jornadas que pueden convocar miles de peregrinos y hacer palpable a Dios en este mundo, tendrán siempre mala prensa. Se quiere dejar a la fe al margen de la sociedad, es desde luego el destino que muchos predicen. A mí sin embargo, me resuena en los oídos que todo estaba dicho: cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?… Lucas 18:8. No quiero terminar con aire apocalíptico. Sólo constatar que estamos llamados a ser felices por haber encontrado el tesoro del Reino de Dios. Lo demás, no importa. Dios siempre está presente en la historia de la humanidad, aunque tengamos que ir a buscarlo en la brisa

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Religión. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ¿Quién dijo una España menos católica?

  1. Abuela Ciber dijo:

    Te dejo cariños y el deseos de una buena semana junto a este pensamiento leído:Lo admirable no es que existan las estrellas sino que el hombre haya podido dar cuenta de su existencia.Anatole Francie

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s