Te pido por los malos, para que sean buenos; y por los buenos, para que sean simpáticos

El título del post hace alusión a las palabras de una oración infantil que monseñor Munilla ha utilizado para su felicitación navideña y que me parece genial por su sencillez. La verdad es que cuando hablamos de Navidad las palabras de paz resuenan en todos los idiomas. Una paz que llegaba a las trincheras durante la primera guerra mundial en el pasado siglo. Una paz que se proclama también en retaguardia a los ejércitos destinados en países en conflicto. No hay nada más hermoso en Navidad que celebrar esa paz en armonía y familia. Y los cuentos tradicionales de estas fechas siempre nos dejan un poso de felicidad pese a las duras condiciones de la vida.
Lo he oído en muchas ocasiones durante este Adviento, elevar súplicas por aquellos que sufren o son golpeados por las inclemencias del infortunio. Parados de larga duración que sobreviven con ayudas de las Cáritas parroquiales por quienes rogamos en cada Eucaristía para que el Señor los consuele y puedan salir del zarpazo de la crisis cuanto antes. En realidad basta pensar en esas familias golpeadas por el infortunio para sentirse agradecidos al poder estar juntos y reunidos en torno a una mesa. Al poder celebrar la Natividad del Señor en la misa del Gallo o al día siguiente. Al poder ayudar con algún gesto solidario. Porque también los hospitales siguen funcionando a pleno rendimiento, allí donde se huele el dolor, también es Navidad.
La presencia de los villancicos callejeros, los tres reyes que ahora suben por los balcones rivalizando con el gordo de Santa Claus, son motivos de sonrisa y también de reflexión. No importa tanto el reclamo publicitario del consumo como la gratificante alegría de la convivencia familiar, del encuentro con los amigos. Navidad es una nueva oportunidad de hacernos niños y sentir que estamos tocados por la gracia de Dios. Que somos elegidos para recibir al Señor y ponernos en su presencia. Y sí, pedimos para que se conviertan los malos y también los buenos y los del medio, los de ni fu ni fa, que viven adormecidos en el caos y el bullicio de las guirnaldas festivas.
Porque lo más triste de nuestro tiempo sucede cuando los niños asocian la Navidad con juguetes, vacaciones, turrón y reuniones familiares, pero desconocen que toda esa alegría proviene de un pequeño Niño nacido en un establo, con la misma precariedad de muchas familias de este 2011. Y esas luces que iluminan las calles no pueden confundirse con fiestas de invierno, porque son la esencia de nuestra civilización cristiana. Son luces que deseamos encender en todos los corazones para que agradezcan el don de la presencia de Dios en nuestras vidas.
Ahora que tenemos como vecinos a gente de otras culturas para quienes estas fechas carecen de significado, resulta que ellos también desearían celebrar esa tregua mundial de conflictos para poder mirar a un Dios hecho hombre que nos enseña a amarnos por encima de nuestros egoísmos y comodidades. Un Dios que viene a rescatar a la humanidad del pozo del mal, para hacer triunfar el bien gracias a los hombres y mujeres de buena voluntad. Y es que cuando estamos predispuestos hacia el bien surgen pequeños milagros cotidianos. Y de pronto nos toca la lotería cuando la hipoteca nos había notificado el desahucio de la vivienda. Y encontramos al amigo perdido que nos paga el recibo del agua y la luz. Total que gracias a la Navidad algo entra por los poros de la piel que nos trasforma interiormente. Y es seguro que se trata precisamente como decía el Señor de nacer de nuevo con otra mirada para que nada nos sea ajeno. Para que podamos exclamar con el Salmo 85 “El amor y la lealtad se darán cita, la justicia y la paz se abrazarán”. Porque de eso precisamente trata nuestra fe.

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Religión. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s