Por un simple “sí”. Otras lecturas de verano

Seguimos con las lecturas de verano. En esta ocasión no voy a hablar sólo de un libro. Estoy con cinco a la vez. Son lecturas diferentes pero todas con fondo religioso, que no espiritual. Se trata de las Sandalias del Pescador de Morris West, que es un prodigio de puesta en escena imaginativa y creadora. Leo con interés como maneja los personajes e incluso como introduce unas memorias dentro de la obra. Resuelve bien los diálogos, la ambientación. La edición es muy antigua de 1.975. Es un libro de adolescencia, lo he recuperado de la biblioteca. Y la historia de sobra conocida se vertebra sobre la elección de un Papa ruso. La película fue tan formidable como el libro. Una obra maestra.

Monjas de Laia de Ahumada, me confirma mucho mis intuiciones previas que ya he dejado caer en otras ocasiones respecto a la vida religiosa. Son esquemas de vidas gastadas a favor de los demás en campos muy diversos. En ellas se ve la evolución personal de esas religiosas, desde los años previos del Concilio y el aggiornamiento que posteriormente sufrieron sus Congregaciones. Vivido todo con autenticidad y gran ilusión. No estoy de acuerdo cuando se acusa a los religiosos de que son responsables de la sequía vocacional. Es cierto que coincide la gran escapada a partir del Concilio Vaticano II. Pero tampoco se han contrastado fuentes. ¿Sabemos el porcentaje de abandonos en otras épocas históricas?. Por otra parte la evolución social ha vivido una revolución tecnológica que nos ha cambiado a todos. Las trasformaciones que antes se producían a lo largo de siglos, ahora se suceden de una a otra generación, sin apenas tiempo para la maduración de esa vertiginosa trasformación social.

El otro libro es Por un simple “si” editado en Sal Terrae. Lo recomiendo para cualquier maestra de novicias. Su autora ha tenido experiencia en la dirección espiritual y realiza una maduración sobre los tres votos religiosos: pobreza, obediencia y castidad. Está maravillosamente documentado con anécdotas reales. Y con una lucidez especial para plantear cada uno de los votos, no como una carga pesada, sino como el paso necesario para el crecimiento espiritual. Que en esencia constituye uno de los pilares de la vida religiosa. Lo recomiendo para evitar prejuicios desde una mirada exterior que desconoce lo que se cuece dentro de los conventos. Y también para comprender cómo se ha ido adecuando a los tiempos el papel de estas religiosas, que se saben deudoras de una tradición milenaria, pero que también comprenden que su labor apostólica las pone en contacto con el mundo.

La siguiente adquisición es A cada uno un denario de Bruce Marsahll. Se lo debo a los amigos de la red. No he podido encontrar el que me recomendaron pero he tenido la fortuna de adquirir esta pequeña obra donde se refleja la evolución social de Francia desde la primera guerra mundial hasta los años 29 por los que voy ahora leyendo. Así mismo nos presenta varias historias personales, entre las cuales se encuentra la de un sacerdote y sus contactos diarios con otros miembros del clero y con la gente de su parroquia.

Por último también he encontrado El fuego en estas cenizas de Joan Chittister. Quedo a la espera de otras obras de la autora que también me han recomendado. En este caso no tengo todavía una opinión fundada sobre el libro. Se ve que la autora apuesta por una trasformación total de lo que es la vida religiosa. La benedictina es suficientemente conocida por todos. Lideró el grupo de religiosas estadounidenses que está ahora en el punto de mira de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Hace un análisis de la vida religiosa desde su peculiar punto de vista. De momento no me ha aportado gran cosa, excepto entender la evolución personal de la autora que comparten otras religiosas de su época. Lo que si queda claro es que el papel de la mujer en la vida religiosa ya no puede ser el mismo de hace un siglo. La incorporación de la mujer a la sociedad, ha puesto a las religiosas en contacto con el mundo y ellas también se sienten impelidas a colaborar en la trasformación social.

Las monjas ya no son unas mujeres encerradas tras unos muros y consagradas a sus obras apostólicas. Han estudiado, tienen formación sólida a nivel universitario. Y están buscando su papel en la nueva sociedad de la información. No creo que podamos volver a ver modelos de otro tiempo, porque estamos en una época completamente diferente. Eso no quiere decir que seguirán existiendo vidas contemplativas y apostólicas. Pero necesariamente ya no se trasladarán en carro para hacer fundaciones, ni montarán en mulas para recorrer diversos pueblos. Y con esos ejemplos confirmo que es imposible que eludan la revolución tecnológica y social en la que estamos.

Tras la revolución social que se ha ido viviendo, me temo que ahora se encuentren de nuevo con la necesidad de ajustar su paso a la era que nos toca vivir. Y es probable que sigan en crisis, porque toda nuestra sociedad lo está. No es un problema local sino social. Vivimos ahora cambios a velocidades que nos es imposible digerir, nos sobrepasan a todos. Pero es seguro que seguirán existiendo, porque su opción personal por Cristo es una llamada personal a la que han sido convocadas para vivir los consejos evangélicos.

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Acerca de Carmen Bellver

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