El Capitán Alatriste y la Leyenda Negra de la Iglesia

Desde que vi la película con Viggo Mortensen como protagonista, quería entrar en la lectura de los episodios del Capitán Alatriste. Arturo Pérez Reverte no defrauda, su recreación de Madrid en el imperio de los Austrias merece ser leída. Excelente el trabajo con el lenguaje de la época, rescatando términos en desuso que son pura orfebrería verbal. Si acaso peca de excesivo afán por describir con minuciosidad las escenas con términos del siglo XVII. Lo que puede ser tedioso para un lector del siglo XXI, pero ciertamente le da una verosimilitud fuera de toda duda.

El episodio “Limpieza de sangre” ha sido mi debut en esta serie singular que tanto éxito le ha dado a su autor. Describo su sinopsis para quienes desconozcan la obra:

“A punto de incorporarse a su antiguo tercio en Flandes, Diego Alatriste se ve envuelto por mediación de su amigo don Francisco de Quevedo en otra peligrosa aventura. Una mujer ha aparecido estrangulada en una silla de manos frente a la iglesia de San Ginés, con una bolsa de dinero y una nota manuscrita: Para misas por su alma. El enigma se complica con los sucesos misteriosos que ocurren tras las paredes de un convento, cuando Alatriste es contratado para rescatar de allí a una joven novicia. En el azaroso y fascinante Madrid de Felipe IV, entre lances, tabernas, garitos, intrigas y estocadas, la aventura pondrá en juego la vida de los amigos del capitán, haciendo surgir del pasado los fantasmas de viejos enemigos: el pérfido secretario real Luis de Alquézar, el inquisidor fray Emilio Bocanegra y el siniestro espadachín italiano Gualterio Malatesta.”

Las aventuras son descritas por Íñigo, un joven que está a cargo de Alatriste desde la muerte de su padre, amigo del capitán. Pero muchas veces el narrador se desliza hacia la omnisciencia, entrando en la piel de cada personaje en situaciones donde el joven no está presente. Lo que si hay que lamentar es la recreación del auto de fe que nos mete en calzador el autor. Dejando a la Iglesia a los pies de los caballos y siguiendo la estela de la leyenda negra de la Inquisición, todo ello bien trabado junto a un personaje de la época como Quevedo. Introducido en la intriga de manera espectacular, como amigo de Alatriste.

Para quien desconozca trabajos más profundos sobre el tema, la visión terrorífica de una Iglesia dispuesta a condenar inocentes, por intrigas palaciegas, es cuanto menos deplorable. Pero ello no es óbice para descartar la novela, ya que la intriga y los episodios se siguen con interés y son narrados de manera brillante. Si acaso deberíamos pedir al autor, quien tiene por costumbre documentar largos años sus novelas, sobre las que escribe con datos muy precisos, que ofrezca otro punto de vista menos macabro de la Iglesia.

Le recomiendo vivamente la lectura de Leyendas Negras de la Iglesia de Vittorio Messori, para que se desprenda del mito que a tantos cristianos les hace sentirse avergonzados por un fanatismo inventado por los enemigos de la Iglesia. Aunque ya sabemos que la novela se basa en la ficción y que los humanos tenemos suficientes pecados a nuestras espaldas, para que pudieran suceder los hechos narrados por el autor. Conviene insistir en que sería interesante cambiar el punto de vista, abandonando la leyenda, porque de lo contrario la época de los autos de fe nos parece completamente irracional. Y en especial son atroces los hechos narrados en la novela.

Salvado este detalle, que seguramente me temo se encuentre presente a lo largo de toda la serie, dada la idiosincrasia del autor, puedo asegurar que el personaje creado por Arturo Pérez Reverte está a la altura de los Tres Mosqueteros, por comparar unos episodios de capa y espada con otros. Y una determinada recreación histórica de la gloriosa Francia de Richelieu al mismo nivel que la Imperial España de Felipe IV. Un lujo de personaje que pasará a la historia de la Literatura en letras de oro.

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Acerca de Carmen Bellver

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7 respuestas a El Capitán Alatriste y la Leyenda Negra de la Iglesia

  1. Hola Carmen, he leído casi todos los libros de la serie y son desde luego entretenidos además de ilustrativos de la época. No sé si te he recomendado leer “Catalina, la Fugitiva de San Benito” de Chufo Llorens. Se desarrolla en la misma época y además transcurre la acción por tierras leonesas. Creo que te gustará si buscas novela histórica. Terminas siendo “fan” de Catalina:)

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  2. Hoy me compré un libro de Chufo Llorens : Mar de Fuego; aun no lo empecé…

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  3. De acuerdo en que se deberian hacer a los católicos catequesis intelectuales sobre este tema “negro” de la Iglesia, y obligar a los católicos a asistir a las conferencias para enriquecerse intelectualmente. Pero si las jerarquías prefieren católicos orantes, callados, sumisos y confesantes frecuentes, esto ya es otra historia de la Iglesia actual que conviene revisar. Lo que no podemos admitir es que en los templos se fabriquen gentes ignorantes en historia eclesial, y desgraciadamente esto sucede.

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    • Hola Silveri. Me alegro de saludarte. Hoy es difícil que nadie pueda ser ignorante en historia eclesial. No somos iletrados, ni analfabetos. Tenemos muchos medios para formarnos. De manera que la responsabilidad no está tanto en la Iglesia como en los propios creyentes que no tienen interés por formarse en la fe.

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      • La responsabilidad esta en la misma Iglesia en sus mandos, porque no “obligan” a pasar por el aro de la cultura a las ovejas del rebaño. No se trata de que actualmente tengamos muchos medios para formarnos, se trata de que si falta la “obligacion” por ley eclesiastica, la gran mayoria pasa olimpicamente del esfuerzo. Hay que meter leyes y hacerlas cumplir, no pedir voluntarios para que las cumplan. Algo parecido ocurre en la disciplinas dentro de la vida religiosa y sacerdotal: que se apela a la buena disposición de los candidatos a seguir las normas, que es lo mismo decir “a quien le de la gana que cumpla”.

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  4. Tranquilo, Silveri, desde hoy mismo, cuando haga mi lectura me acordaré de tí.

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