La tercera guerra mundial, suena a crisis económica

La historia se empeña en recordarnos que siempre jugamos con las cartas marcadas. Porque la usura y la avaricia han estado presentes desde que se inventó esa cosa llamada dinero. Pero todavía se convirtió todo en más espeso y oscuro cuando nacieron los bancos. Vivir de prestar dinero, producir beneficios por acaparar los ahorros de sus clientes, es un negocio redondo. Tan redondo que el mal de nuestra crisis, aunque todos digamos que es de valores, en definitiva termina reflejada en esa cosa que se llama cartilla de ahorros o cuenta corriente.

Recuerdo mis inicios en el mundo laboral, cuando todavía se trabajaban los sábados, así que vayan contando el paso de los años. En ese mundo laboral donde existía la figura de aprendiz de auxiliar administrativo, cobrábamos la nómina en billetitos contantes y sonantes. Nuestro salario no estaba domiciliado en ninguna Entidad. Si hoy quisiéramos ejercitar nuestro derecho de cobrar en metálico, recibiríamos una negativa radical. El sistema nos ha absorbido con sus engaños de avaricia. Domicilie su nómina y le regalamos una vajilla. Deposite sus ahorros y llévese un ordenador. Reclamos con anzuelo cargado de veneno. Y hacia allí han ido todos, grandes y pequeños, honrados y deshonestos. Toda la sociedad depende de los bancos.

Ellos son quienes financian a los partidos políticos. De manera que el ejercicio de favores es de dominio público. Todos recordamos como la socialista y Vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega, indultó a Alfredo Sáenz, consejero delegado del Grupo Santander condenado a tres meses de prisión e inhabilitación por un delito de acusación falsa cometido en 1994 contra acreedores de Banesto cuando era presidente de la entidad. Cosa curiosa, ahora el Sr. Botín, presidente del Banco Santander, es también presidente de su Fundación “Mujeres por África”. La lista de favores pagados es infinita y se multiplica en cada comunidad, por parte de políticos de diferentes partidos.

Y así han ido aumentando la bola de nieve de esa cosa que se llama fraude o dolo, como ustedes quieran. Algo que viene perjudicando a los más pobres de los pobres. Al sencillo jubilado, a su vecina del quinto, al trabajador esforzado con más de cuarenta años de cotización a sus espaldas. Todos engañados por la banca. Y el gobierno como perro mudo, testigo ocular, cómplice interesado en el asunto. Dejando libres y sin responsabilidad a esos grandes Consejeros indemnizados con millones de euros, sacados de las Cajas esquilmadas y arruinadas por los ambiciosos políticos embarcados en proyectos de fachada.

Esa es la herencia envenenada de nuestra democracia parlamentaria. Se trataba de ganar las elecciones y hacer concesiones a la galería para poder estar en el poder. Con esos mimbres se embarcaron en obras faraónicas a cuenta del erario público. Dinero del que no disponían en sus tesorerías. Pero bueno, para eso están los bancos y los banqueros, que presten a la Administración y mientras tanto nosotros seguiremos endeudándonos. Y ahora cuando la nave zozobra, vuelven a lanzar los botes salvavidas a los más ruines y mezquinos, abandonando en la nave a miles de inocentes.

Por eso, cosas de la política, se indulta a los defraudadores fiscales y se busca hacer emerger la economía sumergida. Ese trapicheo para ganarse unos billetes extra se fiscaliza, intentando seguir con la rapiña a cuenta de los más pobres. Pero ahí se quedarán para las hemerotecas los escándalos de corrupción de los señoritos políticos y aristócratas. Con abogados ocupándose de cubrirles la retaguardia para poder eludir la justicia. Señores a los que debieran juzgar de irresponsables e incompetentes, y por tanto exigir la devolución de sus pensiones millonarias.

La solución amigos pasa por salir de la crisis sin contar con los bancos. Por dejarlos olvidados en su avaricia. Que se coman su papel y sus números engordados fraudulentamente. Cuando la política no dependa del poder económico, volveremos a tener leyes justas y la honradez será de nuevo ese espejo en el que a todos nos gustará mirarnos. Mientras duren los acuerdos leoninos con los bancos y los políticos, olvídense, no habrá justicia ni honradez en esta miserables piel de toro.

Por eso existen más políticos en España que en Alemania y el Sr. Rajoy no será capaz de anular los reinos de Taifa, para evitar duplicidad de Administraciones y exceso de diputados. Nos sobran políticos y nos sobran ladrones de guante blanco. Pero mientras sigan cometiendo felonías y saliendo indemnes, esto seguirá igual de mal que ahora. Alguien debería golpear la mesa con el puño y decir: ¡Hasta aquí hemos llegado!. Y ese alguien podría ser la misma institución eclesial, si no estuviera también entrampada con los bancos y banqueros. Por eso sólo se escuchan homilías de tanto en cuanto, sueltas y sin enjundia. Y no hay una voz unánime.

Es el momento de limpiar la porquería y abrir los armarios para que entre la luz. Esa porquería que se esconde en trampas aparentemente legales para estafar, mentir y corromper la sociedad, tiene que ser denunciada como algo pernicioso. No sólo es pecado, es que literalmente nos está abocando a la tercera guerra mundial. Una guerra comercial, sucia y rastreara donde el hambre y la miseria vuelven a ser moneda común de la orgullosa Europa.

Acerca de Carmen Bellver

Colabora en los medios de comunicación aportando su visión desde el humanismo cristiano
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s