“La sombra del viento”. Una lectura de verano

No estamos para echar cohetes. Pero tenemos la suerte de conocer bien el arte pirotécnico. A mí la prima de riesgo ya no me dice nada. Los mercados se están marcando un farol. Mientras aprietan las tuercas al españolito medio. Total que me he refugiado en la literatura. No la pía. Aunque también la tengo en lista de espera. Está vez me he decido por conocer a Carlos Ruiz Zafón, que parece estar catalogado como un fenómeno de la literatura. Pero hasta ahora no había tenido ocasión de leer nada suyo. Estuve indecisa al elegir entre varios títulos, hasta que me decidí por La sombra del viento, que lleva millones de ejemplares vendidos y está traducida a muchas lenguas. Es la ópera prima del autor. Y por tanto vale la pena empezar por ahí.

Hace ya una década desde que salió al mercado. Y considero que se seguirá vendiendo como un caramelo a la puerta de una escuela. Atrapa al lector desde el primer momento, con un verbo fluido, raptos de humor, intriga, suspense, en definitiva una buena línea argumental. Siempre admiro a quien es capaz de crear un universo propio. Pues ahí está Carlos Ruiz Zafón que da vida a unos personajes capaces de seguir en otros libros suyos. La saga se completa con El juego del ángel y El prisionero del cielo. Una vez conocido y sabiendo como construye su obra, tal vez me decida por aventurarme en otra de sus entregas. De momento la Sombra del viento me ha parecido muy buena. Aunque yo no comparta ese estilo de folletín del diecinueve que se vuelca en la Barcelona del siglo pasado.

El caso es que su universo gira alrededor de la literatura con esa genial invención del Cementerio de los libros Olvidados, que da mucho juego, para quien haya seguido la saga. Yo no voy a desvelar la trama del libro, porque como sucede con las buenas historias, allí abunda junto a la línea argumental un hilo conductor que une varias vidas entrelazadas como en una tela de araña. Se nota que el autor es también guionista de películas y sabe montar la tramoya por la que va a desenvolverse la novela. Adelanto la sinopsis para quienes desconozcan la obra:

“Un amanecer de 1945 un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastrará a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad.

La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo a las tinieblas de la posguerra. La Sombra del Viento mezcla técnicas de relato de intriga, de novela histórica y de comedia de costumbres pero es, sobre todo, una tragedia histórica de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros, manteniendo la intriga hasta la última página.

Hasta aquí puedo llegar. Desvelar más sería de mal gusto, tanto como el aposentador al que no dan propina y descubre al asesino de la obra para fastidiar. Y aquí hay asesinatos, celos, sexo, amor, maldad y bondad a partes iguales. Personajes muy bien definidos con unos secundarios de lujo, actantes que refuerzan la historia, sin hacer perder el hilo argumental. Es una novela cinematográfica que sin embargo perdería su fuerza traspasada a otro género. Porque no cabe duda que Carlos Ruiz Zafón ama la literatura y el arte de encadenar frases. Su prosa es limpia y brillante. Llena de ingenio. Con frases capaces de convertirse en puros aforismos. Los diálogos están muy bien resueltos. Y los personajes se dibujan con firmeza, sin titubeos.

¿Es una gran obra?. ¿Pasará al anal de los inmortales?. Ni lo sé, ni creo que importe. Por lo pronto el autor vive bien de sus libros. Cosa que resulta impensable en algunos autores de renombre, que pasaron olvidados y hoy están en los manuales de literatura. Aporta al género el recrear una Barcelona determinada. Algo que también ha hecho, con notable éxito, Eduardo Mendoza. Así que para los amantes de la intriga es un buen escritor, con muchos recursos. Y sólo el tiempo lo situará en el lugar que le corresponda. Pero eso creo que a él le tiene sin cuidado. Afortunadamente.

Acerca de Carmen Bellver

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