Las Navas de Tolosa una batalla olvidada

En mis tiempos de colegiala nos hacían leer las épicas de la historia de España. Era una manera de hacernos sentir patria. Eso que ahora sólo se refleja cuando ganamos al fútbol. Pero ya digo que entonces las gestas de Viriato se leían, sin los adornos que ahora tiene el guión de la serie televisiva. Y en edad muy temprana. Allí ibas al grano, a la resistencia numantina frente al invasor. Y por esas cosas del azar me entero que hoy se conmemora la victoria de los ejércitos cristianos en las Navas de Tolosa en 1212, frente al ejército almohade. Ni que decir tiene que con los tiempos de alianzas de civilizaciones y demás gaitas, la gesta pasará sin pena ni gloria, salvo para los amantes de la historia y lo patriótico. Que con la balcanización de esta piel de toro por las sucesivas autonomías va siendo cada día más difícil de encontrar.

Pero a mí me parece oportuno recordar que las rivalidades de los reinos cristianos pasaron a segundo lugar, ante la imperiosa decisión de presentar batalla a los almohades y reconquistar los terrenos que nos habían arrebatado. La duración de la invasión fue de siglos, con la convivencia de las tres religiones, aportando lo mejor de las personas al desarrollo cultural de España. Sin embargo lo bueno de la gesta, sin duda, fue la capacidad de Alfonso VIII, rey de Castilla -en lo que era entonces Castilla- de converger con otros reyes para luchar por la fe y la reconquista de las tierras arrebatadas por los musulmanes. Ni que decir tiene que los musulmanes también buscaron alianzas entre los suyos preparándose para la gran batalla. Muhammand Al-Nasir solicitó tropas musulmanas también en otros territorios islámicos. Y la lucha tomó carácter de cruzada para ambos contendientes.

Se considera que Las Navas de Tolosa es la victoria cristiana más importante de la Reconquista y, marca un punto de inflexión en la decadencia del Califato español. Todavía se mantendría en vigor durante 280 años hasta la conquista de Granada por los Reyes Católicos con la rendición de Boaldil en 1492. Seguro que alguien viene con el cuento de que las cruzadas fueron una salvajada y que los musulmanes eran finos, elegantes y pacíficos. A mí me da igual lo que unos u otros puedan pensar. Lo cierto es que la historia es como es y no como quisiéramos que fuese. Y la realidad es que los musulmanes tienen todavía entre ceja y ceja como mandato la conversión de todo infiel a Alá. Mientras que los países de origen cristiano, se han abandonado al relativismo y no les importa qué tipo de creencia pueda tener su vecino.

No deja de ser curioso que el Evangelio del domingo nos pidiera que salgamos de dos en dos por esos caminos a convertir los corazones al Reino de Dios. Si de verdad fuéramos algo más coherentes con nuestra fe, el hecho de predicar con gozo aquello que creemos debería estar en nuestro ADN creyente. Pero la realidad es que hoy por hoy estamos en Europa como cuando entraron los primeros musulmanes a la península ibérica. Los reyezuelos visigodos y sus luchas en facciones facilitaron la invasión. Aquellos reyezuelos nos recuerdan a los estadistas que hoy gobiernan Europa, más preocupados por sus cuotas de poder, que por el bienestar de los pueblos a quienes representan.No es extraño que algunos analistas denuncien una futura eurabia producto de la falta de convicciones religiosas de la actual Constitución Europea que no supo ser fiel a su trayectoria histórica, cayendo en manos del relativismo y un laicismo visceral que es capaz de otorgar cualquier concesión a otras religiones, aunque perjudiquen a las mayorías cristianas.

Esta política se parece mucho al suicidio de la democracia española, que no es ajeno al destino de otras democracias. Parece que los políticos están más interesados en sus asuntos que en defender el bien común de los ciudadanos a quienes representan. Y ese aspecto tenebroso de la política actual, nos llena de malos presagios. Porque la debilidad y la falta de coherencia de los legisladores siempre han dado lugar a hecatombes de cualquier signo. Sean invasiones extrañas o dictaduras financieras, que aprovechan los fulleros de siempre para hacer su agosto. Aunque el pueblo llano sufra las consecuencias.

Me quedo con las palabras del Evangelio que nos enseñan a caminar confiando exclusivamente en Dios, ligeros de equipaje, y dispuestos a sacudir el polvo de las sandalias allí donde no quieran escucharnos. Un símbolo perfecto para dejarnos de malos rollos y comenzar de nuevo desde cero. Casi tan difícil como lograr lo inaudito de unir toda España en una misma dirección, para salvar la democracia de su casta política.

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Acerca de Carmen Bellver

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Una respuesta a Las Navas de Tolosa una batalla olvidada

  1. José Miguel dijo:

    Aunque puedo estar de acuerdo con usted en sus afirmaciones de que la Batalla de Las Navas de Tolosa fue la más importante, hay que recordar que en el año 939 la victoria de Simancas, con el concurso del rey leones Ramiro II el Grande, dio pie a que la reconqusita, como proceso, se siguiera dando a lo largo de los más de quinientos años posteriores. Porque posiblemente si se hubiera perdido la batalla de referencia hubiera retrocedido la reconquista a los niveles del reino de Asturias., en la peoca de Pelayo y todo se hubiera perdido

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