El cura expulsado del sacerdocio y la credibilidad de la Iglesia

Se ha publicado en varios medios que el obispo de Mallorca ha expulsado del sacerdocio a un cura acusado de pederastia, con el consiguiente revuelo de los presbíteros de la zona. Algunos no parecen estar muy de acuerdo con la medida. Y confunden la misericordia con la impunidad. En tiempo de Cuaresma conviene recordar que uno se arrepiente de sus pecados y es perdonado, porque la misericordia de Dios es infinita. Pero existe el derecho de reparación a la víctima. Y ahí es más difícil pasar página. El delito se castiga, no puede quedar impune. El perdón afecta exclusivamente a nuestra alma. No son equiparables ambas cosas.

En ocasiones confundimos la misericordia con una especie de saco donde todo cabe. Y me temo que nuestros pecados tienen consecuencias, mucho más si son delito, por tanto no cabe el paraguas de la Iglesia para escondernos. Algo que ha herido profundamente a la institución eclesiástica ha sido precisamente, dar una segunda oportunidad a personas que han salido de rositas de situaciones que no merecen otra cosa que la cárcel y la expulsión del cargo que ostentaban para ganarse la máxima confianza de sus víctimas. A mí me ha parecido muy sensata la medida del obispo, porque deduzco que dispone de datos suficientes para considerar que el presbítero en cuestión se pasó por el arco de triunfo sus deberes como pastor, abusando además de su condición para consumar un delito.

Sorprende en este caso que no se haya apelado al beneficio de la duda, puesto que el sacerdote todavía no ha sido condenado por los hechos que se le imputan. La expulsión del sacerdocio es algo muy grave. Pero es que el daño que se ocasiona a toda la Iglesia con estos lobos disfrazados de pastores, es inconmensurable. De manera que vayan tomando nota aquellos que viven una doble moral. Quienes confunden un ministerio por su cortijo particular, quienes olvidan la consagración que hicieron en su día al Señor.

El caso de Mallorca puede ser un toque de atención que cambie la dirección equivocada de la Iglesia en el pasado, con respecto a estos hechos. Se refleja la tolerancia cero que propuso el papa emérito que va dando sus frutos y que nos beneficia a todos los creyentes. Estamos cansados de soportar los pecados ajenos, con vergüenza, intentando explicar que una manzana podrida no quiere decir que todas las manzanas lo estén.

El hecho de que todos los medios se hagan eco de la noticia, no es precisamente tranquilizador. Existe una fijación obsesiva con el tema de la pederastia que viene coleando desde hace tiempo. Procesos que se han venido repitiendo en toda la geografía y que merecen el máximo rigor por parte de la jerarquía eclesiástica. No sabemos si finalmente Roma confirmará esta expulsión. Pero sería deseable que así fuera.

Una espera de las personas que se consagran a Dios un nivel de exigencia mayor que el del resto de los fieles. Por aquello de que decidieron entregarse al servicio de los demás. Cuando por el contrario eso no sucede, sino que se abusa de la posición para comportarse de manera indigna. Mucho me temo que se ofende a toda la Iglesia y que por tanto, se debe proceder a apartar a esa persona de su condición de religiosos o sacerdote. Es un paso de higiene necesario para que la credibilidad de la Iglesia recupere algo de lo mucho que pierde con sucesos de este calibre.

Por supuesto yo no estoy condenando al párroco expulsado, de eso ya se encargará la justicia. Me limito a opinar que el obispo de Mallorca debe de tener información suficiente para haber dado el paso que ha dado. Por otra parte estoy a favor de estas medidas, como he dicho en otras ocasiones. Y también estoy segura de que con la expiación del pecado se consigue la gracia y la misericordia de Dios.

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Acerca de Carmen Bellver

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Una respuesta a El cura expulsado del sacerdocio y la credibilidad de la Iglesia

  1. En Austria tienen a la mayoría de obispos en contra de la doctrina de la Iglesia respecto a matrimonio homosexual, ordenacion de mujeres y etc, y no vemos que se expulse a nadie. El caso de este cura expulsado lo encuentro correcto pero deberian expulsarse muchos más y no solo por actos deshonestos demostrados sinó por contradecir la misma Doctrina en puntos importantemente dogmáticos, sinó la Iglesia no es coherente respecto a un Papa que manda. Si luego las gentes se van a Roma a hacer reverencias al Papa y este se pasa por el forro a los obispos disidentes, mal estamos.

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