La Iglesia debería solicitar la creación de un gabinete de crisis. ¡Ya!.

Cuando la palabrería se instala en la pantalla de nuestros televisores, sin darnos tiempo a la reflexión, vale la pena sentarse y parar, desconectar la pantalla, dejar que el tiempo se deslice entre nuestros dedos y azuzar el ingenio para vislumbrar una puerta abierta por donde escapar. Porque ahora mismo todos estamos atrapados por el miedo que se traduce en esa cosa misteriosa denominada “la prima de riesgo”. Han ido cayendo otros países en el mismo laberinto, pero ahí están los indignados españoles que han marcado escuela. Y Paris, Berlín o Londres, tienen sus mismos indignados aprestándose a buscar soluciones para este fin de época. Es un temporizador que no sabemos cómo va a detonar, ni cuándo, ni de qué modo.

Porque los expertos se han empeñado en afirmar que ya nunca volverán a ser las cosas como antes. El capital oculto tras la sombra espesa de las grandes corporaciones ha ido desubicando empresas, llevándolas a los países emergentes, donde pueden fabricar con costes menos elevados. Sin garantías para sus empleados, sin leyes que les protejan. Ese ha sido el resultado de la globalización. Hoy el capital corre a golpe de clic de ratón y no duerme, porque la bolsa siempre está activa. Y con una orden se pueden transferir capitales de un lado a otro. Ellos saben cómo hacerlo. Pero además golpean donde más duele, al pueblo que ahora ve perder sus derechos y reivindicaciones conseguidas tras años de lucha.

Y qué nos dice el Evangelio para descifrar los signos de los tiempos. Siempre las mismas palabras, “no se puede servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13). Estamos obligados a presionar para que la banca haga un planteamiento ético de los depósitos que guarda. Esa falta de ética ha dado lugar a la avaricia y la especulación. Y sólo cuando podamos regular el mercado con leyes justas, conseguiremos que vuelva el poder a la ciudadanía. Mientras tanto, nos tienen secuestrados. Ese ha sido el pecado de cada uno de nosotros, confiar nuestros salario a sus manos, comprar con dinero de plástico, vivir de manera virtual. Era un plan maravilloso que durante cierto tiempo reactivo la economía, pero ahora vemos que en el fondo solo eran cifras, un espejismo que ha tocado fondo.

Sin embargo la Iglesia y los cristianos tienen mucho que decir. Porque no ponen el beneficio como el eje que guía su vida. Sino la persona como fundamento de todo. Por eso la solución pasa por reinventar un sistema cuya sociedad sea más justa y más humana.

Ahora mismo el futuro se parece mucho a la dura realidad los funcionarios del Ayuntamiento de un pueblo de Huelva, Aljaraque, que nos deja sin palabras. Los funcionarios llevan seis meses sin cobrar. La solución ha venido de la mano de la recaudación de impuestos. Cada funcionario ha tomado un puñado de recibos del Vado, del IBI, o del impuesto de matriculación. Y puerta a puerta van solicitando su pago. Ese dinero sirve para subsistir, es su cobro a cuenta de la deuda que tiene contraída el Ayuntamiento a quien nadie financia. Pone los pelos como escarpias que un Ayuntamiento modesto tenga una deuda contraída de 24 millones de euros.

Es el espejo donde se refleja España. “No hay dinero” decía el Ministro Montoro. Y va en serio. La deuda contraída es espeluznante. Y todo ello debería hacernos reflexionar. ¿Para qué queremos políticos que endeudan a los ciudadanos?. Han engañado a sus electores. Les ha hecho vivir en un sueño del País de Nunca Jamás. Son responsables, junto con las entidades crediticias, de la deuda que nos ahoga.

¿Qué debería hacer el Gobierno en estos momentos?. Pues algo más de lo que ha hecho. En principio crear un gabinete de crisis junto con todos los partidos. Y poner las cartas sobre la mesa. Apretar el cinturón a los cargos electos que dejaron el Congreso y siguen cobrando. Fuera despilfarro. Fuera coches oficiales. Fuera tarjetas VISA a cuenta del erario público. Si no hay un mínimo de responsabilidad moral en quienes nos gobiernan. Lo que pueda pasar a partir de ahora, será el resultado de su falta de ética. Y el hambre de millones de europeos que han conocido la prosperidad, caerá como una losa sepultando la civilización que hasta ahora habíamos conocido.

Nos jugamos mucho. Y espero que la crisis sirva para reinventar algo nuevo. Porque el modelo capitalista sólo le vale a un porcentaje escaso de individuos con fortunas que compran Estados. Y eso no lo podemos consentir, es inhumano e inmoral. Por tanto hay que volver al origen de la política, que busca el bien común. Y esa política no puede estar comprada por el poder financiero. Así que el Sr. Rajoy sí puede elegir. Sólo que necesita tener más valor del que hasta ahora ha demostrado. Mientras tanto sigamos orando por el bien de España.

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Acerca de Carmen Bellver

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2 respuestas a La Iglesia debería solicitar la creación de un gabinete de crisis. ¡Ya!.

  1. Hola Carmen, veo que sigues en la brecha. De todo lo que comentas , lo más sensato es la última frase y se hace más esperanzadora precisamente hoy día de Santiago , patrón de España. Pidamos a Santiago que no nos abandone y que suscite en nuestra patria una verdadera y profunda reevangelización pues lo peor de la crisis es la profunda crisis de valores que padecemos.

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