La revolución feminista de las religiosas estadounidenses

Las religiosas norteamericanas asociadas bajo las siglas (LCWR), traducido literalmente como Liderazgo de Mujeres Religiosas que agrupa a la mayor parte de las órdenes femeninas de Estados Unidos están sosteniendo un pulso con la Santa Sede, quien inició una evaluación doctrinal en 2008, que ha dado lugar a un duro informe por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En estos momentos están planteándose responder a dicho informe. En la agenda de la asociación está previsto que el próximo 12 de junio la presidente y director ejecutivo de (LCWR) vaya a Roma para reunirse con el cardenal William Levada y el delegado apostólico monseñor Peter Sartain para plantear y discutir las preocupaciones de la junta.

La visión que se tiene desde fuera es que hay una asociación que busca actuar como un lobby feminista en el Vaticano. Se constata que la evaluación realizada por la Congregación para la Doctrina de la Fe saca a relucir la falta de sintonía entre la Doctrina Oficial de la Iglesia Católica y las derivas particulares de las religiosas estadounidenses. En cuestión de aborto, píldora del día después, homosexualidad, masturbación y divorcio mantienen una agenda que no tiene nada que ver con la doctrina de la Iglesia. No hay duda de que el feminismo radical ha calado entre sus seguidoras. Un feminismo impregnado de la ideología de género que como cualquier ideología ha estado desarrollándose en los últimos decenios con gran influencia en la sociedad.

No vamos a recordar que la Iglesia proviene de una tradición religiosa patriarcal. El pueblo judío era de origen semita y la visibilidad de la mujer en el mundo religioso pasa por situaciones bíblicas llamativas. Algunas teólogas han reivindicado a esas mujeres silenciadas en la historia religiosa del catolicismo. Pero es un hecho que Jesús fue varón. No obstante para muchas teólogas de talante progresita el trabajo realizado para feminizar la teología ha llegado a situaciones como las de reivindicar a Dios madre o al Espíritu también como figura femenina. Por otra parte siguen insistiendo en solicitar el sacerdocio femenino. En este momento existen mujeres ordenadas sin el consentimiento de la Santa Sede, no pertenecen a (LCWR) pero son el espejo en el que se quieren reflejar algunas de estas religiosas.

La cuestión es que muchas de ellas son médicos, abogados, teólogas, antropólogas, mujeres en definitiva del mundo de la cultura, que realizan manifestaciones públicas que chocan frontalmente con la Doctrina Oficial de la Iglesia. En este momento tras medio siglo de inculturación feminista, siguiendo la apertura al mundo buscada en el Concilio Vaticano II, la situación ha entrado en colisión frontal. Al parecer la Santa Sede ha sido condescendiente durante años con publicaciones y manifestaciones de muchas religiosas y ahora con inusitada rapidez se pone las pilas. Tenemos el caso reciente de Sor Margaret Farley a quien la Congregación para la Doctrina de la Fe ha condenado su libro Just Love: A Framework for Christian Sexual Ethics, que ha sido todo un éxito de ventas desde su publicación y cuya condena está levantando numerosas protestas por parte del sector progresista del catolicismo estadounidense.

Como mujer siento simpatía por la visibilidad del pensamiento femenino dentro de la teología. Pero no me encuentro reflejada en estas religiosas. Es más creo que su labor, elogiada en el mismo documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, no pasa de ser un mero asistencialismo buenista. Muchas de ellas llevan en su agenda proyectos políticos para la trasformación del mundo, siguiendo la estela de la teología de la liberación. Una sospecha que tras el vendaval del Concilio las aguas agitadas están volviendo a su cauce. Después de la revolución podrían algunos decir que sobreviene la involución. Pero no es eso lo que más cabe destacar. Creo que el avance realizado en estos años dentro de la vida religiosa tendrá que madurar y el aporte con sus extravagancias tiene que llevar a mejorar al ser humano. Nunca a rebajar el soplo del Espíritu.

Hacen falta más santos que líderes religiosos dispuestos a patear Congresos y Cursos por todo el mundo, con proyectos de inculturación feminista. Lo femenino y lo masculino debe converger en sintonía no en franca oposición. Esperemos que de la futura reunión no salga esa idea absurda de constituirse en una asociación al margen de la Iglesia Católica. Porque de ello se deduciría la falta total de sintonía con Roma y el cisma abierto del 80% de las religiosas de Estados Unidos. Y eso podría ocasionar un efecto dominó en el resto del mundo.

Anuncios

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Feminismo. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a La revolución feminista de las religiosas estadounidenses

  1. José Luís dijo:

    Una situación realmente grave y dolorosa. Tienes razón: necesitamos personas santas, no líderes respecto a cómo debe ir el mundo. ¡Cuánto necesitamos la iluminación del Espíritu Santo!
    Gracias por tu escrito

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s