La economía del bien común. ¿Utopía o futuro?

No me dirán que no suena bien. Pues esa cosa se la ha inventado el politólogo y economista austriaco Christian Felber. La idea no se aleja mucho de un socialismo de valores, que sería otro término a inventar. Un socialismo de valores vendría a resumir lo que es la economía del bien común. Ya no se trata de competir para ganar más, sino de estar al servicio de la cooperación, en lugar de la competencia. Esto supone un cambio mental que afecta a todos los órdenes de la sociedad. Un cambio de paradigma que es difícil de aplicar tal y como está el mercado financiero actual.

Y me hace gracia que se postule como alternativa, porque es lo que la Iglesia lleva predicando durante dos mil años. Es decir que toda actividad económica y laboral revierta en el bien común y respete la dignidad del ser humano. Ahora este joven ha sido lo suficientemente competente como para resumir sus ideas en un libro y convertirlas a su vez en un movimiento social que ha dado lugar a la Banca Democrática. ¿Les suena?. Triodos Bank se acerca en nuestro país a ese sistema que sólo financia iniciativas que además de ser rentables, mejoran la calidad de vida de las personas y respetan la naturaleza.

“La economía real actual se mide el éxito económico con valores o indicadores monetarios: producto interior bruto, beneficios que dejan fuera a los seres humanos y al medio en el que vivimos. Estos indicadores no nos dicen nada sobre si hay guerra, se vive en una dictadura, si sobreexplotamos el medio, etc. De la misma manera una empresa que tenga beneficios no nos indica nada sobre las condiciones de sus trabajadores ni sobre lo que produce ni como lo produce.

El balance del bien común mide como una empresa vive: la dignidad humana, la solidaridad, la justicia social, la sostenibilidad ecológica, la democracia con todos sus proveedores y clientesFinalmente, la evaluación de esos valores podrá permitir al consumidor escoger los productos”. Resume el profesor Felber.

Me encanta que salgan ideas nuevas. Especialmente si se presentan como alternativa al caos en el que nos ha envuelto el neoliberalismo. Y especialmente porque son una síntesis de ideas comunes que aplicadas con rigor al mundo empresarial trasformarían la sociedad. No me digan cómo porque todavía no me he leído su libro. Pero estoy ilusionada con ese cambio de paradigma que se postula para suprimir de una vez el consumismo banal al que nos tiene acostumbrada la economía capitalista. Y el chico protesta porque en Alemania algunos ejecutivos ganen 5.000 veces por encima del salario mínimo.

Pase por los países meridionales y verá usted cómo nuestros ejecutivos se han forrado a cuenta del contribuyente español. Ejecutivos de banca y cajas de ahorros, para ser más concretos. Y aquí me sobrevienen las dudas cartesianas porque si el chico quiere limitar los salarios, va a encontrar una fuerte oposición. Así que no deja de parecerme un sistema ilusorio. Pero también Carlos Marx lanzó su propuesta en el siglo XIX incendiando toda Europa con su sistema marxista en el siglo inmediatamente posterior.

En la economía del bien común el objetivo es la satisfacción de las necesidades en lugar de la obtención del dinero. Lo que me lleva a pensar en una inevitable intervención estatal a nivel político. Porque este economista considera absurdo que compitan empresas irresponsables en igualdad de condiciones con empresas éticas y comprometidas. La solución, dice, no es otra que modificar nuestro concepto de éxito empresarial. ¡Buf!. Yo diría que el cambio es abismal y este optimista empedernido cree poder aplicar el sistema en cuatro o cinco años.

En fin todo un reto al imperio financiero actual. ¿Le dejara el club de élite mundial aplicar su sistema?. Seamos optimistas podemos estar en el túnel de salida de un nuevo orden mundial, más justo y solidario, más humano, ético y necesario.

Yo soy de las que sueña con los soñadores, aunque no puede evitar sospechar que alguien sacará tajada de este nuevo sistema económico. Y es que la avaricia y el egoísmo han sido moneda de curso legal en todas las civilizaciones que conocemos hasta ahora.

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Acerca de Carmen Bellver

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