Abajo el latrocinio. Fuera políticos corruptos

El Papa dice que el cristiano no debe temer ir contracorriente. Y tiene razón pero todavía queda poco gráfico. Lo que debería decir el Papa es que el cristiano no puede ser político, ni banquero, las dos especies de ciudadanos más devaluados tras los acontecimientos de la crisis. Porque ya sabemos que no podemos ser ladrones, pero eso no va con los cientos de encausados por cohecho, prevaricación o sobres en negro de sus señorías. Ni para los ejecutivos de las Cajas de Ahorros que las esquilmaron blindándose los riñones. Parece que el club de los sinvergüenzas lleva las misma seña de identidad, trincar todo lo que puedan y mientras puedan. Y luego hacerse favores mutuos para no devolver ni un mísero billete de lo sustraído.

Se ha establecido una casta patricia en el imperio de los trabucaires ilustres. Y no temen proclamar que hay que apretarse el cinturón, el de los demás, no el suyo. Porque si hubiera justicia, estos señores deberían tener sus cuentas embargadas y devolver lo robado que pertenece al patrimonio nacional. Y como hay Dios que tendríamos unas cuentas saneadas y un caudal de beneficios que taparía todos los agujeros de los maleantes habidos en la actualidad.

No parece que exista ninguna alta institución del Estado sin que tenga sus vergüenza al aire, desde las más reales a las más humildes, toda la cohorte de corrupciones han salido a la luz como un tsunami que está al borde de llevárselo todo por delante. No sé si es posible seguir funcionando con este nivel de podredumbre. A una le viene a la cabeza la solución islandesa y clama a su Dios para que se encause a todos los políticos marcados con la sombra de la sospecha. Fuera de las instituciones e inhabilitados para los restos. Es lo mínimo que la dignidad exige. Pero no hay lo que se tiene que tener para llevar a cabo semejante limpieza. Porque lamentablemente todos los partidos que han gobernado en la Moncloa se lo han llevado crudo.

Sigo proponiendo que los partidos y sindicatos se autofinancien con las cuotas de sus afiliados. O si nos ponemos a contemporizar que se financien como la Iglesia con una cruz señalada en la casilla de la renta. Iba a ser el referéndum más gráfico de la historia de este país. Ni un euro de dinero público para mangantes. Y son cientos, válgame el cielo.

Ahora que todo el mundo juzga la mala praxis conviene señalar que llevamos camino de caer por el precipicio de la ingobernabilidad. Y ahí la Iglesia sí puede afirmar sin rubor que es el pecado el culpable del lamentable estado de esta situación. Ese pecado que consiste en acertar la quiniela de los mandamientos con un pleno a los diez. Un país con respeto a Dios y a sus hermanos, tendría problemas diferentes a los que hoy nos agobian. Porque con esto de la globalización los ladrones se escapan de rositas mientras empobrecen a la sociedad. Y me temo que llevamos camino de no volver a conocer las glorias de la socialdemocracia. ¿O no están usted siendo bombardeados con que no es posible mantener el estado de bienestar?. Desde luego que no es posible, porque se lo llevan a sus cuentas opacas en paraísos fiscales, sin que la justicia mueva un dedo ante semejante dislate.

Pero seamos cautos y otorguemos el beneficio de la duda a estos maleantes. Que sean presuntos hasta que se demuestre lo contrario, pero eso sí, las cuentas embargadas y las finanzas con auditorias claras. Me temo que muchos palacetes de ilustres políticos deberían quedar subastados para restituir al pueblo lo robado.

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Acerca de Carmen Bellver

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2 respuestas a Abajo el latrocinio. Fuera políticos corruptos

  1. José Luís Samper dijo:

    A veces la pluma se calienta y uno se apunta al carro de “lo que se dice”, sin más. Es un hecho que ha habido cargos políticos que se han aprovechado del dinero de todos, aunque en muchos casos está por determinar quiénes y en cuánto. También es un hecho que ha habido banqueros que han sido muy malos administradores y también se han enriquecido con el dinero que se les confió. Pero los políticos son necesarios y los banqueros también. Y la política es una actividad noble y también lo es el hacer que el dinero sea productor de trabajo y bienestar. Ahora parece haber la consigna de dar la impresión de que todos los políticos y banqueros son unos ladrones. Eso no es justo. Las democracias dan gobiernos débiles y eso requiere pueblos fuertes, es decir, pueblos que se miren bien a quienes ponen en el poder, al igual que los clientes de los bancos no deberían confiar en los que dan créditos con facilidad o intereses por encima de lo normal. Tema complejo y largo, en el que los cristianos que quieran trabajar en ese campo podrían aportar conocimiento profesional, honradez y libertad. Ha habido mucho dinero público robado y mucho más, muchísimo más malgastado en proyectos innecesarios.
    Le deseo paz y salud para seguir con su trabajo

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    • Efectivamente, José Luis. Es peligroso generalizar. Por eso he seguido con el tema en un segundo post “El pecado en la sociedad”. Digamos que los políticos y financieros manejan mucho dinero y contactos que les permite caer en el cohecho y la corrupción. Pero no menos cierto es que desde las capas más bajas a las más altas, muchos adolecen de una buena ética.

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