¿Dónde está el eclipse de Dios?

¿Cómo ves, cómo sueñas la Iglesia española?. A esta pregunta han respondido un grupo escogido de Redes Cristianas en los días previos a la llegada de Benedicto XVI a España. Y todos ellos lo han hecho quejándose de la Institución. Está bien que nadie se duerma pensando que todo va sobre ruedas. Es lógico querer mejorar las cosas. Pero si la finalidad consiste en destruir la misma Iglesia. Algo falla en ese colectivo y conviene dar a conocer sus intenciones. Que no están muy lejos de las barrabasadas que se vienen publicando estos días en los medios más radicales. Hemos tenido que soportar comentarios abracadabrantes. Mentiras escandalosas y una grima por ver a tanta juventud rezando que les ponen los pelos como escarpias a quienes yo me sé. Y ustedes también a poco que lean y observen.

Me gustaría decir que la utopía es el motor que mueve la historia, pero en cierta manera por mi fe sólo puedo decir que es el Espíritu quien guía la Iglesia y la misma historia de la humanidad. Me he cansado de los profetas de calamidades que reivindican la figura de Jesús pero abominan de la Iglesia. Esos mismos utópicos soñadores de otra Iglesia que rebajan a mínimos con fantasías que no son precisamente un ejemplo a seguir. En cambio he estado atenta a los discursos de Benedicto XVI y me ha parecido que lo que buscaba para cada colectivo, es lo que siempre quiso Jesús. Buscaba la santidad, la entrega a fondo perdido. Sin rebajas por cuestiones coyunturales. Porque oye nos estamos quedando solos y mira tú, si no cambiamos esto se acaba. Con ese listón de mínimos casi nadie entendería lo que es cultivar una vida espiritual en un mundo profundamente secular. Y tampoco se ve en ello mucha esperanza cristiana, y por supuesto ni un pelo de confianza en que Dios sigue actuando aunque sea de manera incomprensible para nosotros.

He visto un anciano que interpela a la juventud para que no se avergüence de su fe, para que no tenga miedo ante una sociedad hedonista y constructora de ídolos. Le he visto predicar con pasión el Evangelio del amor al más necesitado, del servicio a los demás. Y claro, esas bellas palabras enardecen los ánimos, contagian la fuerza y las ganas de convertirlas en realidad. Pero lo cierto es que en el día a día, el combate se hace muy duro. Ahí es donde más se necesita no sólo de la compañía de otros caminantes, sino de la estrecha relación con Dios. Porque la Jornada Mundial de la Juventud lo que tiene que mostrar al mundo es que el eclipse de Dios es una distorsión de la realidad. Que Dios está presente en este mundo y actúa de muy diversas maneras. Y que se puede vivir con la gracia de la fe, como un don que se nos ha regalado y que deseamos trasmitir a los demás.

Dios quiere que el hombre sea feliz. No intenta hacer la vida imposible a nadie. Si tu fe no te hace feliz, hay algo que anda mal. Y no valen escusas para la galería. La cuestión es personal, porque la relación de Dios es un tú a tú. De manera que poniendo las cartas sobre la mesa, se trata de intentar ser coherentes con esa fe que hemos recibido. En eso ha consistido el largo maratón de horas y horas de oración y vigilia. Un ejemplo que ha hecho visible la comunión de la Iglesia universal, de todos los tiempos. Con el mismo Evangelio de hace dos mil años. ¿Qué debemos renovarnos?. ¿Entonces por qué censuramos que se realicen estas Jornadas?. ¿No forman ellas parte de la nueva convocatoria de masas que el mundo moderno ha hecho posible gracias a la técnica?. Es evidente que si luego no hay una continuidad, todo esto se cae por sí solo. Pero no puedo entender que cristianos “muy comprometidos” se aparten de donar su tiempo en labores voluntarias para facilitar el encuentro entre hermanos de la misma fe. Huyen del compromiso con estos eventos. Y curiosamente hablan de una Iglesia del poder, cuando ellos lo que predican es que se derriben los poderes corruptos de este mundo. Lo elemental sería preparar en la fe a todos los creyentes para resistir precisamente a esos ídolos de barro que corrompen a la sociedad. Y hacerlo cultivando la oración y la vida espiritual a imagen de Jesús que se retiraba horas y horas a orar con el Padre para saber presentarse ante el mundo.

Pues bien estos profetas del cuanto peor mejor, hacen un daño terrible en la Iglesia y alguien debería enseñarles que el camino de la conversión personal es el que puede trasformar la realidad. No por la fuerza como quieren exigirle a Benedicto XVI “Que vaya a Somalia” gritan, y tú dónde estás, cabría preguntar. En la cómoda protesta verbal, al abrigo de las inclemencias de tantos miles de hermanos que soportan la lluvia y reciben un baño literal por estar orando en comunión con el Papa.Propongo sumar y no restar. Y perder un poco esa acidez crítica que es bien barata, que sólo lleva al callejón de la amargura. Enseñar a amar no es enseñar a odiar. Y en eso sí que son expertos esos colectivos que forman Redes Cristianas. Que han estado al lado de los enemigos de la cruz, increpando a los peregrinos. Como para hacérselo mirar. Ellos soltaron toda su amargura en los días previos a la llegada del Papa y sólo Dios ha hecho posible que no sucediera ninguna tragedia. Así no se construye la Iglesia, ni se la ama como cuerpo Místico de Cristo.

Cierto que hay que adoptar nuevos lenguajes. Pero no para rebajar la exigencia de la vida cristiana, sino para vivirla en plenitud, tal y como Benedicto XVI ha venido pidiendo a los jóvenes de la Jornada Mundial de la Juventud. Y admitir de una vez que vamos hacia una Iglesia testimonial que no puede encajar con una sociedad que ha dado la espalda a Dios. Eso está dicho en el mismo Evangelio. Ojalá puedan entenderlo. Lo demás pura palabrería demagógica que no lleva a ningún lado.

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Acerca de Carmen Bellver

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3 respuestas a ¿Dónde está el eclipse de Dios?

  1. Anonymous dijo:

    Completamente de acuerdo contigo Carmen, y excelente post. Yo estoy empezando a pensar que tienen razón los que señalan que en realidad los de RC en realidad estarían mejor con los protestantes, claro que mezclado con una especie de teología de la liberación. No sé, pero se hace difícil de entender como es posible que pasara lo que ha pasado en las JMJ. Desde luego se han retratado.Un cordial saludo.Ana_MS

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  2. DIFERENCIA ENTRE RELIGIÓN Y ESPIRITUALIDAD: El eclipse de Dios, se debe a que fenómenos naturales (la zarza ardiente o fuego fatuo, el pie del rayo que cruzó el altar de Moisés, la nube y los rayos en el mito del pacto del Sinaí), han sido explicados por los redactores bíblicos como el encuentro cercano de Dios. Convirtiendo los textos sagrados de las religiones que transitan por la ecumene abrahámica (el Antiguo Testamento o Torah, el Talmud, el Misnah, la Halaja, el Corán, el Libro de Mormon)__ en una letrina moral que envenena el alma.__ en cambio la vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo siempre iluminan las jornadas y metas del camino del desarrollo espiritual que recorren los místicos en su búsqueda del encuentro cercano de Dios; unicidad o experiencia de la común unión (el Padre y yo, somos la misma cosa) convirtiendo las disciplinas místicas en medicina del alma http://www.scribd.com/doc/33094675/breve-juicio-sumario-al-judeo-cristianismo-en-defensa-de-las-raices-cristianas-de-europa-laica

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