La Congregación para la doctrina de la Fe se opone a Sor Margaret

Estamos viviendo unos momentos verdaderamente asombrosos. La velocidad de los medios de comunicación choca frontalmente con la burocracia de la Curia Vaticana y sus diferentes organismos que caminan con el pie cambiado en una época pasada. Carecen de la rapidez e inmediatez que nos rodea. Por ello se suceden notificaciones sobre temas que han sido de dominio público varios años antes. Con el prejuicio que conlleva para la fe de los fieles. Publicaciones que están dinamitando desde dentro a la Iglesia.

Hoy se publica una nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre el libro “Just Love. A Framework for Christian Sexual Ethics”, de Sor Margaret A. Farley, R.S.M.  La nota ha sido reproducida en diversos medios informativos. Y para quienes profesamos la fe según el Magisterio de la Iglesia supone un soplo de oxígeno. Mientras que para quienes viven replicando a Roma, es un mazo que pone en barbecho un buen número de publicaciones heterodoxas. Tras batallar durante más de seis años por el mundo digital sobre temas religiosos, confieso que me siento sorprendida ante las afirmaciones que la citada religiosa ha sido capaz de verter en su libro.

Si una monja no hace caso de la doctrina católica y le hace frente con pasmoso descaro, estamos abiertamente ante un problema de enormes dimensiones. Se está cuestionando el Magisterio Doctrinal de nuestra fe y envolviendo en papel higiénico el Catecismo de la Iglesia Católica. Urge por tanto aclarar que nadie debe considerarse autorizado a opinar en materia de fe contradiciendo a la Iglesia. Salvo que se encuentre completamente alejado de la misma. Resulta vergonzoso que desde dentro de la misma Iglesia se instalen personajes que consiguen cierta notoriedad por la falta de escrúpulos que muestran para publicar y afirmar cuestiones que son materia de grave pecado.

  Hay algo que es evidente, la pasmosa facilidad para adaptarse al pansexualismo de las últimas décadas. Facilidad promovida de manera global por el cine y la televisión, por la cultura sociológica de la que se bebe diariamente. Es el mundo que se opone directamente al espíritu. Lo vemos no sólo en materia sexual. La moral es más amplia que la ropa interior que pueda cubrirnos. La moral afecta directamente al comportamiento con los demás, y se adentra como un arma de doble filo en nuestras carnes. Esa moral es la falta de valores personales que nos está pasando factura, a todos, sin excepción.

La sociedad muestra lo que oculta cada individuo en su interior. Cuando lo que sale a la luz es la escoria, algo anda mal en el interior del ser humano. Y así sigue siendo desde el siglo I de nuestra era. No hay malicia actual que no haya sido moneda de curso legal en el pasado. Y sin embargo, por encima de esa mediocridad aplastante, ha seguido brillando la luz de la fe. Una fe que proclama el amor al ser humano, pero no un amor de baratillo sino el de verdad, ese que es capaz de dar su vida por los demás. Por eso el aggiornamento ha fracasado, porque no se trataba de hacernos colegas de los vicios perversos de la sociedad, sino de presentarnos con el rostro radiante de la virtud y demostrar que vale la pena arriesgarse por ello. Tanto que preferimos la muerte antes que la ofensa a Dios. Al menos así se han sentido siempre aquellos maestros del espíritu que la Iglesia nos ofrece como modelos.

Pero cuando se ha perdido el norte, rebajando la fe a mero asistencialismo buenista, pero sin un gramo de amor a la Verdad, a la virtud, a la nobleza. En definitiva, sin una vida de profunda interioridad, se claudica interiormente y luego se deforma el pensamiento hasta convertirse en voceros mediáticos de la misma porquería que nos rodea. Entonces ya no se trata de trasformar el mundo a los valores del Reino, sino de rebajar los valores del Reino para que no desentonen con el mundo.

Eso en pocas líneas es lo que les está sucediendo a muchos. Entre ellos a Sor Margaret A. Farley. No se pierdan el enlace lean íntegra la nota y luego ya me cuentan.

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Acerca de Carmen Bellver

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3 respuestas a La Congregación para la doctrina de la Fe se opone a Sor Margaret

  1. Donís dijo:

    Siempre coherente, Carmen. Hay como un pecado de soberbia entre los católicos para aceptar o no la ley natural y el magisterio, según interese o no. Yo, que no soy ejemplo de nada, he aprendido una cosa estos últimos tiempos: cuando una posición del Magisterio no se acomoda a lo que íntimamente pienso, es bueno conceder que doctores tiene la Iglesia y que, mientras el mundo pasa, la Palabra sigue ahí dos mil años después. Aquello de la obediencia, tan denostado, resulta que funciona.

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  2. Con el prejuicio que conlleva…creo que quisiste decir perjuicio.
    se adentra como un arma de doble filo…como una espada de doble filo

    Me ha gustado mucho la entrada. Yo cuando escribo leo y releo buscando cosas que corregir. Si te molesta dime una vía distinta para hacerlo. Saludos

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