"El Estado también puede convertirse en una banda de bandidos"

Benedicto XVI no ha dudado en su análisis ante el parlamento alemán, las sociedades que dan la espalda a Dios pueden crear líderes paganos que desean ocupar el espacio reservado al bien y a la verdad. Difícil discurso lleno de alusiones al nazismo y sus consecuencias desastrosas, pero lanzando aldabonazos a la actual democracia que no por someter sus leyes a la mayoría está exenta del peligro de volver a repetir errores pasados. La mayoría se puede conquistar mediante las técnicas audiovisuales, eclipsando la verdad, distorsionando la realidad. Y el Papa ha sido claro y tajante, también ahora vivimos momentos de peligro totalitario, de leyes que rompen el esquema del respeto al ser humano, que se endiosan en sí mismas considerándose dueñas del bien y el mal. Un discurso denso, plagado de resonancias sobre la esencia del cristianismo.
“La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma, del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma”, proclama el Papa. Los peligros del abuso de poder han sido denunciados una vez más por Benedicto XVI. Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político, dijo el Papa. Pero es obvio que ese no es un camino sencillo sino que está lleno de pequeñas trampas: la corrupción o la ambición desmesurada al poder, son la plaga de estas sociedades democráticas herederas de una historia milenaria. El hombre puede destruir el mundo cuando no está guiado por el deseo de servicio al bien común. Cuando impone su ideología por encima de principios irrenunciables.
Me quedo con una perla que dará mucho de sí. Después de mencionar que en el siglo III, el gran teólogo Orígenes justificó la resistencia de los cristianos a determinados ordenamientos jurídicos en vigor, Benedicto XVI dijo:
“Basados en esta convicción, los combatientes de la resistencia han actuado contra el régimen nazi y contra otros regímenes totalitarios, prestando así un servicio al derecho y a toda la humanidad. Para ellos era evidente, de modo irrefutable, que el derecho vigente era en realidad una injusticia. Pero en las decisiones de un político democrático no es tan evidente la cuestión sobre lo que ahora corresponde a la ley de la verdad, lo que es verdaderamente justo y puede transformarse en ley”. Una joya que invita a la reflexión para que los cristianos sepamos ser faros de luz frente a cualquier ordenamiento jurídico que no respete los principios irrenunciables.
El Papa no se pierde en divagaciones y lanza una reflexión en profundidad a todo el sistema democrático que disecciona a grandes rasgos partiendo del pasado hasta la Declaración de los Derechos Humanos tras la Segunda Guerra Mundial. Una apuesta por el diálogo entre el mundo secular y religioso porque “También el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo arbitrariamente. El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza, y su voluntad es justa cuando escucha la naturaleza, la respeta y cuando se acepta como lo que es, y que no se ha creado a sí mismo. Así, y sólo de esta manera, se realiza la verdadera libertad humana”.
Un discurso difícil con bisturí en la mano que se hunde decisivamente sobre los problemas de la actualidad para llevarnos a la pregunta decisiva: “la naturaleza podría contener en sí normas sólo si una voluntad hubiese puesto estas normas en ella. Esto, por otra parte, supondría un Dios creador, cuya voluntad ha entrado en la naturaleza. Y se preguntó si ¿carece verdaderamente de sentido reflexionar sobre si la razón objetiva que se manifiesta en la naturaleza no presuponga una razón creativa, un Espíritu Creador?”.
Razón y fe unidas una vez más en diálogo fecundo con la sociedad. Pidiendo, como en tantas ocasiones, defender la dignidad inviolable del hombre y el respeto a la propia naturaleza. Proponiendo la fe como elemento de verdadera libertad del ser humano, dispuesto a edificar el derecho en base a la responsabilidad de la persona que sabe dónde situar los límites de la justicia. Todo un reto que presupone difícil pero en el que estamos inmersos.
Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Actualidad. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a "El Estado también puede convertirse en una banda de bandidos"

  1. Anonymous dijo:

    Carmen:Muy buen post y muy acertado. La verdad es que el Papa Benedicto es una auténtica joya; cada vez que habla, está cargado de verdad y caridad. A ní me encanta.Y desde luego tiene toda la razón; a los regímenes totalitarios se les ve venir, siendo más claros en ese sentido. Pero la democracia -al menos la nuestra-, con eso de que es la voluntad de la mayoría y de que suelen recargarlo de un sentimentalismo vacuo y simplón, pues no tanto. Y sin duda los mecanismos de manipulación están ahí, desde la enseñanza hasta los medios de comunicación. Aunque eso sí, toda esta ingenriería social y sus medios para irla imponiendo, lo hacen muy suaaveemente. Menuda pandilla de impresentables.Un cordial saludo.Ana.

    Me gusta

  2. Carmen dijo:

    Así es Ana. Tenemos una verdadera joya con Benedicto XVI. El Señor le conserve la salud.Un abrazo

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s